En las alturas de Scalea, un pueblo de piedra colgado sobre el mar Tirreno, en la Calabria de los terremotos y las hambrunas, nació el 14 de junio de 1909 José Posteraro Scoppetta.
Sus primeros años transcurrieron entre las escalinatas y los callejones de un caserío que llevaba en el nombre su propia condición: scalae, escaleras, un pueblo hecho de peldaños que trepan el cerro hasta el viejo castillo normando. Desde allí, como tantos calabreses de su tiempo, empujado por la pobreza de una tierra castigada por sismos y plagas, salió a los catorce años rumbo a un continente nuevo. Atrás quedaban el Santuario de la Madonna del Lauro, las voces de los pescadores y el mar cristalino de la Riviera dei Cedri; adelante, el calor, el polvo y el pito de los trenes bananeros de un pueblo llamado Fundación, donde el muchacho de Scalea se haría comerciante, maestro de música y, sin proponérselo, parte inseparable de la historia cultural del Caribe colombiano.
Don José Posteraro Scoppetta tenía apenas catorce años cuando desembarcó en Puerto Colombia, en 1923, y siguió el camino que por entonces conducía a decenas de familias italianas hacia la Zona Bananera del Magdalena.
Se radicó en Fundación, donde ya se había asentado una colonia de compatriotas —los Tarantino, Vitola, Fiorentino, Filomena, Fama, Manco, Pezzano, Calvano, De Martino, Del Vecchio, Faillace, Fuscaldo, Cordella, Petrazzini, Aronna, Laíno, entre otros— que aportaron a la población su cultura, sus tradiciones y su empuje comercial. Dos años antes de su llegada, en 1921, la casa comercial “Scoppetta, Barletta & Cía.” ya figuraba entre las sociedades mercantiles de Fundación, señal de que el apellido materno tenía raíces tempranas en el pueblo.
En Fundación don Pepe hizo las dos vidas que lo definieron: la del comerciante, al frente de su almacén Posteraro, y la del músico, que fue su verdadera vocación. Componía, conservaba una nutrida colección de música italiana y se deleitaba escuchando a Enrico Caruso, cuya voz debió sonar más de una vez sobre el bullicio de la calle comercial.
Hacia 1930 fundó la Banda “20 de Julio”, de la que fue director, maestro y escribiente de las partituras —oficio menor en apariencia, pero decisivo: de su pluma salían los papeles que cada músico leía en el atril. Más tarde la dirigiría también Juan Carrillo. Cuando Fundación fue erigida en municipio, en 1945, la banda, entonces bajo la batuta de Carrillo, tocó tres días seguidos.
Entre sus discípulos figura el más ilustre de los músicos formados en Fundación: Antonio María Peñaloza Cervantes, autor del arreglo de “Te olvidé”, convertido en himno del Carnaval de Barranquilla. Peñaloza se inició en la trompeta con el maestro Andrés Ospino Herrera y completó su formación con Rafael Acosta Córdoba —tío de Lucho Bermúdez— y con Juan Carrillo; de don Pepe recibió la enseñanza de la escritura musical y la disciplina de banda, e hizo parte de la “20 de Julio” recorriendo la región. Varias fuentes de historia lo señalan, además, como cuñado del maestro Posteraro.
Fue un hombre elegante, cariñoso y profundamente familiar. Se casó con doña Mercedes Salinas, de cuya unión nacieron seis hijas: Ascensión, Fermina, Mafalda Adelina, Reyna, Blanca y Saray. Al enviudar contrajo segundas nupcias con doña Helina Cifuentes, con quien no tuvo descendencia.
Su hermano Mario Posteraro se estableció con su familia en San Ángel, Magdalena, y lo visitaba con frecuencia en Barranquilla, ciudad donde don Pepe residió sus últimos años, en el barrio Ciudad Jardín, hasta su muerte, ocurrida el 3 de marzo de 1986.
Antonio Fiorentino Posteraro quien se casó con su hija Adelina, continuó con su legado comercial en Fundación al frente del Almacén Posteraro.
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| Adelina (hija) |
Legado
La música de Fundación y del Caribe le deben mucho a don Pepe Posteraro: no tanto una obra firmada como una escuela, un pentagrama y una banda que durante décadas le puso sonido a la vida del pueblo.
Scalea, el pueblo de don Pepe
Dónde queda. En la costa tirrena de Calabria, provincia de Cosenza, en el extremo sur de Italia. Es un municipio de poco más de 10.000 habitantes, a 25 metros sobre el nivel del mar; sus naturales se llaman scaleoti. Pertenece a la llamada Riviera dei Cedri —la “Costa de los Cidros”—, con ocho kilómetros de playas de arena y un promontorio sobre el mar. tllmitalia
El nombre. Viene del latín scalae, “escaleras” o “peldaños”: el casco antiguo trepa el cerro en terrazas, y todavía hoy es un laberinto peatonal de escalinatas, callejones y arcos. Una particularidad arquitectónica son los suppuorti, pisos de madera construidos sobre los callejones para ganar espacio en un caserío apretado. Otra hipótesis deriva el nombre del griego skalía, “fondeadero” o desembarcadero.
Historia. En las grutas de Torre Talao se hallaron útiles de piedra y hueso del Paleolítico, prueba del período musteriense en Calabria; la zona fue de los enotrios hasta que hacia el 600 a.C. los griegos sibaritas fundaron la ciudad de Laos, antecesora de Scalea. Vinieron después los romanos, los longobardos, los bizantinos y los normandos. Las ruinas del Castillo Normando recuerdan cuando Scalea fue fortaleza militar; el Santuario de la Madonna del Lauro lo levantaron los pescadores del pueblo para pagar una promesa hecha a la Virgen durante una tempestad. La patrona es la Virgen del Carmen, que se celebra el 16 de julio. fondoambienteitalia
Por qué se fueron. El dato que explica a don Pepe Posteraro: el siglo XVII trajo terremotos, pestes, hambrunas y pobreza, y para el siglo XIX de Scalea quedaba apenas una fracción. Calabria fue, junto con Sicilia y Campania, la región que más emigrantes aportó a la gran diáspora italiana entre 1880 y 1930: gente de tierra pobre, feudal y sacudida por sismos, que salía por Nápoles hacia Nueva York, Buenos Aires, São Paulo… y, en el caso de varias familias de la Riviera dei Cedri, hacia el Caribe colombiano. Que un muchacho de catorce años desembarcara en Puerto Colombia en 1923 y terminara en la Zona Bananera no es una anécdota individual: es el final de una cadena migratoria calabresa. tllm
Hay un contraste literario que casi se escribe solo: un pueblo de escaleras de piedra, mar azul y campanas frente a un pueblo de calor, polvo, riel y banano. Y una continuidad: en ambos, la música y el comercio como oficio de familia. La Riviera dei Cedri —el cidro, fruto litúrgico que los judíos compran allí para la fiesta de los Tabernáculos—, imagen que refuerza el aire de tierra antigua y devota de donde venía don Pepe.



Nunca me imagine encontrar algo escrito sobre Jose Posteraro Scopetta. Esto ha sido una gran sorpresa. Don Pepe, era mi Nonno. Tubo un segundo matrimonio con la Sra. Helina Cifuentes. con quien no tubo hijos. Su hijastra Ludmila es mi madre. En mi ninez vivi con mis nonnos, y le recuerdo con gran afecto. Era un senor muy elegante, amoroso y familiar. Recuerdo que en una ocasion me dijo que Pacho Galan habia comenzado tocando en una banda que el dirigia. Se tambien que mi Nonno componia musica, y tenia una coleccion de musica italiana en casa, con la cual se deleitaba. Recuerdo que amaba escuchar a Carusso.
ResponderEliminarSu hermano Mario Posteraro (Tambien fallecido) y familia se radicaron en San Angel Magdalena y le visitaban con frecuencia en Barranquilla donde residio en el barrio Ciudad Jardin por muchos años hasta su muerte.
Gisela Montoya
cerco notizie sui fratelli Posteraro Giuseppe e Mario nati a Scalea ed emigrati in Colombia intorno agli anni 1920-1925
EliminarCorrecion necesaria a los comentarios hechos en Octubre 10 del 2220. No fue el Senor Pacho Galan el musico que toco en la banda de mi abuelo Pepe. El nombre de ese musico que luego llego a ser celebre, no hemos podido confirmalo ni mi madre Ludmila Acosta, ni mi persona. Pido disculpas por cualquier incoveniente creado por el dato incorrecto que proporcione.
ResponderEliminarPor otra parte, si podemos anotar que aun se conservan partituras y arreglos musicales escritos con puño y letra de mi abuelo Pepe.