marzo 11, 2017

SANTA MARTA TIENE TREN, PERO NO TIENE TRANVÍA




El Tranvía,
símbolo de la población española,
Santa Marta de los Barros


Hubo una época en la que para no pocos provincianos, los samarios eran personas antipáticas, con fama de nobles abolengos sangre azul, y los samarios pensaban que los provincianos eran unos pobres ramplones e ignorantes. Medina Móscote compuso unas letras como crítica directa a este peyorativo concepto sociocultural... 


Los suelos de la Zona Bananera y la estratégica ubicación geográfica de Santa Marta frente al mar, y cerca de la ciénaga grande, la Sierra Nevada, y las llanuras del centro del departamento, provocaron el surgimiento del Ferrocarril de Santa Marta, y la llegada de una internacional empresa: la United Fruit Company, compañía exportadora del banano, cultivo que a finales del siglo diecinueve comenzó su verdadero auge y para el año 1920 era ya de gran importancia mundial para los mercados de Estados unidos y Europa.

El ferrocarril por las dificultades del transporte de los cultivos desde la zona bananera hasta Ciénaga, permitió que estas cosechas llegaran hasta a Santa Marta, puerto caribeño que ofrecía condiciones exepcionales de embarque. Así ya en el año 1906 estaban extendidos los rieles hasta Fundación, con líneas secundarias a Riofrío, Sevilla y Aracataca, no obstante, el periodo de receso sufrido durante la Guerra de los Mil días (1900-1903).

La expansión del cultivo y el boom de las exportaciones hicieron de la zona bananera un verdadero imán para los habitantes del mundo caribeño y provinciano, donde solo el agro y la pesca ofrecían posibilidades de trabajo en su tradición laboral.

De otras regiones de Colombia y de otros países llegaron inversionistas gringos e italianos, comerciantes turcos y palestinos, aventureros, tahúres, blacamanes, obreros, campesinos, damiselas y hasta andariegos juglares del acordeón, entre ellos Manuel Medina Móscate, natural de Zapallan, hoy Punta de Piedra, en el departamento del Magdalena. 

Móscote perteneció, según el historiador Gutiérrez Hinojosa, a la primera generación de acordeoneros, aquellos nacidos entre 1840 y 1890.

No se tienen datos precisos sobre su nacimiento, pero es creíble que viera sus primeras luces cerca del año 1870, fecha en que nació su hermana materna Clotilde Guette Medina, quien hace algunos años tuvo gran popularidad por la visita que a su pueblo le hizo el cantante Poncho Zuleta cuando ella tenía 119 años de edad, según el relato de Gutiérrez Hinojosa.

El estandarte musical que exhibía Medina Moscote cuando llegó a la zona fue el ritmo del son, característico de los pueblos ribereños del Magdalena. Allí permaneció la mayor parte de su vida y mucho de sus sones con el advenimiento de la industria fonográfica llegaron a tener resonancia continental, como ocurrió con ‘Santa Marta’ o ‘Santa Marta tiene tren’, que aunque siempre ha figurado como porro es realmente un son tradicional, que fácilmente identificamos por su estructura estrófica donde son una constante la anáfora y la reduplicación, presentes en casi todos los sones creados por los juglares de la zona ribereña. Observemos:

Santa Marta, Santa Marta tiene tren
Santa Marta tiene tren, pero no tiene tranvía
Si no fuera por la zona, caramba
Santa Marta moriría, ¡ay ombe!

Para la gente criolla que llegaba a la zona bananera el ferrocarril era el encuentro con la modernidad, era sorpresa, facilidad de transporte y también miedo, por el temor que infundía el armatroste cuando pifaba con su estridente silbato. En la cotidianidad juglaresca nada pasó que no se registrara las en canciones, como se evidencia en el celebrado canto de Rafael Escalona, ‘El testamento’.

Paso por Valencia, cojo la sabana
Caracolicito y llego a Fundación.

Y entonces me tengo que montar
en un diablo al que lo llaman tren

Que sale, por toa’ la zona pasa,
y de tarde se mete a Santa Marta.

En la letra del son que nos ocupa, observamos que cuando el autor expresa: “Santa Marta tiene tren, pero no tiene tranvía”, exterioriza un reproche a los samarios con el propósito de  herir sus egos al amonestarlos por su carencia de Tranvía, medio de transporte local con el que toda ciudad importante debía contar, tal y como con orgullo ya lo poseían Bogotá (1884), así como Medellín, Cartagena y Barranquilla.

Fue la época en que para los provincianos, los samarios eran tipos detestables por las ínfulas que se daban de noble abolengo y de sangre azul. Lo cierto es que fue una buena oportunidad de Medina Moscote para esta directa crítica; si para ellos los provincianos eran unos pobres diablos, ramplones e ignorantes.

Lo curioso del canto es que en la segunda estrofa se plantea una situación similar, pero que da lugar a considerar una hipótesis como veremos.

Santa marta, Santa Marta tiene tren
Santa Marta tiene tren, 
pero no tiene montaña

Y a pesar de lo caliente que es
El viajero ay se amaña ¡ay ombe!

La verdad es que es imposible al llegar a Santa Marta no detectar la presencia de las pesuñas de la Sierra en punta de Bettin, el Morro los cerros de Gayra, circundante de El Rodadero y a sus espaldas la imponencia de la Sierra Nevada. O el autor quiso continuar con la figura de la crítica burlona ignorando las montañas samarias o probablemente el pasar la composición de un lado a otro, al pasar del acordeón a los metales de una orquesta se pudo tergiversar su letra que en ese caso podría ser:

Santa Marta, Santa Marta tiene tren
Santa Marta tiene tren, 
y también tiene montaña

Y a pesar de lo caliente que es
El que llega ay se amaña ¡ay ombe!

Queda al respecto el compás abierto para darle entrada a cualquier argumento válido.

Hasta hoy continúa siendo un enigma que la primera grabación de esta composicón se realizó en la Argentina, en el año 1945, hecha por el orquestador de este país Eugenio Nobile, quien se adjudicó la autoría de la obra sin haber visitado jamás a Colombia. 

Personalmente he pensado que para la época funcionaba en Barranquilla Foto Velasco, propiedad de don Emigdio Velasco Antonio, quien en su negocio tenía la representación de los discos Odeón de Chile y Argentina, y en un modesto estudio de grabación pifaba matrices en acetatos a 78 R.P.M a los músicos que allí se presentaban, los cuales enviaban a Buenos Aires y Santiago de Chile para el correspondiente prensaje de los discos. 

En esas circunstancia se dieron las primeras grabaciones de Abel Antonio Villa, Guillermo Buitrago, Julio Bovea y José Miguel Cuesta, entre otros. No es descabellado pensar que Medina Móscote hubiera realizado alguna prueba y el acetato en el viaje al otro extremo del continente por el normal manipuleo quizás perdió la identidad del autor y el tal Nobile se la despachó.

La grabación de Nobile fue un verdadero suceso en el continente y varias orquestas latinas la replicaron, inclusive la del austral Francisco Canaro, quien siempre anduvo por los linderos del tango gardeliano.

Francisco ‘Chico’ Bolaño

Para enredar más la cabuya, Francisco ‘Chico’ Bolaño (1903, El Molino, Guajira) mucho menor que Medina, el hombre del río, con la melodía de ‘Santa Marta’ compuso el son ‘Mi mujer se volvió loca’, reclamando entonces para sí la obra de Medina Móscote.

En el año 1947, ante tan rotundo éxito musical, la compañía Unite Fruit ofreció la suma de cinco mil dólares para el autor de Santa Marta. En entrevista realizada en 1992 a Chema Martínez, hermano de Luis Enrique ‘El pollo vallenato’, me comentó que se presentaron Medina y Bolaño a reclamar el dinero y al no ponerse de acuerdo en esto, la compañía declinó la oferta. Según Chema, testigo presencial de este episodio, Medina promediaba los ochenta años y comenzando la década de los años 50 se despidió de este mundo sin haber registrado su obra.

Chico Bolaño falleció en 1962 y tras su deceso, su viuda Ana Olmedo registró en la Sociedad de autores y compositores de Colombia, Sayco, el porro ‘Santa Marta’, pieza que hasta hoy no se le conoce versión en acordeón. Es este uno de tantos casos en que el hecho que una obra haya sido registrada a nombre de cierto autor, no prueba rotundamente que este sea su real creador.

Después de la muerte del maestro cienagüero Andrés Paz Barrios, en 1977, los historiadores Edgar Caballero Elías y Guillermo Henrique tuvieron acceso a su baúl de los recuerdos donde encontraron correspondencia cruzada entra Sayco y Paz Barros que trataba de darle claridad a la autoría del porro ‘Santa Marta’ y se pudo constatar que Paz Barrios confirmaba que el autor cuyo nombre no recordaba era oriundo de la región de Plato, población relativamente cercana a Punta de Piedra, solar nativo de Medina y muy distante a El Molino, en La Guajira, la tierra de Bolaño.

La primera grabación Argentina fue incluida por Hernán Restrepo Duque en el L.P. número 14 de su sello preludio y quien consiente que el raponazo musical de Novile no tenía ningún fundamento e ignorando el verdadero compositor, le dio entonces la categoría de dominio público ante la resonancia que tuvo esta pieza.

Buen pescador en río revuelto, el indio Crescencio Salcedo pregonó a los cuatro vientos que él era el autor de ‘Santa Marta tiene tren’ y logró así figurar como tal en el L.P. que en homenaje a la capital del Magdalena en sus 450 años produjo la Alcaldía de esta ciudad, con participación de artistas varios, entre ellos la espléndida Matilde Díaz. Esto no tuvo mayor trascendencia y hasta allí quedaron las intenciones de Crescencio.

Primera versión colombiana

Celia Cruz grabó una versión de ‘Santa Marta’.

La primera versión de ‘Santa Marta’ hecha aquí en el país data del año 1957, a cargo del conjunto tropical que en Barranquilla armó un músico panameño de nombre Marcos Gilkes, que llegó al país como pelotero de baseball profesional y que eligiendo el camino de la música tuvo figuración como trompetista en la orquesta de Pacho Galán. Esta página musical está presente en el L.P. 1209, volúmen uno, de cumbias y porros de la disquera Tropical de Barranquilla.

Fue vocalizado por la joven Nidia Isabel, quien, según argumentos del periodista Álvaro Luis Hernández, era oriunda del Valle del Cauca y merodeaba en los escenarios costeños tratando de abrirse paso en el mundo farandulero. Aquí sí se le dio el justo crédito al juglar del acordeón Manuel Medina Moscote, reconocido como el decano de los acordeoneros de la zona del río. 

Muchas hipótesis conjeturas y especulaciones se han tejido en torno a esta composición, respecto a su largo viaje desde la zona bananera hasta el extremo sur del continente, incluyendo la de un chileno estudiante de música en Bogotá, que a su paso por Ciénaga rumbo a Puerto Colombia para embarcarse hacia el sur, conoció la obra y al regresar a su tierra la dejó en Buenos Aires en manos de Nobile, pero esto no es, hasta ahora, más que especulaciones. Queda pues abierta la ventana.

Por: Julio Oñate Martínez



EL COMPOSITOR


Manuel Medina Moscote, veterano acordeonero de finales de siglo XIX y comienzos de siglo XX, nació en el caserío Punta de Piedra, hoy municipio de Zapayán Magdalena. 

Siempre reclamó la autoría de la famosa canción “Santa Marta Tiene Tren”, que aparece registrada como del acordeonero guajiro Francisco “Chico” Bolaños (1902-1962), quien llegó a la Zona Bananera en 1924, cuando ya la canción era conocida en todo el Departamento del Magdalena.

Manuel Medina Moscote como obrero y acordeonero, recorrió la Zona Bananera, en su esplendor dorado del banano, dejando muchas canciones que enriquecieron el folclor vallenato, la más sobresaliente “Santa Marta Tiene Tren”. 

Sus cantos se caracterizaban por poseer la voz más potente de la región, que cuando la elevaba desvestía los árboles, potencia atribuida a sus músculos de acero.

De Manuel Medina Moscote, se decía también que poseía poderes sobrenaturales provenientes de pactos con el diablo, lo cual se reflejaba en su “Niño en Cruz”. 

El “Niño en Cruz”, es un tipo de aseguranza o pacto diabólico, donde el maligno le confiere poderes o habilidades sobrenaturales a quien lo posee. Es un protector de enemigos, hace invisible a las personas. Se inserta generalmente en la piel de la muñeca derecha y tiene la particularidad de hacerte fuerte el brazo, de tal manera que al pegarle a otro hombre difícilmente se vuelva a levantar.


La primera versión de esta canción fue grabada en Argentina en el sello Odeón, por la orquesta del argentino Eduardo Arman en 1945. La segunda versión fue grabada en Cartagena en el sello Fuentes, por la Orquesta del Caribe de Lucho Bermúdez y el canto de Pedro Collazo en 1946.

EL TRANVÍA DE SANTA MARTA DE LOS BARROS



Santa Marta de los Barros es una población española, donde se rinde homenaje a la ciudad de Santa Marta, Colombia, con un tranvía que se ha convertido en símbolo de la pequeña ciudad.

El tranvía de Santa Marta de los Barros, fue comprando en Madrid, España, por Bartolomé Gil Santacruz, en el año 1976; fecha en la cual lo restauró y lo donó al pueblo, convirtiéndose en un sitio emblemático y turístico.

Bartolomé Gil Santacruz, es un empresario y mecenas oriundo de Santa Marta de los Barros, que se ha destacado por su éxito empresarial y ha compartido sus beneficios con los demás, especialmente, con los más necesitados.

La historia del tranvía, proviene de la canción colombiana “Santa Marta tiene tren pero no tiene tranvía”, conocida en el Departamento del Magdalena, desde la década de 1940.


Por Raúl Ospino Rangel




6 comentarios:

  1. Interesante!! ... con este documento reafirmé que la canción de Celia Cruz, es una variante... ya que menciona "olas" y no "zona". Además, encontré el origen de mi nombre. Gracias!!

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    1. Graban lo primero que se les ocurre, sin investigar primero.

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  2. Cómo todo lo de Macondo, hay cosas que son reales y no se creen y otras que son mentiras y las creen, yo particularmente, soy escéptico con eso de el autor quería decir trein vía,o sea no había vía de tren, si esto es así, porque menciona el tren, si no hay vías no hay tren, exijo una explicación, saludos

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    1. Como quien dice compró primero la silla sin tener caballo. Tienes razón yo tampoco creo mucho esa historia.

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  3. Cuando la canción dice "...si no fuera por la zona ay caramba Santa Marta moriría hay hombe..." hace suponer que se vivía de la producción del banano o guineo como decimos los costeños, y la única forma de transpirtarlo era en tren hasta el puerto. Luego, el tren ya existía.

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  4. Bueno es como el satre, tiene a la persona y le toma las medidas, lo mismo iba a hacer don Joaquin con su train, tomaria medidas de la trocha y paso a paso

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