mayo 16, 2017

ELDER DÍAZ: EL HIJO DE FUNDACIÓN





Por: Pepe Rubio


En las polvorientas calles del barrio Las Tablitas de Fundación, jugaba a diario un niño de comportamiento en apariencia distraído pero que realmente era un chico seguro de lo que quería.

Siempre se mostró orgulloso de ser hijo del más grande exponente de nuestra música vallenata, y su intento de incursionar en este difícil campo del arte musical autóctono del Caribe, era dos veces más difícil para él, porque el reconocimiento se lo darían el día que se lo ganara por sus propios méritos.

Tenía claro que no llegaría de la noche a la mañana cualquiera a decirle: “Como eres hijo de Diomedes te vamos a hacer una gran figura del vallenato”. No, eso lo tenía claro Elder Dayán Díaz, quien era consciente de que su camino sería tan empinado como las montañas de hielo perpetuo de la Sierra Nevada, a cuyas faldas crecía. 

Para rematar su reto, otro componente se agregaba a la dificultad: viviendo en Fundación y no siendo hijo del hogar de Diomedes, le tocaría solo, pero solo es solo…

Cuesta arriba

Y solo comenzó su ascenso de la pesada montaña. Esas circunstancias muestran los deseos y el tesón de un luchador de la vida, que afrontó tantas dificultades para convertirlas en fortalezas, emprendiendo con disciplina el camino para llegar a ser reconocido: primero, como cantante; segundo, como un buen cantante y, tercero, como el hijo de Diomedes Díaz, reconocimiento este último el más difícil, porque debía honor y honra a una dinastía que ha escrito páginas de oro en la historia vallenata y debía estar a la altura de ella.

Entre las cualidades que distinguen a Elder Díaz están su humildad y su sencillez, y fue con estas armas que empezó su vida musical, a las que sumó dos ingredientes fulminantes para el éxito: disciplina y constancia.


Rosmery Rodríguez, su progenitora, al igual que sus tíos por parte de madre, tenían claro los alcances del joven artista brindándole el apoyo que en toda carrera inicial es fundamental.


De esta forma comienza a trasegar un camino lleno de aristas y escabroso, con mucha decisión y fe, contando solo con su talento y optimismo. A la edad de 13 años graba su primera canción con una agrupación musical llamada Colombia Mix siendo la voz líder de esa agrupación, y es ahí donde inicia la carrera de este joven gladiador.

Su 2º trabajo discográfico aparece en el 2006 titulado Ya LLego, este es su primer CD como solista al lado de Miguel Angel Avendaño Ascanio, de éxito rotundo en el país, donde se desprenden canciones que fueron éxitos como ya llego, como hago, y me complicas la vida.

Su 3a producción titulada presente, donde fueron éxitos anímate. Luego vino laberinto que terminó cautivado a muchos seguidores y amantes de la buena música vallenata.

Elder Dayan Díaz Rodríguez, nació en Fundación un 27 de octubre de 1987, contador publico de profesión, desde temprana edad se ha dedicado a ganarse un espacio en la música vallenata, mostrando sus cualidades artísticas en escenarios y tarimas a lo largo y ancho de la geografía colombiana.


Contrajo matrimonio en Santa Marta, un 7 de noviembre del 2015, con la comunicadora social fundanense Milena Robayo Meléndez, con quien tiene una hermosa bebe llamada Martina.

Su llegada a la fama y a los éxitos no son producto de la improvisación, ni constituye un acto de oportunismo, como algunas personas en las redes han manifestado. Su marca en el mercado musical no se debe a la suplantación o reemplazado a otros artistas, son el fruto de la cristalización de muchos años de trabajo, es el resultado de los sacrificios, de su formación constante, del orden en los compromisos, es el reconocimiento de la exigente familia vallenata que gracias al cariño cautivado le han brindado su confianza.

Estos esfuerzos han provocado el nacimiento a una fanaticada, un ‘Elderismo’ que lo acompañan en sus presentaciones, que le manifiestan su apoyo, que difunden sus canciones, que promueven su nombre por todas las regiones de Colombia.

Unión con Rolando

Elder  y Rolando Ochoa

Como amante de este folclor me satisface mucho que un joven de estas cualidades que se ha formado a pulso, día a día, momento a momento, haya sido llamado por un acordeonero de primera línea como lo es Rolando Ochoa, otro gran ser humano, temeroso de Dios y practicando la prudencia, la humildad y la sencillez.

Por situaciones de la vida, Rolando se quedó sin Martín Elías su compañero de fórmula, pero como artista comprende que la vida continua y su carrera también. Dueño del legado que le dejó su padre Calixto Ochoa, decidió continuar alimentando a los seguidores con sus melodías y composiciones. Su vena artística solo le permite en la vida tocar acordeón, componer y producir. En medio de ese drama de perder a su fórmula en la cúspide de los éxitos, encuentra en Elder las cualidades para continuar su legado y seguir manteniendo el folclor vallenato.

Esta nueva unión sabe por experiencia de vida, que ser artistas no es una carrera fácil, como estar ausentes de su familia en fechas especiales, no compartir con sus hijos los fines de semana, llevar alegría al mundo sin importar sus estados de ánimo, cantar, tocar y crear versos procurando que la voz y la melodía sean idénticas a las grabadas en estudios especializados, pero a cualquier hora de la noche, en condiciones climáticas adversas o en poblaciones de difícil acceso. Es dormir en la silla de un automotor para reponer un poco de energía en medio de la incomodidad, es complacer al exigente publico que siempre aspira a que los nuevos álbumes sean mejores que los anteriores.

Los fundanenses estamos llamados a brindarle a este artista nuestro, todo apoyo irrestricto, con la seguridad de que nunca olvidará sus raíces por más encumbrado de fama y dinero que logre alcanzar.

 ¡Adelante muchachos: los designios de Dios, son de Dios!

Pepe


OFICIALIZAN LA UNIÓN

El 16 de mayo del 2017, en un acto en Valledupar auspiciado por Codiscos

Elder y Rolando
oficializando su unión

Asegurando que Martín Elías es irremplazable, Elder Dayán Díaz, hermano del artista fallecido el pasado 14 de abril en un accidente de tránsito, oficializó este martes en Valledupar su unión musical con el acordeonero Rolando Ochoa.
“Vamos a seguir el camino que venía trazando Martín Elías, pero sin reemplazarlo”, dijo en rueda de prensa que contó con la presencia de representantes de la compañía Codiscos. En dos meses la nueva pareja del vallenato piensa grabar su primer sencillo.

Durante el reciente Festival de la Leyenda Vallenata, Elder Dayán cumplió algunas presentaciones que tenía la agrupación de Martín Elías. La aceptación del público fue tal, que esto dio para pensar en formalizar la unión, a la que se sumará la mayoría de los músicos del conjunto del desaparecido cantante, el menor de los hijos de Diomedes con Patricia Acosta.

Elder Dayán, nacido en Fundación, Magdalena, contador público de profesión, heredó la vena musical de su padre ‘El Cacique de La Junta’; y Rolando Ochoa, heredero del juglar Calixto Ochoa, combinan sus conocimientos, experiencia y ganas, para seguir aportándole al vallenato.

Elder, es un joven que ha dedicado con disciplina, constancia y profesionalismo su vida a la música, logrando conseguir un espacio en el vallenato que lo ha llevado a recorrer gran parte del país. Díaz perteneciente a la casa disquera Codisco ha grabado 3 producciones musicales que han impulsado su posicionamiento, siendo un artista versátil y que mantiene su propio estilo.

Rolando Ochoa, un exitoso acordeonero, compositor y productor que ha cosechado muchos logros en la música vallenata vio en Elder el potencial para seguir trabajando en este bonito camino, aportándole a Elder sus conocimientos y seguir enriqueciendo mucho más al folclore.

Explicaron que en sus presentaciones trabajarán con el CD que dejó grabado Martín Elías, que aún no ha salido al mercado. “Quién más que su acordeonero, y yo que soy su hermano para interpretar sus canciones en vivo”, dijo.

“Lo que sigue es trabajo, ganas de continuar adelante, y agradecido con Dios por la oportunidad que me brinda Rolando”, puntualizó.

Con su esposa e hija
El acordeonero Rolando Ochoa sostuvo que ahora viene un proceso donde de conocimiento entre ellos. “Tenemos que conocernos musicalmente, conocer sus virtudes y falencias, y empezar como a corregir desde abajo, para cuando se llegue a punto como la grabación, que es tan serio, poder hacerlo mejor”.

Precisó que “vamos a comenzar a hacer el lanzamiento con lo que dejó Martín Elías, a parte de su música, porque Elder también tiene sus discos, y complementamos mucho con lo de Diomedes; sé que esta unión va a ser muy bonita, recursiva y de buenas ideas”.

Elder Dayán hizo igualmente el anuncio a través de su cuenta en Instagram:

"Hoy principalmente quiero darle gracias a Dios por esta gran oportunidad que coloca en mi camino, siempre cargado de sueños y de ilusiones por el amor a mi música, por las ganas de explorar ese talento que Él me regalo... Hoy doy este gran paso gracias a Él y agradezco por poner en el corazón de Rolando la fe y la confianza en mí, en mi estilo y mí talento... Rola estoy dispuesto a guerrear junto a ti y todo nuestro ejército musical con nuestro rey celestial como Director único y exclusivo.... para todos Ustedes mis seguidores aquí está esta información, espero sea de todo su agrado! Bendiciones a todos..."

Por su parte Rolando Ocho también se refirió a uno de los temas que más opiniones ha causado en los últimos días en el mundo del vallenato, su unión con el cantante Fundanense Elder Dayan Díaz:

“Con Élder, ha sido una bonita unión, yo pude haber esperado una oportunidad con una artista de mayor reconocimiento, pero siempre trato de guiarme por los deseos de Dios y con él sentí mucha tranquilidad, además que me gusta mucha su originalidad, la pasión y la dedicación con la hace su trabajo, es un excelente artista con mucha proyección y sé qué hará sentir orgullosa a esta tierra y Colombia entera”.

Esta unión se deshizo en marzo del 2021

El cantante vallenato se muestra en su faceta más hogareña y presenta a su esposa e hijas, las tres mujeres que lo vuelven “loco”.

Se conocieron en Fundación, su pueblo natal. Elder Dayán Díaz la vio de espaldas y supo de inmediato que aquella mujer de esbelta figura y cabellera ondulada sería su novia.

Ya son 16 años de un amor “chapado a la antigua” en el que Milena Robayo y el cantante vallenato ven reflejados los frutos de su unión en Martina y Amelia, sus dos hijas.

Elder y Mile llevan casi media vida juntos. Han construido un matrimonio sólido encima de una roca llena de esfuerzo, dedicación y amor. Tenían 15 y 14 años cuando se conocieron por primera vez en su pueblo, aunque el artista solo iba de vacaciones, según cuenta.

“Esta historia de amor comenzó una tarde en nuestro pueblo, en Fundación, Magdalena. Yo no vivía allá, estaba de vacaciones solamente y la vi de lejos, ni siquiera me la presentó ni nada, pero me encantó. Ella tenía el cabello engajado y yo decía: Esa mujer tan hermosa en algún momento tiene que ser mi novia y fíjate… hoy en día es mi esposa y todo (risas) ”.

Así las cosas, con una visión fija intentó varias veces acercarse a la niña que lo enamoró. Coincidieron, además, en que su tía y la mamá de Milena eran amigas por lo que cuando “pisaba” Fundación pretendía llegar a la casa de la que le robó su corazón. Sin embargo, Robayo lo ignoraba y no quería nada con él.

“En ese tiempo yo estaba en el colegio y él iba de año en año. Yo tenía 14 y él 15, entonces yo pensaba en que no podíamos tener nada por la distancia. Además, él no me gustaba, mi mamá era la alcahueta, porque es amiga de una tía de él y ella le contó que tenía un sobrino que estaba enamorado de mí y eso le conquistó el corazón a mi mamá. Ella decía que el día que yo tuviera un novio que quería que fuera como el sobrino de Bertica ”.

Elder recuerda el día en el que finalmente Milena le aceptó una visita en su casa.

“Yo fui a una presentación al pueblo y después me atreví a llegar a la casa de ella y me dio la grata sorpresa de que me recibió, porque eso era un lío para que me aceptara una visita. Me gustaba, era una niñita bonita del pueblo y también le doy la razón, porque yo era un pelao que aparecía cada seis meses. Ahí fue que nos conocimos, hablamos y comenzamos a crear la amistad ”.

Al cabo de dos años, Mile se fue a estudiar a Barranquilla, mientras que Elder aún vivía en Bucaramanga. Sus caminos volvieron a unirse en medio del estudio y lograron compartir más tiempo. Un 4 de abril a las 11:55 pm el cantante se llenó de valor y le pidió que fuera su novia, ella aceptó. Desde entonces se empezó a escribir la historia que hoy narran. Luego de una década siguiente, Díaz dio el paso.

“El matrimonio me nació porque ya llevábamos 10 años de novios, el amor estaba intacto y se empezaban a desesperar en nuestras casas. Yo le decía a Mile que ya debíamos formalizar nuestra relación. Compramos un apartamento y ahí comenzamos a planear la boda. Ha sido la mejor elección, nos hemos entendido, no ha sido perfecto, hemos tenido nuestros inconvenientes, pero aquí estamos… el amor cuando es grande, puro y verdadero lo supera todo ”.

Martina, su primogénita, llegó cuando se mudaron a su primera casa, antes de casarse. Milena pisó el altar con cuatro meses de embarazo y Amelia, su segunda hija, fue el "gol" que terminó de alegrarles la vida al año de haber nacido la primera niña, relata Robayo.

“Amelia fue un gol cuando Martina tenía como 1 año y 2 meses. Mile comenzó con maluqueras, pensamos que eran unas ciruelas que le caído mal y resulta que las ciruelas se llamaban Amelia ”, narra Elder.


El Élder Dayán Díaz pasó de ser un Contador Público a un artista vallenato reconocido y exitoso. Esa misma transición la vivió Milena Robayo, su esposa, quien tuvo que aprender a compartir a su marido con el público exigente que lo aclama, en especial con sus seguidoras.

La mujer afirma que al principio no fue fácil desprenderse y dejar de sentir celos. En la actualidad, se siente feliz de ver lo que ha logrado y que sean tantas las personas que lo sigan y lo quieran.

“He logrado entender y sobrellevar las cosas, antes me ponía celosa, no lo puedo negar, pero ya el hecho de que le pidan una foto o un autógrafo me llena el alma, porque significa que está haciendo las cosas bien. Le he pedido mucho a Dios que me dé discernimiento para entender y le pido para que cada persona que se le acerque sea de bendición para él y no de celos para mí ”.

Luego de conocerse que la fórmula de Elder Dayán Díaz y Rolando Ochoa no va más, el artista afirma que "no deja de dar tristeza" el "separado de R8, una unión que dio muchos frutos", y también ver a los seguidores tristes por ello, pero espera que Dios tenga cosas buenas para ambos.





VER TAMBIÉN:








mayo 15, 2017

P. ADRIANO PUENTES PUENTES

Un apreciado Sacerdote que murió en Fundación




El Padre Adriano Puentes Puentes nació un 27 de junio de 1927, en El Playón, Santander.

Párroco de la Iglesia San Rafael en la década de los sesenta, cuando en esta ciudad solo existía una parroquia. 

Fue profesor de religión en el Colegio de la Sagrada Familia, y director espiritual e Impulsor del recordado "Club Nuevas Juventudes". También fue profesor de religión en el colegio Oficial de Segunda Enseñanza entre 1965 a 1968.

Construyó el colegio El Carmen en el barrio la Magdalena, al cual la población le decía el colegio del Cura.

Este presbítero dejó muchas huellas y enseñanzas en nuestro pueblo, un gran ministro, educador y apóstol del Señor.  

Era una persona de un carácter recio debido a su origen santandereano, y no pocas veces lo dejó notar públicamente, como aquella ocasión donde se hizo presente en protestas cívicas en contra del alcalde Mauricio Fuminaya. 

El sacerdote se le enfrentó varias veces, a tal punto que un día se quitó la sotana, se vistió de civil, y lo confrontó en la alcaldía, días después de este episodio le sobrevino su muerte.



Muerte


El padre Puentes falleció un jueves 14 de agosto de 1969, a causa de una pequeña hemorragia producto de una cirugía que le habían practicado en la espalda. Desde la noche anterior a su muerte comenzó a presentar un sangrado silencioso del que se percató solo cuando estaba totalmente desangrado en la casa cural de la Iglesia San Rafael. Una vecina de la parroquia, (mamá de la seño Alicia Subiros) al notar la ausencia del sacerdote, decidió entrar a su habitación encontrándolo en estado anémico y agonizante, pidió ayuda y fue trasladado con urgencia al hospital San Rafael para su reanimación, sin éxito alguno, donde fue atendido por el Dr. Pedro Martínez Carrillo. 

Su última Misa la había celebrado ayudado por Leonardo Calvano Cabezas, tocó el armonio Hernando Martínez. Hernando, Wilson y Eulogio; tres hermanos que siempre lo ayudaron en sus actividades litúrgicas-pastorales, sobre todo en el toque de un famoso armonio que tuvo esa parroquia.

Fue sepultado en el cementerio San Rafael en el mausoleo de la familia Solórzano, sus exequias estuvieron acompañadas por una gran multitud de fundanenses, y varios clérigos.

Todo Fundación lloró su inesperada muerte, muchos estudiantes se mostraron desconsolados, le habían tomado mucho afecto por el trato personal que mantenía con ellos, ya que eran varios los colegios que los domingos desfilaban a Misa, como la Sagrada Familia, la escuela de la Zona de Carretera, entre otros.

En su reemplazo fue nombrado párroco el Padre Pablo Helí Ortiz.

Sus restos

En los años 70s, siendo párroco de San Rafael, el Padre Jesús Emel Arévalo Torrado, trasladó los restos del padre Puentes desde el Cementerio a la Iglesia San Rafael, donde le habían construido un sepulcro coronado por un Ángel. 

Placa de su actual osario
Iglesia San Rafael

Luego monseñor Dairo Navarro, inhumó sus restos y del sarcófago lo trasladó mediante rito privado, a un osario adosado en la pared de la nave derecha de la Iglesia San Rafael, muy cerca de la Imagen de Jesús Nazareno.

Honores


Colegio P. Adriano Puentes

Por la estima de la que gozaba este sacerdote entre los fundanenses, por su gran prestigio moral y su vocación de educador, el colegio parroquial El Carmen, ubicado en el barrio la Magdalena, y que el Padre Puente construyó, cambió su nombre por el del Padre Adriano Puentes, así como una sección del Hospital San Rafael a donde fue llevado en su agonía.

Ver también: Sacerdotes de Fundación

Registros fotográficos

El Padre Puentes, la Madre Margarita,
el Dr Raúl Tatis y Mariluz Tatis 

en su grado del Colegio la Sagrada

En un bautismo


Inauguración del Matadero de Fundación
Izquierda: P. Adriano, Camino Namen, 

Pipelón, Chanchi Cabana
y Raúl Tatis (quien era el alcalde).


Monumento funerario con los restos del P. Puente.
Estaba coronado por un ángel.
Estaba colocado al pie de una de las columnas izquierdas
de la Iglesia San Rafael 










mayo 11, 2017

HISTORIA DE LA MEDICINA EN EL MAGDALENA




Por Raúl Martínez Ceballos

El registro histórico más antiguo que se tiene de un médico en Santa Marta corresponde a uno de los acompañantes que llegaron con Bastidas en 1525, donde aparece el “portugués Antonio Díaz Cardozo, que haría de médico” (*2). Rodrigo de Bastidas trajo consigo a dos sangradores y un cirujano, no contó en 1527 quién lo atendiera de las heridas recibidas de sus conspiradores, siendo curado con yerbas y plantas de los indígenas que habitaban a Santa Marta en ese momento. Al parecer, la medicina que se puso en práctica fue la de las curas con plantas y emplastos de los chamanes, curanderos o Mamos indígenas. El médico historiador Arturo Bermúdez Bermúdez, nos narra: “fue atendido con la pobre medicina de entonces y quizá fue la medicina vegetal de sus amigos indígenas (medicina herbolaria) la que más pudo aliviarle, porque no había verdaderos médicos acá, aunque con Bastidas vinieron dos sangradores barberos o cirujanos” (*1). No sé si sean casualidades, pero aún nos sigue pasando lo mismo a muchos coterráneos.

Existen algunas referencias bibliográficas en el sentido de que en Santa Marta existió un rudimentario hospital de madera y paja como el creado por el gobernador de Santa Marta García de Lerna en el año 1530, el cual estuvo bajo la dirección y asistencia de sacerdotes dominicos que llegaron en 1529, (*4), pero no duro mucho; posteriormente en el año de 1617 el Obispo Fray Sebastián Ocando, fundó un nuevo centro asistencial al cual llamó Hospital de San Sebastián también a cargo de religiosos con algunos conocimientos de medicina, demolido en 1643; (*5), lo cierto es que en esta ciudad al parecer, no hubo médicos permanentes, ya que muchos habitantes fallecieron por falta de una buena asistencia médica, o en otros casos los enfermos eran trasladados a Jamaica, Cartagena y posteriormente a la ciudad de Barranquilla para su tratamiento; (Pareciera que se repitiera la historia en este departamento). 

Continúa el doctor Arturo Bermúdez, y narra que nuestro antiguo y desaparecido “Hospital San Juan De Dios”, de la Carrera primera con calle 22, “fue organizado por los religiosos a partir de los años 1746, al comienzo se llamó Hospital del Arcángel San Rafael, fundado por religiosos de la Orden de San Juan de Dios, donde los religiosos Juan de Heredia y Josef Joaquín González ejercían como médicos; pero es a partir de 1760 cuando se le llamó Hospital San Juan de Dios, considerando al padre Fray Josef Joaquín como Prior y Fundador de este hospital, quien al mismo tiempo ejerció por 15 años tanto a este hospital como al pabellón de las tropas; en 1773 aparece como Prior y médico del Convento anexo del mencionado hospital Fray Diego Josef Salgado hasta 1786.

Posteriormente se conoció que en 1825 el General Mariano Montilla (Caracas 1782 + Caracas 1851), comandante Militar de la Provincia de Santa Marta, nombró al doctor Alexander Prospero Reverend (Falaise, Francia,1796+Santa Marta1881) como médico de la guarnición de esta ciudad y del Hospital San Juan de Dios. Fue también médico de la Junta de Sanidad y Montilla lo nombró en 1830 Cirujano Mayor del Ejército. (Reverend había llegado a Santa Marta en 1824). Steinar A. Saether narra cómo “a mediados de la década 1830 la samaria Cecilia Díaz Granados se unió en matrimonio con el descendiente de irlandeses y cirujano William Porter Smith” (Dublín 1786 + Santa Marta 1856), (creo que es el mismo que el doctor Arturo Bermúdez menciona en su libro Materiales para la historia de Santa Marta al igual que los escritores José Arcadio Ordoñez (*9) y Aramis Bermúdez; el doctor Smith ya formaba parte de los ejércitos libertadores y se recuerda que sus padres estaban residenciados en una colonia por los lados de Santa Rosa, cerca de Fundación.

Ha sido difícil encontrar información sobre nuestros personajes médicos antes de los años de 1830 en Santa Marta y el resto del Magdalena, antes de la Muerte del Libertador Simón Bolívar, son muy pocos los médicos graduados que pudimos encontrar, sin embargo existe una partida de Bautismo de Ana María Josefa de los Dolores Ramón, bautizada el 2 de Diciembre de 1819 “hija legítima de: Don Antonio Ramón, doctor en Cirugía Médica, natural de Barcelona en el principado de Cataluña y de María Josefa Martínez”, convirtiéndose así en el registro nominal de un médico laico más antiguo que dé referencia en Santa Marta.

En Valledupar aparece firmando un acta el secretario de Estado del Interior y de Relaciones Exteriores el Señor “Rafael Díaz Granados Fernández de Castro, bachiller y doctor en Medicina y Ciencias Naturales del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario cuyo nombramiento refrendado como director del Colegio de Primeras Letras del Método Lancasteriano, creado por el decreto del excelentísimo Presidente de la República y que lleva fecha 17 de mayo de 1824; los demás datos bibliográficos, se remontan a partir de la muerte del Libertador; el más conocido y famoso por la envergadura y talante de su paciente fue el doctor Alexander Prospero Reverend.

A partir de 1830 hemos encontrado nombres como los de Manuel María Monsanto, quien ejerció por los años 1840. Alfredo Mestre Orozco continúa afirmando, “A finales de 1850 procedente de Ciénaga, don Tomás Pavajeau llegó a Valle de Upar desempeñándose como médico… y contrajo matrimonio con Doña Margarita Fernández de Castro Maestre… Fue el médico que asistió al cartógrafo Agustín Codazzi en sus últimos momentos”. Si tenemos en cuenta que en nuestra ciudad existió una Escuela de Medicina en la Universidad del Magdalena, que hacía sus clases teóricas y prácticas en el Hospital San Juan De Dios, la cual empezó a funcionar el primero de enero de 1868; creada y sostenida por el Alcalde de Santa Marta, Don Tomas E. Abello Robles (¿1869?) y reglamentada por Decreto del 2 de febrero de 1869 del Presidente del Estado del Magdalena, el médico estudiado en Francia, doctor Manuel A. Vengoechea, con el apoyo de los doctores Gabriel Ujueta, Luís Guardiola y el doctor William P. Smith, que fueron los aportantes intelectuales y científicos docentes; apareciendo así más posibilidades de sanación a la población samaria y sus alrededores. Manuel José del Real afirma que el doctor Joaquín Modesto Vengoechea egresado de París y Bogotá también fue profesor de la Escuela de Medicina para esa época.

Es de suponer que estas personas debieron estudiar fuera de Santa Marta, especialmente en Europa, como los referenciados Reverend, Porter y Vengoechea. De esta escuela salieren varios médicos cirujanos y es así como nuestros historiadores mencionan a “Lucas Bravo, Agustín Bernier, Tomás Pavejeau, Miguel Celestino Zúñiga, Juan B. Corvacho, Antonio J. Torregroza, quien ejerció en Cerro de San Antonio (Magdalena), José María Torres, quien tenía una farmacia, Andrés Labarrera y Valentín Villar” (*15) También afirma que el doctor Zúñiga (No hace referencia de la fuente,) para finales del Siglo pasado (¿800?), ejercieron su profesión: “Gabriel Ujueta, Joaquín Vengoechea, Óscar Noguera (quien estudió en Alemania), José María Sojo Carmona, José María de Mier Rovira, Cayetano Lombana, Diego Soto Pernet, José I. Guardiola y Guillermo Smith, quienes actuaron en distintos años”. El señor Manuel José del Real menciona a los doctores Sebastián Pinto, quien fue alcalde de Santa Marta, estudió en el Hospital de Caridad y, bajo la dirección de los doctores J.M. Vengoechea y Gabriel de Ujueta, vinculándose al pequeño grupo de médicos que atendió la epidemia de la viruela que azotó a Santa Marta en 1864. También menciona al doctor Manuel I. Guardiola, hijo del médico Luís Guardiola; Manuel, al parecer, aprendió la medicina al lado de su padre y con otros médicos. El doctor José Antonio Tovar Cotes, quien cursó sus estudios en Caracas y después en Bogotá, posteriormente en París se gradúo de Médico, vino a Santa Marta en 1865, muriendo en esta ciudad en 1885. Otros médicos que menciona fueron: Alejandro Cotes B, quien llegó como tal en 1884; Pedro Antonio Brugés llegó en el curso de la última Guerra Civil; Leopoldo Delgado, llegó en 1901-1902. (*16).

 En Riohacha fue famoso el doctor José Ramón Lanao, quien además de ejercer la medicina, fue político y llegó a la gobernación de la Provincia de Riohacha en 1864. Por estos años ejercía la medicina en Valledupar el doctor Manuel Maya Epalza, (Narra Alfredo Mestre Orozco: “nació en el año de 1830, estudió medicina y se desempeñó en el Valle de Upar”. (Alfredo Mestre Orozco “El Padre Valentín, Página 371) y más adelante en el mismo libro: “El doctor en medicina, don Manuel Maya Epalza, murió ahogado en el Cesar, cuando se dedicaba a visitar su finca situada en el municipio de la Paz”. Otros médicos son los doctores Labantiú, médico haitiano, Miguel Arango, cirujano traído por la United Fruit Company que atendió junto con los doctores Alejandro Cotes, Russo y Manuel A. Valencia. En esta misma compañía, atendieron: Azuero, Julio Vengoechea, samario de la U. Nacional, quien se residenció posteriormente en Panamá. Por los lados de Valledupar y en la región de San Sebastián de la Sierra Nevada, hoy Nabusimake en los años 1880 ejercía el doctorJuan Bautista Pavajeau Fernández de Castro, hijo de un “cartagenero cienaguero” nacido en ese municipio; su padre Tomás J. Pavajeau, quien también fue médico, llegó a Valledupar procedente de Ciénaga, Magdalena, en 1850

Afirma el periodista, escritor y exparlamentario José Manuel ‘Yin’ Daza Noguera que su padre José Manuel Daza Parodi fue uno de los primeros médicos que llegó, egresado de la Universidad Nacional, (anteriormente Central) de Bogotá y en 1895 ejercía la medicina en su pueblo San Juan de Cesar y también ejerció en Santa Marta; el doctor Leopoldo Delgado, quien se residenció como médico a Santa Marta en los comienzos de 1900, dos años después regreso de Bogotá el samario Gabriel Angulo, graduado en medicina de la Universidad Nacional, el cual ejercía en la Capital de la República; en 1899 estaba el doctor Manuel Cotes, quien acompañó a los generales Florentino Manjarrés y Lázaro Riascos y otros en correría al inicio de la “Guerra de los Mil Días”, por la Provincia de Padilla (Sur de La Guajira) y el Centro del Magdalena; también narra, que como consecuencia del “Combate de Chibolo”, en la misma guerra, se dio una escaramuza contra una guerrilla de revoltosos en cercanías de Remolino y allí, “el 8 de mayo de 1900 fue puesto prisionero, por el ejército del general Florentino Manjarrés y el médico José Antonio Llanos que estaba recién llegado de Alemania”; (*22). 

A partir de 1900 más magdalenenses estudian medicina. Tenemos alguna referencia de Samuel Beracasa Hoyer; que el primer médico que llegó a Aracataca fue el inmigrante extranjero Bartolomé Azorín Forneten el año 1912; y posteriormente, en este mismo municipio el doctor José Roure Bercedó en el año 1925; por esta época ejercía la medicina en El Banco el doctor Luís N. Bolívar, egresado de la Universidad de Pensilvania, Estados Unidos, quien fundo la primera Clínica de El Banco en 1917; también fue alcalde de esta ciudad en 1930. Por este mismo año ya ejercía la medicina como uno de los primeros médicos vallenatos el doctor Ciro Pupo Martínez, quien fue gobernador del Magdalena, nombrado por Alfonso López Pumarejo, de mayo de 1935 a octubre de 1936. 

En Ciénaga, Magdalena, por los años 1910 ejerció el doctor Pablo Torregroza Borja y fue muy notable; en esta misma población el doctor Aquiles Hernández Barreto y el doctor Anselmo Martínez,quién falleció en 1944, su hijo con el mismo nombre siguió sus pasos en la medicina.

Otra referencia del doctor Bermúdez es la del médico Enrique de Mier Monforte nacido en Santa Marta en 1928 y al parecer ejerció en Europa y José María de Mier (quién debió nacer por la década de 1820), estudió medicina en París, se radicó allí y murió soltero, ambos descendientes de Don Joaquín de Mier; de igual manera, el doctor Bermúdez afirma: “En 1911 el doctor Antonio N. Zúñiga se refiere a la Escuela de Medicina de Santa Marta, que funcionaba en su parte práctica en el hospital y decía que de ella “salieron los notables Médicos y Cirujanos, Lucas Bravo, Agustín Bernier, Tomás Pavajeau, Miguel Celestino Zúñiga, Juan B Corvacho, (quien aparece referenciado en el libro de Alfredo Mestre O. contrayendo matrimonio con Doña Luisa Baute Pavajeau el 20 de enero de 1890); Antonio Torregrosa, José María Torres, Andrés Labarrera y Valentín Villar”. Para 1925 ya ejercían en Ciénaga Acosta García y J. G. Gómez Sánchez.

Por los años de 1927 a 1930 ya se encuentran en Santa Marta los doctores Juan Francisco De Armas, nacido en San Juan de Cesar, La Guajira en 1899, hijo del exgobernador Rafael De Armas Araujo; Eduardo Urueta, el doctor Fontalvo, Carlos Guido Castro, Jorge Camacho Moya, Manuel A. Valencia, Leopoldo Delgado, Gregorio Díaz y José S. Lacouture, quien fue director del Hospital San Juan de Dios de esta ciudad (1955) y el docto Puello. Para los años 1929 los doctores Miguel Ángel Lemus Z, Dremany Enrique Llamas, egresado de la Universidad de Maryland. Son dignos de mencionar los banqueños Emel Barbudo Pacheco, urólogo del Hospital Militar; Alfonso Porras Riaño, quien llegó a director de la Caja de Previsión Social de Bogotá y concejal de la misma ciudad; Luís Alberto Pisciotti Alvarado, quien se destacó en el leprocomio de ‘Agua de Dios’ y recorrió Centroamérica en campañas contra la lepra; José Sarquis Licha, oftalmólogo que trabajó al lado del profesor Barraquer y el doctor Néstor Casado Ravelo, fundador de la clínica San Rafael de El Banco. En el “índice del archivo de la Diócesis de Santa Marta Siglo XX”. Existen archivos, que, en los años 1939, 1940 Tomo 186, Página 327 de 1940 aparece el doctor Manuel García Núñez expidiendo certificado de salud al R. P. Francisco C. Angarita”; en el Municipio de Aguachica. El escritor masón Américo Carnicelli nos menciona a los médicos Gabriel Ujueta y Pablo Emilio Villar de la Logia Amistad Unida de Santa Marta. 

EN FUNDACIÓN

Dr. Manuel Villalobos

En Fundación el primer alcalde de ese Municipio en 1945 fue el médico cienaguero Rafael Calixto De Lavalle Oliveros, quien también formó parte de su primer Concejo Municipal.

Ya antes había llegado en 1925 procedente de Cuba el Momposino doctor Manuel Villalobos Rojas, quien después se residenció en Ciénaga; su hermano Raúl Villalobos también ejerció por esta época en Fundación y sobre todo en Barranquilla donde se destacó como un gran cirujano. 

Otros galenos que llegaron a Fundación después fueron los profesionales Andrés Hernández y Carlos Posada Villa.

En Ariguaní se destacó el médico mamatoquero Leopoldo Acosta Morales, que junto a Leonardo Bustamante Sánchez y Marco Tulio de la Hoz fundaron la primera clínica de este municipio.

En el municipio de Santa Ana se conoció a los doctores José Benavides Macea, cirujano nacido en 1888 y fallecido en 1961, Pedro Díaz y Díaz cirujano nacido en 1884, Cipriano López Aguirre, quien nació en 1898 y murió en 1962, fue alcalde de este municipio. Por los años 1954-1955 y la década siguiente ejerció la medicina en Santa Marta una elite médica que no permitió el ingreso de nuevos médicos, con regulares a buenos aciertos clínicos, ellos fueron: Camilo Borrego, Juan Lara, Luís Camacho, Alberto Castañeda, Numa Pompilio. y Julio Martínez Adárraga, Hernando Pacific Robles, Mariano Roca R., Hugo Mier Benítez, Rafael Aarón, José María Serna, Eduardo Barreneche B, Raúl Brugés A, Antonio Castillo Bolívar, Abraham Correa J, Luís Cotes C, Juan M Daza F., Adalberto Daza Nieves, Bechara Zablet, Luís Guerra M., Pedro A Guido B., Julio Méndez Barreneche y Pedro León Acosta de quien se dice atendió a todas las parturientas de Santa Marta en las décadas de los 50 y los 60 en el hospital San Juan de Dios, Juan Olivella J., José T. Parodi, Sabas Socarrás, Jacobo Tovar D., Guillermo Valencia Piedrahita, Luís A. y Rodrigo Vives Echeverría, Enrique Martínez Robles, Julio Pizarro, Horacio Oliveros, Elías Navarro, Ramiro Amaya Ovalle, Luís Gámez del Valle, Fajid Atia V., Pascual Aita, Mario Velásquez Linero. En Ciénaga, ejercieron para esos años: Anselmo Martínez, Anuar Barake, Augusto Hidalgo, Manuel J. del Castillo, quien fue gobernador; Gabriel Arrieta Salcedo en Plato; Urbano Molina Castro en Tenerife; algunos de ellos fundaron y fueron miembros del Colegio Médico del Magdalena.

Aunque el ejercicio de la medicina en el Magdalena, en especial, en su capital, ha sido siempre cuestionada, numerosos hechos demuestran que muchísimos personajes, nacidos en nuestro departamento, médicos graduados y especializados, doctores y Fellow han sobresalido en el plano local, nacional e internacional, tanto en la medicina como en la literatura, la política, inclusive tuvimos una Virreina Mundial de belleza. A continuación les presento breves biografías de algunos médicos que no solo han sobresalido en su campo científico, sino que también han obtenido algunos otros logros políticos, sociales y culturales, ganándose el reconocimiento de nuestros conciudadanos, estando al servicio de nuestras ciudades, el departamento, el país o a niveles internacionales y por supuesto, también aquellos que se destacaron por haber obtenido un Fellow o condecoraciones o premios por su dedicación y trabajo científico. Muchos de ellos galardonados con la ‘Gran Cruz De Bastidas’, ubicados según la fecha de nacimiento por varias generaciones, (cada veinte años). La mayoría residente fuera de la ciudad de Santa Marta. De igual manera, solo se mencionarán en este trabajo a otros médicos que también se destacaron en la política, literatura u otras actividades.

Nacidos entre 1840 y 1859: Llamado el ‘padre de la medicina interna’ por sus investigaciones en Colombia, fundando por primera vez la cátedra en la universidad Nacional, José María Lombana Barreneche (Santa Marta 1854 – Bogotá 1929) quien, además, fue investigador y profesor universitario y refundador de la Universidad Nacional, autor de obras científicas, llegó a candidato a la presidencia de la República en 1918, y fue derrotado por Marco Fidel Suárez. Ocupó dos Ministerios, fue galardonado por las juventudes bogotanas con una medalla de oro y homenajeado por el Congreso de Colombia.

Gabriel Angulo (Santa Marta 1857 – Santa Marta 1918). Combinó la medicina con la música, destacado compositor a nivel nacional y como director del Conservatorio Nacional de Música. Ejerció la medicina gratuitamente en esta ciudad.

La generación de 1880 y 1899. Aparece como figura fulgurante de la poesía: Lino Torregrosa Borja (Cerro de San Antonio 1883 – San Marcos, Sucre, 1957). Publicó varios libros de poesía y creó un diccionario de palabras homófonas. Fue muy solicitado como médico en Ciénaga.

De la Generación Centenaria, nacidos entre 1900 y 1919. Se destacan los doctores José Francisco Socarrás Colina (Valledupar 1905 – Bogotá 1995). Médico de la Universidad Nacional, especializado en París en psiquiatría, neurología y psiquiatría infantil; crítico político, escritor y profesor universitario, padre de las Normales Superiores en Colombia. José Francisco Gnecco Mozo (Santa Marta 1905 – Washington 1973). Primer Endocrinólogo de Colombia. Profesor de Medicina en la Universidad Nacional de Colombia. Escribió varias obras sobre medicina, ganó el Premio Forero 1936 de Medicina, otorgado por la Academia Nacional de Medicina Colombiana, autor de una novela en 1923.

Rafael Peralta Cayón (Santa Marta 1914 – Bogotá 1988). Especializado en obstetricia y ginecología. Primer médico que utilizó la penicilina en polvo en Colombia, escritor de obras científicas y crónicas, fundador de la Clínica de la Policía Nacional en Bogotá.

Alberto R. Escobar Ballestas (Plato 1914 – Bogotá 2011). Especializado en salud pública en México, viceministro de Salud Pública (1962-1964); ministro encargado varias veces (1962-1963 y 1964), consultor de la Organización Panamericana de la Salud con sede en Recife, Brasil, a quien le correspondió elaborar el plan para la erradicación de la viruela en el Brasil. Fue ministro plenipotenciario de Colombia ante la Organización Mundial de la Salud, con sede en Ginebra; profesor de la Universidad Nacional y de la Universidad del Rosario.

Rafael Caneva Palomino (El Banco 1914 – Ciénaga 1986). Médico que se radicó en Ciénaga desde muy joven con algunas apariciones en política, periodismo y con numerosas obras literarias de cuento y poesías, (la mayoría, inéditas).

José Isaza Lafaurie (Villanueva 1918 – Barranquilla). Con especialización en ortopedia y traumatología, alternó la medicina con la política, Senador por el departamento del Magdalena y ejerció en Santa Marta; también fue profesor de la Universidad Nacional en Bogotá y de la Universidad del Norte de Barranquilla. Es un gran dibujante de anatomía del cuerpo humano.

Enrique Dávila Barreneche (Santa Marta 1918 – Bogotá 1999). El primer samario especializado en urología y uno de los primeros en Colombia por los años 1950. Eminente profesor de Urología de la Pontificia Universidad Javeriana y del Hospital La Samaritana. Fue jefe de clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional (1947). “Considerado como uno de los urólogos más importantes en la historia de la urología en la Universidad Javeriana.

Arturo Peña Del Toro (Plato 1918 – ¿?). Se especializó en traumatología en Nueva York, se conectó con la Universidad de Nueva York, donde alcanzó en su especialidad, el título de profesor asociado. Vivió y ejerció en los Estados Unidos, donde cosechó numerosos éxitos médicos. Llegó a ser miembro del Colegio Americano de Cirujanos, combinó la medicina con la poesía.

Generación de 1920 – 1939. Mariano Roca Rivas (Ciénaga 1920 – ¿?). Después de trabajar varios años en esta ciudad, se trasladó a la República de Panamá, donde ejerció en el Municipio de Ocu, dando su aporte y dedicación en este lugar, razón por la cual el hospital fue bautizado con su nombre. En la Universidad de Nueva York, donde se volvió a graduar de médico fue profesor. En esta ciudad se especializó en neurología pediátrica. En sus últimos años de vida se dedicó a investigar sobre el autismo y la forma de combatirlo.

Pablo García Infante (Santa Marta 1924 – Santa Marta 1978). Se especializó en patología. Fue director del Departamento de Patología del Hospital San José de Bogotá (1964) y profesor de la cátedra de histología en la Universidad del Rosario de Bogotá.

Pedro M. Pinto Núñez (Santa Marta 1925 ¿?). Especializado en Pediatría. Participó junto con 46 médicos colombianos en la creación de un medicamento para combatir la amigdalitis aguda (angina). Fue distinguido con el título de Maestro de Maestros por la Universidad del Norte en 1997. Autor de varios libros de medicina.

Héctor Alejandro Reverend Pacheco (Santa Marta 1926 – Bogotá 2007). Descendiente del Médico del Libertador Alexander Próspero Reverend. Se especializó en medicina interna. Fue Profesor Emérito de medicina, autor de varios libros de medicina. Premio Excelencia en La Medicina, entregado por la Asociación de Egresados de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia.

Orlando A. Alarcón Montero (Santa Marta 1926). Viajó a Francia y en París ingresó a la Escuela de Puericultura de la Universidad de París, en el Hospital des Enfants Malades, donde se especializó en pediatría, también estuvo en el hospital Necker y en el Centro Internacional de L’enfance. Alternó con otras actividades artísticas y la prosa, además, dominó la psiquiatría, el psicoanálisis y la psicología clínica. Fue miembro de la American Academy of Pediatrics. Escribió varios libros sobre la neurosis y la música. Se radicó en Miami (Estados Unidos) donde vivió por muchos años.

Trino Luna Morón (El Banco 1926 – Santa Marta 2015) Médico de la Universidad de Antioquia, patricio Liberal cofundador del MRL en el Magdalena. Ocupó todos los cargos públicos Legislativos y llego a Gobernador del Magdalena.

Rafael I. Bermúdez Bolaño (Cerro de San Antonio 1927 – Barranquilla 2012) especializado en medicina interna y cardiología clínica, mediante beca de la Fundación Rockefeller en la Universidad de Tulane, New Orleans Estados Unidos. En Barranquilla fue fundador en la nueva Clínica del Caribe; docente de la Facultad de Medicina de la Universidad del Norte (1980 – 1993). Fellow del American College of Physicians ‘Medalla Marco H. Camargo’ de la Asociación Colombiana de Medicina Interna.

José Ignacio Díaz Granados Alzamora (Santa Marta 1927 – Barranquilla 1996). Político, parlamentario en varios periodos; Ministro de Salud 1970, gobierno del doctor Carlos Lleras Restrepo; presidente del Senado (1980-1981). Se destacó por sacar adelante la construcción del Hospital Central de Santa Marta o ‘Julio Méndez Barrenehe’ (hoy ‘Fernando Troconis’).

Guillermo Valencia Abdala (Aracataca 1927). Universidad Javeriana, con cursos de cirugía cardiovascular en Filadelfia, Estados Unidos. Estuvo como cirujano asistente de cirugía de tórax en el Memorial Hospital de New York, realizó un máster en Administración Hospitalaria, en la Universidad de Puerto Rico, fue gobernador del departamento del Magdalena de 1984 a 1985, presidencia del doctor Belisario Betancourt; gobernador de Bolívar en 1997.

Manuel Antonio Dangond Flórez (Santa Marta 1927 – Bucaramanga 2003). Se especializó en cirugía, ejerció por muchos años en Bucaramanga, pionero de la cirugía vascular en Santander y practicó el primer trasplante renal en el Hospital ‘Ramón González Valencia’ de Bucaramanga.

Arturo Eduardo Bermúdez B. (Santa Marta 1928 – Santa Marta 2012). Médico Universidad Nacional con especialización en Pediatría, en la misma universidad. Su pasión fue el interés por la investigación, especialmente sobre la historia de Santa Marta, siendo autor de varios libros sobre esta ciudad. Conferenciante, asesor y revisor de tesis profesionales.

Efraín Bonilla Arciniegas (Santa Marta 1928). Se especializó en cirugía pediátrica en la Universidad Autónoma de México, entre los años 1957 – 1962. Posteriormente se convirtió en el primer médico colombiano en esta especialidad y pionero e iniciador de la Cirugía Pediátrica de Colombia; Profesor emérito Universidad Nacional de Colombia, con muchas cirugías gratuitas en Santa Marta.

Eduardo Armenta Lobo (Ciénaga 1939). Especializado en pediatría, trasladose posteriormente a los Estados Unidos, allí realizó nuevas especializaciones en pediatría. Vivió en Washington con su familia.

Donaldo Lacera Acosta (Santa Marta 1931 – Chicago 1986) con especialización en Patología, en los Estados Unidos. Fundador del laboratorio de Patología del San Juan de Dios.

Luís R. García Mayorca Castañeda (Ciénaga 1931). Graduó de medicina y cirugía en la Universidad Nacional de Colombia, se especializó en pediatría en la misma universidad; se radicó en la ciudad de Bogotá donde obtuvo gran prestigio como pediatra y profesor universitario.

Alfonso Ignacio Vergara Vives (Santa Marta 1931) En España graduó de Médico, regresó a Norteamérica y después de un internado ad honorem de dos años pudo ejercer en este país. Vivió en Washington, allí realizó una especialización en medicina interna. Hombre de profundos sentimientos humanitarios que siempre estuvo muy pendiente de lo que pasara en su tierra. Durante mucho tiempo fue creador de una Fundación Norteamericana, ‘Magdalena Foundation, logrando canalizar recursos para becar jóvenes bachilleres de Santa Marta. Fue autor de varios libros. Declarado Personaje del Año 1988 en Virginia, Estados Unidos, por su magnífica labor desinteresada a favor de los más necesitados prestando servicios gratuitos en la Clínica Hispana de Arlington, Estados Unidos.

Juan José Silva Haad (El Banco 1933). Universidad Nacional. se especializó en cirugía en la Universidad Javeriana de Bogotá (1973). Nueva especialización en la Universidad de Sao Paulo, Brasil, en el Hospital Vital de esta ciudad, en Toxicología y Tratamientos de accidentes ofídicos, y en el Instituto Butantan de la Universidad de Sao Pablo, en el Centro de Estudios de Plantas y Animales y Microbios Venenosos y en Cevar de la ciudad de Botucat. Dedicado al estudio de las serpientes, mordeduras y sus curaciones con lo cual logró descubrir varios sueros antiofídicos. Dueño de un laboratorio de producción de sueros en Leticia, Amazonas, y el hospital de Tarapacá (Brasil) lleva su nombre. Profesor de la Universidad Javeriana.

Juan A. Pepín García (Santa Marta 1933 – Bogotá 1988). Especialización en cirugía Universidad Nacional, con otra especialización en Philadelphia (Estados Unidos), en el Hahnemann Medical College, se destacó como profesor asociado de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana y de la Universidad Nacional de Colombia.

Erick Bozón Martínez (Santa Marta 1934). Con varias especializaciones médicas, decano de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional. Rector fundador de la Escuela Colombiana de Medicina (Hoy Universidad El Bosque); director de Salas de Cirugía de la Clínica San Pedro Claver del ISS (1970); Profesor Emérito (1985) y Profesor Distinguido (1990), de la Universidad Nacional de Colombia. Fellow Ship del Colegio Americano de Cirujanos (Estados Unidos), desde 1976 y ratificado en 1996; Kellog Fellow en cuidados médicos primero y medio familiar desde octubre de 1978 por la American College of Surgeons; con muchísimas investigaciones médicas publicadas y varios reconocimientos nacionales e internacionales.

Antonio J. Lomanto Morán (Ciénaga 1936). Especializado en obstetricia y ginecología, en laparoscopia diagnóstica y operatoria, y en ginecología urológica, Universidad Nacional de Colombia. Fundador de la Clínica de Incontinencia Urinaria de la misma Universidad (1980); especializado en demografía y planificación familiar, en la Universidad de Chicago USA y en patología del tracto genital urinario. Con dos textos sobre Incontinencia urinaria en la mujer (1987).

José Antonio Rivas Correa (Santa Marta 1936). Medicina y cirugía en la Universidad Javeriana, con Tesis Laureada (1960); en España realizó varias especializaciones en Otorrinolaringología en Madrid, Centro Nacional de especialidades Quirúrgicas (1962); se trasladó a Inglaterra y en Londres estudió en The Institute of Laryngology and Otologyy en el National Hospital for Nervous Diseases, Queen Square (1963); en el mismo año en el Otology Medical Group de los Ángeles, Estados Unidos (1963). Se vinculó al Hospital Militar Central de Bogotá desde febrero de 1965 hasta 1986. Dirigió y atendió su propia Clínica ‘José A. Rivas’ en acciones propias de su especialización; creador de un tímpano artificial para implantarlo en el oído.

Cayetano Jimeno Patiggno (Ciénaga 1936). Especializado en urología en el Hospital San José con la Universidad Javeriana y en nefrología en la Universidad de México; se distinguió, además, por el ejercicio de la medicina por una dirigencia sindical en pro de la defensa de los intereses de los médicos y la medicina, presidente de Asmedas (Asociación Médica Nacional). Recibió junto con un grupo médico el Premio Icss de urología.

Esteban Díaz Granados Goenaga (Santa Marta 1937). Se trasladó en 1959 al Fordham University de New York, donde graduó de biólogo; ingresó a estudiar medicina en George Washington University, donde graduó de médico (1963); especializó en cirugía general en el mismo hospital. Diplomado por el American Board of Medical Examiners y por el American Board of Surgery, de los Estados Unidos. Regresó a Colombia como profesor Asociado de la Universidad del Rosario en Bogotá.

Oswaldo Pérez Díaz Granados (Santa Marta 1939 – Bucaramanga 2012). Licenciado en biología y química de la Universidad Pedagógica de Colombia en Tunja (1962), médico cirujano de la Universidad Nacional (1969); con especialización en cirugía ortopédica y traumatología de la misma universidad (1973- 1977), director del Hospital ‘Rosario Pumarejo de López’ de Valledupar, socio fundador activo y director de la Clínica del Cesar, Valledupar, profesor y fundador de la Facultad de Salud de la Universidad Popular del Cesar, convirtiéndose en su primer decano.

Marco Tulio Herrera Soto (Riohacha 1930 – Santa Marta 2007. Médico de la Universidad Nacional de Colombia; especializado en ginecología y obstetricia en el Hospital Español de la Universidad Nacional Autónoma de México. A su regreso a Colombia y a esta ciudad, laboró en el Hospital San Juan de Dios. Llegó a ser el primero y único Gobernador de su Distrito de los Clubes Rotarios al cual perteneció su Club y residente en Santa Marta.






_


.

Escribenos: esquinadelprogreso@gmail.com