miércoles, 1 de diciembre de 2021

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lunes, 29 de junio de 2020

EL MATRIMONIO DE LUIS ENRIQUE




Por: Álvaro Rojano

Luis Enrique Martínez Argote, El Pollo Vallenato, fue un artista que revolucionó la música del acordeón, la cual maduró cuando estuvo viviendo en Fundación, ciudad en la que residió desde los 13 años (1936). 

Estuvo casado con Rosalvina Serrano De Oro, amor que nació en 1947, cuando ella tenía 20 años y él 25. Ella nació un 8 de enero de 1926 en Nervití, pequeña población de El Guamo, Bolívar, ubicada a orillas del río Magdalena, de donde partió a temprana edad con su padre hacia El Copey, Cesar, después de la muerte de su madre. La decisión de mudarse para este lugar la tomó su padre en razón en que allí vivía su hija Ana, y de las posibilidades de acceder a un pedazo de tierra donde poder dedicarse a la cosecha de alimentos de pancoger.

Rosita, como su esposo acostumbró a llamarla, murió el 1 de Julio del 2020, a los 94 años de edad. Vivió sus últimos años en Santa Marta, para donde se mudó con Luis Enrique en 1972, aunque por un tiempo vivieron en Bogotá a causa de la diabetes del "papá de los acordeoneros. 

Todo comenzó en el año 1947 cuando en una fiesta en El Copey, Cesar, ella se dio las manos con Luis Enrique, fue amor a primavera vista. Al poco tiempo armaron viaje y se fueron de luna de miel. Días antes de su muerte ella narró como iniciaron las relaciones sentimentales con el juglar de la música vallenata:

“Nos conocimos en El Copey la noche del matrimonio de mi hermana Ana y nos enamoramos. Él asistió como invitado a la fiesta por el esposo de ella, Bernabel Gómez. Él desde que me vio me echó a perder, ja ja ja ja, me echó el ojo. Esa noche bailamos, me echó el cuento y nos hicimos novios, eso fue rápido. A los pocos días me visitó en mi casa. Al único que le gustó esas relaciones fue a mi papá, estaba alegre. Es que Luis Enrique ya había tenido mujer y era padre de dos hijos. Después de unos días de novios él me sacó, decidimos irnos a vivir juntos, me llevó para la finca donde vivía con su mamá y su padrastro”.

Todo no fue color de rosas, ya que la decisión de irse a vivir como pareja le trajo consecuencias judiciales a Luis Enrique, debido a que la novia era menor de edad, por lo que fue detenido en la cárcel del pueblo. Para entonces el matrimonio era una de las salidas a la situación jurídica que enfrentaba, las otras eran huir o una condena penal y la cárcel. Él prefirió la primera.

Como el amor florecía y las alegrías del corazón afloraban, decidieron casarse por la Iglesia. El acto religioso con mucha sobriedad se llevó a cabo en el corregimiento de Caracolicito, Cesar.

“Mientras él estuvo preso, yo vivía donde unas amigas, para donde me llevaron, él salía todas las noches de la cárcel y me visitaba. Hasta que nos casamos en Caracolicito. Fue una ceremonia sencilla, yo usé un traje blanco que él me compró, y después de la iglesia nos fuimos para la finca donde vivíamos”.
A partir de este momento comenzaron los días gloriosos de sus vida, donde los encantos del amor eran azúcar para esas almas enamoradas, en ocasiones con algunos altibajos producto de las largas las correrías de Luis Enrique, aunque él siempre que regresaba a su casa encontraba a su esposa tranquila y tolerante, así a ella tuviera conocimiento de sus múltiples infidelidades al fragor de los tragos y las notas del acordeón.
“Cuando nos fuimos a vivir Luis Enrique era aserrador de madera y por ratos interpretaba el acordeón, actividad última a la que se dedicó por entero después del matrimonio. 

Con el matrimonio fueron llegando los hijos, dos en el hogar: Victoria y Moisés Martínez Serrano, y cinco producto de sus correrías: Alberto, Alexis, Ingrid, María Luisa y Gloria.

“Después que nos casamos él comenzó a salir, a salir, a salir como acordeonero. Unos meses después de casarnos yo salí embarazada. El me dejó cogiendo barriga y salió a tocar y cuando regresó ya el niño caminaba, fue cuando conoció a Moisés”, recuerda Rosalbina con voz amorosa.

Luis Enrique se volvió mujeriego a morir con eso de la música, pero nunca me abandonó ni fue irresponsable con su hogar. Nunca vivió con otras mujeres, pero para donde agarraba tenía una. Yo sabía eso porque los compañeros me lo decían, pero yo en ese tiempo no sabía pelear ni nada de eso. Figúrese, como sería yo que, Luis Enrique se sacó a una muchacha en Bálsamo, Magdalena, Lucha Movilla se llamaba, y la trajo para donde su mamá, que vivía al lado de nosotros. Ella se aburrió de esperarlo y se quiso ir para su pueblo, yo la acompañé a Fundación para que se fuera”.

Agrega: “Yo en ese tiempo era muy tranquila, era conforme que viniera o no viniera. Yo nunca lo celé y lo veía cuando se enamoraba. Las mujeres apenas él les hacía un hijo, me lo llevaban. Yo al que me llevaban lo cogía y lo criaba. Yo era tan tranquila que a mí me decían: tú por qué eres así, no tienes alma. Cuando me encontraba por la calle con una mujer de esas, avispadas, me decían cosas de él, yo se las comentaba y me respondía: ¡No le pares bola, Rosita! Lo mismo me decía su mamá cuando le comentaba lo que me decían por la calle”.

El sobrino de Luis Enrique, y miembro de su conjunto musical por muchos años, Sebastián "Chan" Martínez, confirma las debilidades de su tío con las mujeres, costumbre frecuente en los bohemios exponentes del folclor vallenato:  

“Luis Enrique fue mujeriego pero que nunca le conocí una querida, su primera mujer fue Natalí, era de Fundación, con la que tuvo dos hijas. Él tuvo cinco hijos por la calle, porque los demás fueron con la comadre Rosa. Mi comadre ayudó a criar a algunos de esos hijos, las mamás se los llevaron y ella los recibió tranquila y los crió. Uno de ellos era hijo de una muchacha de Chiriguaná y otro de El Difícil. Una vez fuimos a tocar a las fiestas de Fonseca y estuvo durante ese tiempo con una india, ella salió embarazada y después que parió fue a conocer la niña y se la trajo para donde mi comadre Rosa y ahí estuvo un poco de tiempo”, sigue contando Chan.

Rosalbina
Rosalbina

Por otra parte Rolsalbina narra como era su vida en las largas ausencias de su amado: “Natividad, la mamá de Luis Enrique me atendía como una hija suya, me daba de todo, estaba pendiente de mí cuando su hijo estaba por fuera de la casa. Ella fiaba, prestaba, hasta cuando él regresara”, dice Rosalbina con su voz lenta. 

“Cuando regresaba de sus corredurías me traía prendas de oro, ropa, zapatos, chancletas. Una vez me trajo un pote lleno de cadenas, aretes, pulseras de oro, que me robó una bandida, que dizque arreglaba prendas de oro, que era mujer de él”.

Luis Enrique le compuso algunas canciones a su esposa: ‘No sufras, Morenita’, ‘La Carta’, ‘Los caprichos de Rosa’, ‘Noticias negras’, ‘Mi negra querida’, de las que ella asegura las hizo cuando descubría que estaba enamorado de otra mujer. 

También le cantó a otras mujeres, Marta Elena, Maricela, entre otras, de las que dice Chan Martínez, lo inspiraron por el solo hecho de conocerlas. La primera era una mujer a la que conoció en Las Palmas, Bolívar, mientras que a Maricela en una parranda que tenía con Lucky Cotes en Riohacha, ella era de Chiriguaná y trabajaba en un almacén en Maicao. 

“El hacía canciones amorosas cuando una mujer le caía en gracia, o cuando un amigo se lo pedía, no necesariamente estaba enamorado, porque creo que de la mujer que siempre lo estuvo fue de mi comadre Rosa”, advierte Chan.

Ante la pregunta de su era cierta la historia de si ella le mandaba cartas a Luis Enrique, como él lo dice en la canción ‘La Carta’, respondió: “Él me escribía, me mandaba papelitos, yo le respondía. A veces me mandaba a buscar a un pueblo, nos veíamos y yo me regresaba. Él me sacaba, me llevaba para Nervití, donde una hermana y allá duraba bastante tiempo, esperándolo, hasta que regresaba y nos íbamos para El Copey. También me llevaba para donde algún compadre o comadre y les decía: ‘Ahí les dejo a Rosita para que la cuiden, yo regreso la otra semana’, y volvía a los tres meses por mí. Él era muy tranquilo”.

Luis Enrique consciente de sus largas ausencias cantó:

No sufras en mi ausencia 
que yo no me he quedado
Rosita de mi alma 
no esperes eso de mí
Yo te ofrecí un amor matrimonial
Y por eso tengo que venir.

“Lo que pasa es que Luis Enrique era como esa novela ‘El Águila Solitaria’, así era él”, asegura su sobrino Sebastián. “Él salía de su casa y no se preocupaba por volver. De lo que sí se preocupaba era de mandar plata, de llamar a mi comadre a un pueblo cercano, la veía y él pa adelante. Para regresar a su casa era trabajoso, le gustaba era andar de pueblo en pueblo, de fiesta en fiesta”. 

“Yo desde que él se murió he estado de duelo, me hace mucha falta”, dice su esposa, pensado en su ausencia definitiva, en el dolor que dejó en su corazón su partida final. Sabe que no hay esperanza de que vuelva, como lo hacía tras sus largas ausencias. Está consciente de que ya no volverá a entrar por la puerta de su casa con la tranquilidad del que sabe que en ella habitaba una mujer conforme, dispuesta a esperarlo, que lo amaba.

Ella, recordándolo, debe tararear esa canción que le compuso, con la que quizá se consuela: “Me mandó a decir Rosita, que ella siempre está de duelo, pero le mandé una carta escrita, pa que le sirva de consuelo. Deja esa tristeza, Rosita no llores…”.


LA BODA DE PLATA




La celebración de los 25 años de casados de Luis Enrique y Rosalbina contrastó con la sobriedad del día del matrimonio, para esta ocasión Luis Enrique ya era un reconocido juglar del Vallenato. Organizó una celebración de inmemorial recordación para el folclor, ya que a la misma se dieron cita los más importantes exponentes de esta música, la cual duró toda una semana, donde Martínez a pesar de ser un bebedor empedernido, procuró atender sobrio a los invitados de sus bodas de plata, celebración que además duró una semana. Ella, por su parte, no fue ajena a la organización, involucrándose en la preparación de las comidas de sus invitados.

En efecto el 8 de abril de 1972, la pareja compuesta por el acordeonista Luis Enrique Martínez y Rosalbina Serrano De Oro, celebraron en El Copey los veinticinco años de casados. Este invitó a la fiesta a sus amigos músicos, ganaderos, políticos, empresarios, comerciante de distintos lugares del Caribe colombiano y a todos los copeyanos.

Este, además de oferente, fue el organizador de la celebración, delegando en su familia algunas actividades. Ordenó la construcción de una enramada, de casi doscientos metros de largo, en el patio común de su casa y la de su madre Natividad Argote, para que los invitados permanecieran en ese lugar mientras esperaban la ceremonia religiosa que se realizó en la iglesia de El Copey.

Él se encargó de tres asuntos, columna vertebral de las festividad: el ron, la comida y la música. Los patrocinadores del licor fueron sus amigos: Andrés Pérez, químico de la industria licorera del Magdalena, quien le donó varios toneles de ron Centenario, y Eduardo Dávila. Fue tanto el trago que se bebió en esa fiesta que Rosalbina asegura que corrían ríos de ron. 

Las reses para la comida fueron donadas por: Tito y Tobías Pumarejo, Sinforiano Restrepo y Toño Andrade. 

La música estuvo a cargo de los hermanos Luis Enrique y Chema Martínez; de su sobrino el "negrito" Villa; Andrés Landero; Juancho Polo Valencia; Abel Antonio Villa; Alejandro y Nafer Duran; Colacho Mendoza, Pacho, Pachito y Alberto Rada, y los hermanos López, entre los conocidos.

En la ceremonia religiosa Luis Enrique lució un vestido entero gris y ella un traje ceñido al cuerpo que le habían confeccionado para la ocasión, y parte de las alhajas de oro que su esposo acostumbraba a regalarle. Después de la misa sonaron voladores y otros juegos artificiales dispuestos para esta fecha.

Tras la ceremonia religiosa los invitados y parte de los habitantes de El Copey se reunieron en la caseta central para escuchar y bailar al son de todos los conjuntos vallenatos que amenizaron la fiesta. Festejo que se extendió hasta la cinco de la mañana cuando la mayoría de los presentes abandonaron ese lugar, entre ellos el médico Rodrigo Vives Echeverría. Sin embargo, eso no significó que la celebración terminara, continuó por el resto del día y de la semana en el patio de la casa de la pareja.

La música interpretada por Landero, los Rada, los Martínez, Abel Antonio, Juancho Polo, entre otros, los hermanos Lopéz, sirvió para amenizar la parranda en la que también participaron personas que llegaron de distintos lugares del Cesar, La Guajira, Bolívar y Magdalena, Bogotá. Semana en la que unos se iban y otros llegaban.

También estuvieron algunos compositores, entre ellos: Fredy Molina, Adolfo Pacheco, y Armando Zabaleta, quien en el marco de la celebración compuso la canción "Las Bodas de Plata", que cantó a los esposos, la que grabaron los hermanos López con la voz de Jorge Oñate.

LAS BODAS DE PLATA

En las bodas de plata

de Luis Enrique y Rosalbina
Se hizo una fiesta muy linda
con música vallenata

Sus amigos y sus amigas

también fueron a su casa
Sus amigos y sus amigas
todos fueron a su casa (Bis)

En esa fiesta bonita

sonaron todos los acordeones,
haciéndoles honores
ha Enrique y a Rosita

Y luego el cura en la misa

los colmó de bendiciones (Bis)

Este es un día sagrado

pa' Luis Enrique pa' Rosalbina
Tienen que recordarlo
mientra existan en la vida

Porque lo que es 

apreciado compadre
eso nunca se olvida.

Porque lo que es 

apreciado compadre
eso nunca se olvida (Bis)

En esa boda de plata

le regalaron cosas muy lindas
De San Jacinto Bolívar
le trajo Adolfo una hamaca
Pa' que se meta en su casa

Enrique con Rosalbina (Bis).


Ver también: Luis Enrique Martínez




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sábado, 27 de junio de 2020

EL TRANSPORTE ANTIGUO


Llegada del Tren a Fundacion
Al fondo hoy los barrios Chimila y La Magdalena


Hace unos años cuando Fundación era el punto de referencia del Magdalena Grande, gracias a que hasta esta ciudad llegaba todos los días el Tren de Santa Marta, los pueblos de esta región abrieron caminos para llegar hasta la Esquina del Progreso con el propósito de aprovisionarse de bienes y servicios, o para tomar el tren que los conduciría hasta la capital de la provincia. 

Primero se abrieron caminos de herradura por donde se transitaba a lomo de bestias o carros de tracción animal. Con el pasar de los años se abrieron trochas para los primeros automotores que llegaron a Colombia. Luego llegaron los primeros "buses", algunos de los cuales se les denominó chivas, sobre todo en la Zona Bananera, mientras que para la sierra nevada por la agresividad del terreno se impusieron los camperos Willys, Toyotas y Nissanes. 

La mayoría de estos vehículos no eran distinguidos por sus placas oficiales, sino por curiosos y pintorescos nombres colocados por sus propietarios, y algunos aún recorren las agrestes carreteras del Magdalena, donde el barro y la escalerilla es el común denominador.

Nos imaginamos que @Rappi se copió de estos servicios, ya que estos vehículos siguen llevando a domicilio mercancías, encargos y demás provisiones de los pobladores de pequeños corregimientos y veredas.

En el año 1940 viajaba de Remolino a Fundación, pasando por el corregimiento de Paraco, Municipio Pivijay, dos vehículos: "La Amapola" y "La Coqueta""La Amapola", era manejada por Federico Bornacelly, y "La Coqueta", por Eloy Rosales. Hoy no existe esa legendaria ruta. "En Dios Confío" del Goly Cormane, viajaba de El Piñón a Fundación, por la vía Salamina, Pivijay, Piñuela.


En la década de los 1960, había un una buseta de pasajeros desde El Cerro de San Antonio hasta Fundación llamada “La Caja de Fosforo”.


Coroncoro

Otro vehículo famosos desde la década de los 60s, que cubría la ruta hacia Pivijay y su zona rural: "El Coroncoro", ícono de los pasajeros de San José de la Montaña, mejor conocido como"Garrapata", que aún opera. 

Primero de Mayo

El Bus "Primero de Mayo", de propiedad de José Díaz; llamado así, por la fecha de cumpleaños de su propietario.

El Bus "La Veracruz": Era la competencia de el "Primero de Mayo". Los únicos dos buses que viajaban de Pivijay a Fundación.

Después de "La Veracruz" y el "Primero de Mayo", llegó el transporte de Luis Eduardo Ternera con "La Reina del Espacio"; chiva donde viajaban los pivijayeros a ver los partidos del Unión Magdalena.

"La Virgen del Carmen": Era un mixto que viajaba de Fundación a Salamina.

La Roconda

Caso particular es el caso de “La Roncona”, ya que sigue en servicio, es el transporte del sector rural de Pivijay, con héroes choferes que conducen estos vehículos chapaleando el barro y  las adversidades del terreno.

También sigue operando "La Carcacha" para Canoas.

San Ángel

Para la ruta hacia San Ángel se impusieron las Power, una tenía el nombre de la esposa de don Domingo Monachello, llamada "La Niña Franca", en honor a su esposa que aún vive.  Era usual escuchar entre los habitantes de San Ángel: me monté en la Niña Franca, La Niña Franca vino embarrada, La Niña Franca se atolló. 

Las Chivas de Cataca



Para la cubrir la ruta hacia Aracataca, El Retén y la Zona Bananera algunas de las que prestaron sus servicios se llamaron:
  • "La Hojita": viajaba de Aracataca a Fundación, de David Beracaza.
  • El Apolo 11: de Rafael "el cojo" Restrepo, viajaba hacia Aracataca o El Retén.
  • "Yo También Fui Último Modelo": viajaba de Aracataca al El Retén, del Señor Barriga.
  • San Tropel y la Raya: del Señor Luis Díaz.
  • "Sputnik": viajaba de Aracataca a Fundación.
  • "Se le ven los Pie": de Fundación Aracataca.
  • El marido de las Niñas: de Antonio "Toño" Granados, la llamó así ya que había un par de chivas llamadas la Niña tal..
  • "La Coqueta": viajaba de Fundación a Sevilla, de Luis Zamudio "Barriga", luego tuvo una que se la llamó La Campesina.
  • "Caraballo": hacía Guacamayal.

De Galileo Daconte

Existieron también chivas de propiedad de Pablo Gómez, Manuel Alejandro Cabana, Galileo Daconte Bermúdez, y de los hermanos Granados: 
Alfonso "el papi" Orlando "el Pulí", Nisefaro Terafio (El Retén), entre otros. 


El Camellón de Cataca
Lugar donde se estacionaban las Chivas

Los usuarios de estas chivas gozaban del aire puro y libre que entraba por las ventanas, los cabellos flotando, el olor a panela del trapiche, el paisaje de la caña, el arroz y la palma, pero también del polvoriento camino hacia El Retén, que dejaba el cuerpo empolvado y tieso, producto de bancas rígidas y sin suspensión.


de David Beracasa

Algarrobo


Águila Morena

El bus "EL ÁGUILA MORENA", cubría la ruta Algarrobo-Fundación. Este fue el primer bus que tuvo José "el loco" Isaza, empresario del transporte y líder político de Algarrobo, ex alcalde de esa ciudad. Su ayudante también se llamaban José, y para diferenciarlo le apodaron "José Morena".

El bus se llamaba "El Águila Morena", pero todo el mundo solo le decían "La Morena", y hasta el día de hoy, todos los buses de la familia Isaza han sido bautizados con ese nombre. Isaza inició esa ruta primero en un camioncito donde comenzó a hacer viajes y luego adquirió este bus. Foto 20 Enero 1973.

Servicio urbano en Fundación


El Pobre Yuba
El primer bus urbano de Fundación, se llamó "El Pobre Yuba", propiedad de Asdrúbal Teherán apodado "El Yuba",  esto sucedió en la década de los 80s. Fundación tuvo un crecimiento vertiginoso hacía la vía de Pivijay, impulsada por las casas de Simón Bolívar, El Prado y El Recreo, que impulsó el surgimiento de este tipo de transporte público urbano.

Luego se conformaron empresas de transporte organizadas como Cootransmag, Cootracar, entre otras, pero el surgimiento de los ciclotaxis y del mototaxismo arruinó estos servicios.
Otros buses de la época fueron "Meloncito" de Peyo Tobías y las busetas del señor Ricardo Barrios, del Flaco Mendoza, Humberto "el balín" González,  Rafael Rueda Prada, entre otros. También operaron buses de la Zona de Carretera para los empleados de esta empresa, y del Colegio Oficial para sus estudiantes: el cual fue conducido primero por Víctor Jaime y luego por Dimas López.

Nos falta por investigar el transporte que comunicaba con la Sierra Nevada, Monterrubio, Caracolicito, Copey y Valledupar. .




sábado, 20 de junio de 2020

RAFAELLE DE ANGELIS SCIAMMARELLA

Un Italiano que se hizo Fundanense


Don Rafa de Angelis


Rafaelle De Angelis Sciammarella, Don Rafa, fue un Italiano que nació el 6 de agosto de 1918 al sur de Italia, a orillas del Mediterráneo, mas exactamente de una región llamada Scalea.

Su vida de niño fue demasiado escabrosa debido a la mala situación económica por la que en ese momento atravesaba la península Itálica, soplaban vientos de guerra, la pobreza era muy el común denominador y las esperanzas de mejora en no se veían en el corto plazo, por estas precariedades resolvió al igual que varios paisanos suyos, emigrar hacia Colombia en búsqueda de nuevas oportunidades.

En su patria dejó a su madre y a cuatro hermanos, en Colombia ya vivía su padre: don César De Angelis Bloise, quien se había venido en 1925; buscando nuevos horizontes. 

Don Rafa viajó en el barco llamado el "El ORASSIO. Llegó a Puerto Colombia el 4 de Septiembre de 1937, con solo 19 años de vida. 

Se unió a su Padre, y pasado cinco (5) años se radicó en Fundación, donde se dedicó a la sastrería y después de sortear muchas dificultades económicas y con mucho esfuerzo logró comprar su casa a don César Ayala, en la que vivió toda su vida, y donde tuvo un famoso almacén de corbatas, sombreros y prendas de vestir.

Fue un apasionado deportista, jugó en un equipo famoso que tuvo Fundación que se llamó América, al lado entre otros de Carlos María Kattan, Italo Fuscaldo y Pablo Robayo. Don Carlos María fue el que consiguió los terrenos del estadio con los ferrocarriles nacionales. 

Contrajo matrimonio con doña Carmen De Caro Barrera, ceremonia realizada en Santa Marta, el día 10 de Junio de 1944. De esa unión nacieron: Laura, Emma y César.


Don Rafa con sus vecinos:
 Luis José Fernández L. y Daniel Zuluaga "Ñañe"
Don Rafa con
Ñañe Zuluaga (quien era el dentista de Fundación)

Don Rafa en Italia con su hija Emma

Scalea en tiempos de su partida

Estación del Tren de Scalea, año 1920.
Por esta estación salieron la mayoría de los Italianos
que llegaron a Fundación a generar progreso.

Playas de Scalea


Don Rafa con su nieto de mismo nombre

miércoles, 8 de enero de 2020

MACANCÁN: EL BANDERILLERO FUNDANENSE

EL DRAMÁTICO ARTE DEL TOREO

Miguel Beleño, "El Mono Mancancán", muere en corralejas





Por: JOSÉ MANUEL DÍAZ BARRIOS
Cronista Taurino


El mundo corralejero se ha vestido de luto con la muerte del banderillero Miguel Antonio Beleño González, más conocido como ‘El Mono Macancán’, oriundo de Fundación, de 38 años de edad, quien recibió una cornada mortal en el abdomen, en la quinta tarde de toros en San Pedro (Sucre) el 6 de Enero del 2010.
La muerte del banderillero quedó registrada en el video de la tarde correspondiente a la ganadería ‘Estados Unidos’ de Anuar Pastrana, que pasta en jurisdicciones de Caimito, también en ese departamento.
Todo sucedió cuando ‘El Mono Macancán’ esperó al toro a pocos metros de la puerta de toriles (A porta gayola), y aunque logró colocar un magistral par de banderillas, el feroz animal se devolvió en forma inmediata y lo embistió.
En las imágenes que nos han llegado del trágico momento en la Plaza de San Pedro, se observa que en la embestida el toro de pelaje jabonero flexiona el cuello y lo extiende a continuación, introduciendo sus cuernos en el cuerpo del malogrado rehiletero.
El personal médico que le asistió concluyó que en el instante del embroque se produce un primer trayecto ascendente grave cuando el toro levanta a su víctima varios centímetros del suelo. Entonces, es cuando el cuerno actuó como el eje de un molino y el agredido gira entorno a él, descendiendo la cabeza y subiendo los pies, produciendo nuevos trayectos de lesión y, en consecuencia, grandes destrozos tisulares que posteriormente le ocasionan la muerte casi que de manera instantánea.
El ‘Mono’ durante su paso por las corralejas recibió muchas cornadas en cabeza y cuello, tórax, extremidades superiores, abdomen (con serias lesiones viscerales), región lumbar-espalda y extremidades inferiores, sin contar los cientos de contusiones y laceraciones sufridas, al exponerse a animales hasta de 600 kilogramos de peso.

CORNADAS: LAS HERIDAS MÁS COMPLICADAS

Las lesiones por astas de toro son un tipo de afección frecuente en el Caribe colombiano, donde los festejos taurinos son una práctica cultural muy arraigada. En los departamentos de Sucre y Córdoba es donde se da instala la mayoría de corralejas, casi sin que pase una semana donde no se lidien toros.
Por ello, probablemente sea esta la región con una mayor experiencia en el tratamiento de las heridas por asta de toro.
Debido a las características de los toros bravos (Puros, media casta, 3/8 y 5/8, según la mezcla o porcentaje que se derive de razas puras españolas y el criollo bravo caribeño), un herido por asta de toro debe ser considerado un paciente politraumatizado y por ende ser tratado como tal desde su primera asistencia en las corralejas, con el tratamiento específico según los órganos y sistemas afectados.
Por otro lado, las heridas producidas únicamente por asta presentan unas características constantes y especiales que las diferencian de cualquier otro tipo de traumatismo, como son la presencia de varios trayectos de lesión, los grandes destrozos tisulares, la existencia de cuerpos extraños, la inoculación masiva de gérmenes aerobios y anaerobios, así como la potencial transmisión de tétanos, de acuerdo con un estudio de la Universidad de Castellón (España).
Vale la pena que estos banderilleros, muleteros, capoteros, garrocheros, saltadores y, actualmente, recortadores, arriesguen su vida por un mala retribución por sus presentaciones, y sin ningún tipo de aseguramiento en riesgos laborales a los que están expuestos?

La sociedad colombiana está en mora en regular este tipo de espectáculos, y de ofrecer garantías a estas personas que lo arriesgan todo a cambio de poco o de nada.











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domingo, 5 de enero de 2020

GILMA GUERRA MORRELLI: DECORADORA


DESTACADA DECORADORA FUNDANENSE


Fundación, es la tierra de Gilma Guerra Morelli, conocida bajo el nombre de Gilma de Santos, mientras que Barranquilla ha sido su hogar durante 24 años. 

Se casó un 30 de mayo de 1981, con William Santos, de cuyo matrimonio nacieron Rosanna y Carlos. Trabaja en su reconocida empresa de decoración de la mano con sus hijos Rosanna y Carlos, y su esposo, William, Asegura que juntos son una mezcla de modernidad y tradición, lo cual caracteriza cada decoración que realizan en su empresa familiar. 

Esta fundanense nacida un 25 de mayo de 1960, del matrimonio de don Oreste Guerra (Fallecido) y Teresa Morelli. Su padre elaboró por muchos años el mejor queso de Fundación.

Gilma tres años antes de establecerse en Barranquilla, la decoración de eventos le robó su atención, cuando no tenía idea sobre este arte y sus conocimientos en esta área los ha obtenido de manera empírica.

“Aprendí sobre las flores, las texturas y sobre cuáles son los elementos necesarios para celebraciones como bautizos, bodas, quinceañeros, etcétera. Empecé con la decoración en el departamento de Córdoba, donde vivía por asuntos de trabajo”.

Reconoce que al llegar a Barranquilla se enfrentó a una fuerte competencia en la industria de la decoración, pero que su pasión, talento y entrega hicieron que permaneciera vigente. 

Hoy día trabaja con su hija Rosanna poniéndole un sello elegante y sutil a cada fecha especial con su empresa Gilma de Santos, que considera como una de las 10 mejores del país y que ha trabajado para personalidades como Sebastián Viera, Nana Severini, David Tutera, entre otros. 

La decoradora recomienda decorar las bodas usando tonos rosados, lilas y mentas, tendencias del momento.


El 4 de Junio del 2019, fue condecorada con la medalla Manuel Faustino Mojica por la Alcaldesa de Fundación, Mallath Martínez, por su destacada vida profesional y personal.

Señorita Fundación, 21 enero 1978.
Club de Leones los Chimilas!!! 


Entrevista para el Heraldo

¿Qué ha sido lo más gratificante de su carrera?

Me da mucha satisfacción ver como desde hace cuatro años vienen las novias, a las que les hice sus quinceañeros, para que les decore sus matrimonios y fiestas de compromiso. Eso me llena de mucha alegría. 

¿Qué fue lo que la motivó a crear su empresa?

Sentía mucho interés por crear algún emprendimiento, por hacer algo con mi tiempo. Me puse a analizar y realmente lo único que me gustaba eran las flores, así que abrí una floristería. Fui a muchos cursos de flores en Colombia y en Estados Unidos. Después de un tiempo incursioné de lleno en la decoración de eventos. 

¿Cómo ve a Barranquilla en cuanto a decoración de eventos?

Me he puesto a investigar lo que hacen mis colegas en Italia, Australia, Estados Unidos y puedo decir a los cuatro vientos que Colombia está muy bien. Los costeños, sobre todo, tenemos muchas herramientas y elementos para hacer grandes eventos y es que realmente acostumbramos a hacerlos. No tenemos nada que envidiarle a ningún país. 

¿En qué ciudades ha llegado el sello de Gilma de Santos?

Nuestra base es Barranquilla, pero hemos ido a ciudades como Santa Marta, Valledupar, Cartagena, entre otros lugares de la Costa, y Bucaramanga.

¿Cuál es el sello diferenciador de Gilma de Santos como decoradora? 

Me califican siempre como muy elegante. A mí me gusta entregar un trabajo limpio, usar mucho el cristal y flores de gran calidad. Soy cuidadora de cada detalle de una decoración.


¿Cómo se siente al trabajar de la mano con su familia?

Rosanna es especialista en gerencia de proyectos y Carlos, mi otro hijo, es administrador. Junto con mi hija trabajo en el diseño y montaje de cada evento. Mi esposo, William, y Carlos se encargan del área de logística. Juntos somos una mezcla entre la modernidad y la tradición. Me siento muy feliz de sentir el apoyo de toda mi familia en este proyecto tan especial. 

¿Qué sueños le hace falta cumplir?

En estos momentos veo mi emprendimiento como lo visualicé hace 24 años cuando llegué a la ciudad. Esto era lo que yo quería conseguir y lo hice con mi esfuerzo, perseverancia y el reconocimiento de cada cliente. Ahora deseo expandirme fuera del país, hacer eventos internacionales. 

¿Alguna decoración que le haya representado un reto?

Una vez una novia me llamó para que decorara con un globo aerostático la boda. Lo hicimos y medía como 7 metros de altura; fue a escala porque se puso en una terraza del hotel. Recuerdo que lo templamos con tensores y todo. Todo se logró gracias a mi equipo maravilloso compuesto por alrededor de 25 personas. 

¿Qué es lo que ‘in’ y lo ‘out’ respecto a decoración de bodas?

Considero que las tendencias son válidas, pero mi recomendación es hacer una decoración basada en la personalidad y el estilo de los novios. Sin embargo, en el 2020 entra con mucha fuerza los tonos rosado, lila y menta, este último aludiendo a la naturaleza.

Continúan los elementos con tonos metálicos que le dan un toque glamuroso a la ceremonia. No pueden faltar las velas, pues ayudan a crear un ambiente romántico.





GALERÍA FOTOGRÁFICA


Con su familia
Rosanna,  su mano derecha

Teresa Morelli, su madre


Con la alcaldesa de Fundación




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