octubre 17, 2026

MIGUEL PEÑALOZA

 

“Demasiado bien”: 
el hombre que le canta a Fundación

Este compositor fundanense sigue escribiendo canciones,
 sembrando tierra y respondiendo a todo el que lo saluda con la misma sentencia.

Pregúntele a Miguel Ángel Peñaloza Orta cómo amaneció y le va a contestar, sin pensarlo y con la sonrisa por delante: “¡Demasiado bien!”. 

Lo dice con tres signos de admiración y gran carga de optimismo cualquier día, a cualquier hora, y en cualquier circunstancia. Con el tiempo esa respuesta se volvió su marca, al igual que sus canciones.

Nació en Fundación, el 6 de septiembre de 1937. A los 10 años la música le había picado el alma. La guitarra le venía de familia: su papá la tocaba, y su primo hermano, Antonio María Peñaloza, es nada menos que el autor de “Te olvidé”, el tema insignia del Carnaval de Barranquilla. Con esa herencia musical se ha convertido en un referente cultural. Su música es de diferentes géneros, por eso se considera polifacético, pero se inclinó más por el vallenato tradicional, dándole vida a muchas canciones que hoy son su gran legado. 

Del pueblo a la radio

Entre 1955 y 1960 vivió en Valledupar. Allí fue artista de Radio Valledupar y tuvo su propio programa: A conseguir un sueño, del que salieron muchos artistas. 

Fue uno de los primeros cantantes de Colacho Mendoza, anduvo con el trío de guitarras del grupo cienaguero de Efraín Burgos y acompañó con su guitarra a Luis Enrique Martínez, quien en los años 60 le grabó canciones de su autoría, entre ellas “Rocío”, dedicada a una de sus hijas más reconocidas y recordadas en la ciudad.

Las canciones de Migue han nacido de lo que tenía a mano: la vida diaria, el pueblo, las mujeres, los amigos, la familia, el río que baña su terruño. 

Escribió “Canto a Fundación”, grabada por Silvio Brito y por la agrupación vallenata Fantasía 2000. Al igual que “Mi Sendero”, “Consuelito”, “Mi Pueblo”, “Empe”, “A mi Madre”, “Cumbia Vera” y “Colombia Linda”, una invitación a que el país viva en paz. La cumbia “Vera” fue grabada por Armando Pulido y El Gran Combo.

En 2005, junto a su hijo Jhonatan, sacó el trabajo discográfico Mi Pueblo, con voces como las de Silvio Brito, Ivo Díaz, Jorge Viloria y Débora Miranda. Ahí también aparecen “Sonia”, “Mis Amores”, “Nancy Querida” y “Río Variable”.

Vallenato sin trago


Hay un detalle que lo hace distinto en el folclor: Miguel nunca ha tomado licor. Y en el vallenato, dice, para ser famoso hay que ser parrandero. Él mismo atribuye que su abstinencia por el alcohol es la causa de que su obra no haya tenido la difusión que merece. Pero no se queja ni se detiene. 

Migue es además un recocido comerciante, hotelero, agricultor y ganadero, un emprendedor que mientras trabajaba la tierra le seguía sacando versos a la vida. Se hizo un gran empresario comercializando mercancía extranjera que adquiría en Maicao.

Se casó con Emperatriz Bermúdez, hija de Israel Bermúdez, el famoso boticario de Fundación. Tiene más de 15 hijos de varios hogares. Otra de sus frases es que “la fe mueve montañas”, por eso siempre pone a Dios al frente de cada empeño.

El día que se enteró que padecía cáncer, se miró al espejo y se dijo: Migue tenemos problemas, pero de ésta salimos adelante!. Sus médicos con muchas prevenciones sobre el éxito del tratamiento, se han sorprendido de su positivismo y de como esta actitud ha influido en su evolución por varios años.

Reconocimientos

Homenaje del Consejo de Santa Marta
2013
 

El 16 de octubre de 2013, el Concejo de Santa Marta homenajeó a varios compositores del Magdalena, y entre ellos estaba este ilustre artista fundanense. 

El 4 de junio de 2022, en el cumpleaños número 77 de Fundación, el alcalde Carlos Alberto Sierra Sánchez y el Concejo Municipal lo condecoraron con la medalla al mérito Manuel Faustino Mójica, por su aporte al desarrollo del municipio.

A los que vienen

Con sus hijos

Con sus casi noventa años sigue componiendo y de seguro alistando un nuevo disco. A las nuevas generaciones les pide: que hagan buena música y no maltraten el folclor con letras vulgares que no dejan nada. El vallenato tradicional, dice, es poesía que honra la naturaleza, el amor y la vida.

Y si usted se lo encuentra en Fundación y le pregunta cómo está, ya sabe su respuesta:  “¡Demasiado bien!”.


Ver más sobre Miguel Peñaloza: 












FARO DE SANTA MARTA

 

El Faro del Morro

el centinela de Santa Marta


Quien ha llegado a Santa Marta, “la Perla de América”, conoce esa estampa que no se olvida: un peñón oscuro que se levanta del mar, y sobre él, firme como un vigía, el faro. Los samarios lo miramos desde siempre. Para nosotros es parte del paisaje, como la brisa de la tarde o la Sierra Nevada al fondo.

Una roca con carácter

El Morro es un islote rocoso de apenas 1.343 metros cuadrados, a unos 2,5 kilómetros de la playa, justo frente a la ciudad. Se alza más de 60 metros sobre el agua y desde esa altura ilumina una de las bahías más hermosas del Caribe. El faro, también llamado “el de Santa Marta”, lleva en el registro el número COL-028.

Más de siglo y medio de luz

Su historia comienza en el siglo XIX. El Congreso de Colombia, mediante la Ley sobre Fanales, autorizó levantar una torre sobre una base de hormigón en las ruinas de la batería alta de Santa Ana, dentro del viejo fuerte de El Morro. Es decir, el faro nació sobre las piedras de una antigua defensa. Se encendió por primera vez en 1869.

Desde entonces ha tenido varias vidas:

  • 4 de diciembre de 1971: se enciende el faro actual, con quemadores y cilindros de gas acetileno.
  • 22 de mayo de 1982: llega la electricidad y se deja atrás el gas. La linterna alcanzaba 12 millas náuticas.
  • 1998: el 29 de junio arranca la construcción de una nueva torre, que se termina en noviembre.
  • 14 de enero de 1999: el faro vuelve a encenderse, ahora con una lámpara rotatoria alimentada por paneles solares.
  • 2002: la linterna se desmonta por fallas mecánicas imposibles de reparar, y el faro sigue funcionando con destellos luminosos.
  • 19 de febrero de 2010: siguiendo la modernización de los faros colombianos impulsada por la Dirección General Marítima (DIMAR), se instala una linterna rotatoria TRB con alcance de 24 millas náuticas.

La torre actual tiene 22 metros de alto, planta hexagonal y cuatro pisos. Sumados a los casi 63 metros del morro, el conjunto llega a 85 metros sobre el mar.

La leyenda del sol y la luna

Mucho antes de que hubiera luz de faro, los indígenas subían al Morro a ver caer el sol. Para ellos era el icono de la bahía y le tenían una explicación hermosa a ese atardecer. Creían que el sol y la luna se amaban, y que cuando llegaba la noche nacían los frutos de ese amor: las estrellas y los luceros. Así, el faro que hoy alumbra a los barcos se levanta en un sitio que ya era sagrado y poético desde antes.

Patrimonio y pantalla grande

En 1995, el gobierno colombiano inscribió el faro de Santa Marta en el listado de propiedades del país, reconociéndolo como patrimonio. Y el cine también se fijó en él: el director Pacho Bottía rodó en la isla El Morro su largometraje El Faro.

Un símbolo samario

Para el pescador que sale de madrugada, el faro es la señal de que va bien orientado. Para el turista, es la postal del atardecer. Para el samario, es casa. Y mientras gire su luz sobre la bahía, Santa Marta, la ciudad más antigua de Colombia, seguirá teniendo quien la cuide desde lo alto.







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septiembre 27, 2026

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