julio 04, 2026

MERCADO SANTA HELENA


La Plaza que renueva
la vocación comercial
de Fundación


Por décadas, las plazas de mercado han sido mucho más que un lugar para abastecerse de alimentos. Son el escenario donde se encuentran el campo con la ciudad, la economía popular con la cultura e identidad de un pueblo.

La historia de Fundación, es una narrativa de resiliencia y cambio. A lo largo de las décadas, el corazón comercial de este municipio ha latido al ritmo de sus plazas de mercado, espacios que han servido no solo como centros de intercambio de productos, sino como verdaderos puntos de encuentro social. Hoy, Fundación marca un nuevo hito en su desarrollo con la inauguración del Mercado Público "Santa Helena", una obra que promete dejar atrás años de informalidad y limitaciones logísticas.

En efecto, desde el pasado 18 de junio del 2026, Fundación vive uno de los acontecimientos urbanos y económicos más importantes de las últimas décadas; la puesta en funcionamiento de una moderna plaza de abastos que busca reorganizar la actividad comercial, dignificar las condiciones de trabajo de cientos de comerciantes y consolidar la tradición mercantil que ha caracterizado a la ciudad desde sus primeros años; su vocación comercial. 

La apertura del mercado no constituye simplemente la inauguración de un edificio. Representa la culminación de una larga aspiración de los fundanenses: contar con un espacio amplio, higiénico y ordenado para la comercialización de alimentos, carnes, frutas, verduras y otros productos esenciales de la canasta familiar. 

Con la puesta en funcionamiento del Mercado Santa Helena, Fundación abre un nuevo capítulo en esa historia. No se trata únicamente de inaugurar un especio moderno; representa el cierre de una larga espera y el inicio de un reto aún mayor: convertir esta infraestructura en el verdadero corazón comercial del municipio.


Tres mercados para una misma ciudad

Un legado de tres etapas

Maqueta del Mercado Municipal

Para entender la importancia del nuevo mercado, es preciso mirar hacia atrás, la historia comercial de Fundación puede contarse a través de sus tres plazas de mercado:

  1. El Mercado del Río:

    En los albores de Fundación, la actividad comercial giraba en torno al tren y su río. Fue allí, al lado del puente del Ferrocarril y a orillas del Río Fundación, donde funcionó la primera plaza, un espacio donde luego se construyó la Casa de la Cultura, recordándonos el valor patrimonial del lugar. Este mercado funcionó hasta los primeros años de los 70, tenía como vecinos, entre otros, la piladora del "Mocho Durán", así como la primera casa que tuvo de Fundación: Villa María. Esa calle, que hoy es la carrera 4, fue llamada: Callejón Progreso, como preludio de lo que luego definió a Fundación como la "Esquina del Progreso".

  2. El Mercado Municipal: 

    Posteriormente, con el crecimiento urbano y el auge comercial de la ciudad, los establecimientos comerciales se fueron desarrollando en otros espacios, especialmente en las carreras 7a y 8ª. Esto hizo necesario que, a finales de los años 60, se construyera una nueva plaza de mercado en un lote cercano al sector conocido como Cantarana, entre las carreras 9ª y 10ª, con calles 3ª y 5ª. Sector para donde se estaba desarrollando el comercio de la ciudad.

    El gran impulsor de esta obra fue el exalcalde Carlos Fernández Ternera.

    Este nuevo mercado, que entró en funcionamiento en 1970, fue durante varias décadas el núcleo de la actividad económica de la ciudad. La plaza impulsó el surgimiento de nuevos establecimientos comerciales a su alrededor y se convirtió en el centro de abastecimiento no solo de Fundación, sino también de municipios vecinos como Aracataca, El Retén, Algarrobo, Pivijay, San Ángel y El Copey. Allí confluían agricultores de la Sierra Nevada, productores y ganaderos del centro del Magdalena, así como comerciantes provenientes del Cesar y La Guajira.

    Sin embargo, con el paso del tiempo, el crecimiento poblacional terminó superando la capacidad logística de esta plaza. Sus instalaciones se volvieron insuficientes y complejas de gestionar. El hacinamiento propició que, durante los años 90, vendedores ambulantes —sin control alguno por parte de las autoridades ni estudios de planificación previos— fueran invadiendo con sus carretillas y cambuches la avenida Roberto Rojas (carrera 10ª) para ofrecer sus mercancías. Esto generó graves problemas sanitarios, dificultades de movilidad, desorden y deterioro físico y urbanístico: un auténtico muladar caótico que, según estudios de viabilidad realizados por entes de control como la Contraloría, hacía indispensable buscar un lugar de reubicación. Esta problemática puso en evidencia la necesidad de una nueva plaza que no fuera objeto de cuestionamientos por insalubridad, congestión y desorden.

  3. Mercado Santa Helena: 

    El nuevo mercado nace como respuesta a la necesidad de modernización. Su construcción se sitúa en los terrenos donde alguna vez operó el INA (Instituto Nacional de Abastecimiento), posteriormente conocido como IDEMA

    Un lugar con una carga histórica profunda: allí se erigían los gigantescos silos de granos que simbolizaron la soberanía alimentaria de la región y la importancia que representó Fundación para el Magdalena, el Cesar y la Guajira.



EL IDEMA: un terreno con historia

El lugar escogido para el nuevo mercado no fue un terreno cualquiera.

Allí funcionó inicialmente el Instituto Nacional de Abastecimiento (INA) que posteriormente se transformó en el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IDEMA), entidad que durante varias décadas fue pieza fundamental de la política agrícola colombiana.

En ese sitio se levantaban los enormes silos metálicos que todavía muchos fundanenses recuerdan. Allí se recibían, almacenaban y comercializaban toneladas de arroz, maíz, sorgo y otros productos agrícolas provenientes de toda la región.

La elección del terreno tiene un profundo simbolismo.

En el pasado fue el lugar donde el Estado almacenaba la producción del campo; hoy vuelve a convertirse en el sitio donde esa misma producción llega para encontrarse con los consumidores.

Es, en cierto modo, un regreso a la vocación original del predio.

Incluso la historia oficial del municipio recuerda ese sector como una zona tradicionalmente ligada al desarrollo agrícola de Fundación. Muy cerca de los antiguos silos estuvo ubicado el primer cementerio que tuvo municipio antes de su traslado en 1925 al Cementerio San Rafael.


Una obra esperada durante años

La construcción del nuevo mercado no fue una obra de ejecución rápida. 

Su historia estuvo marcada por cambios administrativos, dificultades contractuales, ajustes técnicos y prolongadas suspensiones que hicieron que el proyecto permaneciera durante varios años en construcción.

Distintas administraciones municipales participaron en diferentes etapas: unas gestionaron recursos, otras iniciaron las obras, algunas adelantaron nuevas fases y finalmente correspondió a la administración de Luz Helena Andrade no solo concluirlas y ponerlas al servicio de la comunidad, sino también persuadir a los comerciantes para su traslado ante un ambiente de incertidumbre y oposición a los cambios.

Durante ese largo proceso fueron frecuentes las críticas de comerciantes y ciudadanos, quienes veían cómo el edificio permanecía inconcluso mientras el antiguo mercado seguía funcionando en condiciones cada vez más difíciles.

Por ello, la apertura del Mercado Santa Helena representa también el cumplimiento de una deuda histórica con los vendedores y con toda la comunidad fundanense.

La construcción empezó durante la administración de Iván De León Villa, quien para ello chatarrizó los históricos silos del IDEMA, sin tener en cuenta su valor patrimonial para los fundanenses, con alguna imaginación pudo haberse convertido en un lugar turístico para la ciudad.  

Con inversiones superiores a los 1000 millones de pesos del convenio con el DNP se desarrollaron las primeras obras del mercado, las cuales concluyeron en el 2008 durante la administración de Libado García, pero con muchas deficiencias para se operativo que no fueron tenidas en cuenta en la etapa estructural del proyecto, con problemas en el manejo de aguas y con deficiencias en dotación, respaldo energético, cuartos fríos y seguridad para las colmenas.

La obra amenazaba con ser un elefante blanco, por ello en el 2017, durante la administración de Mallath Martínez, en convenio con el DPS se consiguieron recursos por más de 5.000 mil millones para nuevas inversiones en esta plaza de mercado. En julio del 2019 la burgomaestre le dio apertura a las nuevas obras, proyecto que ejecutó el alcalde siguiente.

Entre el 2020 y 2021, en la administración del alcalde Carlos Sierra, se ejecutaron las nuevas obras de esta plaza de mercado, con retrasos e inconvenientes en la ejecución por problemas con la designación de la interventoría y por la emergencia sanitaria del COVID 19. 


Ceremonia de entrega del mercado
24 mayo 2022

El 24 de mayo del 2022, el director del DPS (Departamento de Prosperidad Social), le entregó al Alcalde Municipal Carlos Alberto Sierra, las obras del Nuevo Mercado.

La entrega por parte del DPS al Municipio, no representó una inauguración, ya que el Municipio pavimentaba para entonces la calle de la entrada principal, y luego se esperaba una etapa de socialización y posterior traslado de los comerciantes ubicados en el antiguo mercado público.
El Alcalde estuvo acompañado de comerciantes, usuarios, medios y comunidad en general, así como por órganos de control. Se realizó un acto religioso presidido por el Diácono Francisco Pulgarín. 

En el 2023 se intentó el traslado de los comerciantes sin efectos positivos.

Desde el 2024, la administración de la abogada Luz Helena Andrade, asumió el reto de colocar al servicio esta importante obra, y con tenacidad logró las últimas inversiones, y sobre todo la nada fácil tarea de convencer a los comerciantes incrédulos que venían con miedo, sospecha y riesgo la posibilidad de la reubicación, objetivo que logró con mucho mérito en junio del 2026.


Más que un edificio nuevo


El verdadero éxito del nuevo mercado no dependerá únicamente de su arquitectura.

Su funcionamiento exigirá permanente organización, autoridad, disciplina y compromiso.

Será necesario mantener adecuados estándares sanitarios, garantizar una correcta disposición de residuos, controlar el espacio público, ordenar el tránsito vehicular y ofrecer condiciones que hagan agradable la experiencia del consumidor final.

También será indispensable fortalecer la comercialización directa entre productores rurales y consumidores, reduciendo intermediarios y favoreciendo mejores precios.

Un mercado moderno debe ser, además, un espacio turístico y cultural.

En muchas ciudades colombianas las plazas se han convertido en atractivos gastronómicos donde visitantes conocen la cocina regional, las frutas, las tradiciones y los productos locales.

Fundación tiene todas las condiciones para lograrlo y ven con esperanza y optimismo la apuesta de sus autoridades.


BENDICIÓN: 18 JUN. 2026

El 18 de junio del 2026 marca un nuevo hito en la historia de Fundación. Ese día fue bendecido en nuevo mercado de Fundación, bautizado con el nombre de Santa Helena, en honor a la madre de la alcaldesa de Fundación, Luz Helena Andrade Campo.

Ese día el párroco de la Iglesia San Rafael, P. David Arrieta Ramos, en presencia de la alcaldesa Luz Helena Andrade, y con la compañía de algunos pastores de la ciudad, bendijo la nueva plaza de abastos de la ciudad.



Mercado Campesino



En el Mercado Santa Helena, también hay un espacio para los campesinos. Luz Helena Andrade Campo logró que el DPS y FINDETER realizaran otra obra complementaria en esta plaza, esta vez para los campesinos. Al ser Fundación municipio PDET lo hizo merecedor de un puntos PAS.
El programa PAS es un proyecto modular con espacios abiertos para su operación, construido con materiales convencionales y prefabricados, con estándares de durabilidad, incluyendo conceptos de diseño de urbanismo, arquitectura social, accesibilidad inclusiva y de movilidad reducida.
El propósito de este escenario, es que los campesinos puedan vender sus productos directamente al consumidor final, buscando de esta forma una mayor rentabilidad a su labores en el campo.

El desafío apenas comienza


La inauguración no constituye el final del proyecto. En realidad, representa su comienzo.

Las plazas de mercado sólo prosperan cuando comerciantes, autoridades y ciudadanos entienden que el espacio pertenece a todos.

Mantener el orden, preservar la limpieza, respetar las normas sanitarias y fortalecer el comercio formal serán tareas permanentes.

Después de haber tenido tres plazas de mercado a lo largo de su historia, Fundación tiene ahora la oportunidad de consolidar un mercado acorde con su importancia regional.

Santa Helena nace sobre un terreno donde durante décadas se almacenaron las cosechas del Magdalena.

Hoy vuelve a ser el punto de encuentro entre quienes producen la riqueza del campo y quienes diariamente llegan a buscar el sustento de sus hogares.

Ese, quizás, sea el mayor significado de esta obra: devolverle a Fundación un espacio pensado para el comercio, pero también para la memoria y el futuro.

Queda un reto, integrar a este nuevo mercado a los vendedores de pescado y de carnes, que sin higiene alguna continúan expendiendo sus productos desde las aceras publicas, invadiendo no solo el espacio de los transeúntes, sino también afeando la ciudad, y amenazando la salubridad de los usuarios.


Luz Helena Andrade,
una alcaldesa que pasa a la historia


¿Qué pasará con el antiguo mercado?

Pabellón de carnes del antiguo mercado

La entrada en funcionamiento del Mercado Santa Helena abre otro interrogante importante: el futuro del lote donde funcionó durante décadas la antigua plaza.

Se trata de un predio estratégicamente ubicado en pleno centro urbano, cuyo destino puede influir significativamente en la movilidad y en el desarrollo comercial de la ciudad.

Diversos sectores han planteado que ese espacio se destine a proyectos de renovación urbana. Fundación adolece de una plaza para las presentaciones artísticas, culturales, deportivas sociales, políticas y religiosas. En Fundación nació el festival vallenato, y a pesar de ello no se cuenta con un escenario bien dispuesto como la plaza Alfonso López de Valledupar para el disfrute de la población. 

Cualquiera que sea la decisión, deberá responder a una visión integral del crecimiento urbano de Fundación y no únicamente a una solución temporal, ni una oportunidad para que sea invadida de nuevo por las ventas callejeras, tal y como sucede con el histórico Parque de Los Varaos, que debe ser la próxima apuesta de la aguerrida y visionaria mandataria de la que gozan hoy los fundanenses.

Caricatura que describe la falta de voluntad 
de los anteriores mandatarios.


Imágenes del Mercado Santa Helena:








El Lechero
obra de Wilfrido Polo










Plazoleta de comidas



Imágenes del anterior mercado municipal:

Antiguo pabellón de pescados

La insalubridad era el pan de cada día

Invasión de la Avenida Roberto Rojas

Pabellón de carnes



IDEMA


El gigante de acero que transformó 
la economía de Fundación


Durante muchos años, quien llegaba a Fundación encontraba una imagen inconfundible que dominaba el horizonte: una batería de enormes cilindros metálicos que sobresalían sobre el panorama urbano. Eran los silos del INA, luego conocidos como IDEMA. Una infraestructura que simbolizó el progreso agrícola de Colombia y convirtió al municipio en uno de los principales centros de almacenamiento de granos de la región Caribe.

Hoy esos silos han desaparecido físicamente, pero su historia sigue siendo fundamental para comprender por qué el nuevo Mercado Santa Helena fue construido precisamente en ese lugar.


La seguridad alimentaria como política de Estado

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Colombia enfrentaba un enorme desafío: garantizar el abastecimiento de alimentos para una población que crecía rápidamente.

Hasta entonces, buena parte de las cosechas se perdían por falta de sitios adecuados para almacenarlas. El maíz, el arroz y el sorgo eran guardados en bodegas de madera o en depósitos improvisados, donde la humedad, los insectos y los roedores destruían una parte importante de la producción.

Para solucionar ese problema, el Gobierno Nacional creó en 1944 el Instituto Nacional de Abastecimiento (INA), con la misión de comprar, almacenar y distribuir alimentos básicos, además de constituir reservas estratégicas para enfrentar épocas de escasez. 


Llegan los gigantes de acero

A comienzos de la década de 1950 el INA inició un ambicioso programa nacional de construcción de plantas de silos metálicos.

Los primeros fueron fabricados en Estados Unidos con gruesas láminas de acero y luego transportados a Colombia para su montaje. Cada silo podía almacenar entre 200 y 300 toneladas de cereales, una capacidad extraordinaria para la época. La ingeniería colombiana se encargaba de construir las cimentaciones y las plataformas de concreto, mientras que las estructuras metálicas eran ensambladas por personal especializado. 

Aquellas torres no eran simples depósitos.

Representaban la modernización de la agricultura nacional.


Una red nacional

El Gobierno decidió ubicar los silos en ciudades estratégicas, cerca de las principales zonas agrícolas y de las líneas férreas o carreteras.

Así nacieron complejos en:

  • El Espinal (Tolima)
  • Tunja (Boyacá)
  • Fundación (Magdalena)
  • Santa Marta
  • Montería
  • Gamarra
  • Cartagena
  • Buga

Cada uno hacía parte de una misma red nacional de almacenamiento que permitía mover cereales desde las zonas productoras hacia los grandes centros de consumo y los puertos del país. 


¿Por qué Fundación?

Quique García destaca en su pintura, la importancia
del Idema y del Tren para el desarrollo de Fundación

La ubicación de Fundación no fue casual.

En los años cincuenta el municipio ya era uno de los principales centros comerciales del norte del Magdalena.

Su posición geográfica permitía recibir la producción agrícola proveniente de:

  • la Zona Bananera;
  • el valle de los ríos Fundación y Ariguaní;
  • Aracataca;
  • El Retén;
  • Pivijay;
  • la Sierra Nevada;
  • parte del sur del Cesar.

Además, el ferrocarril facilitaba el transporte hacia Santa Marta, y la vía para ir a Barranquilla era por Pivijay, ya que no existía la carretera Ciénaga a Barranquilla.

Los silos permitían conservar durante meses miles de toneladas de arroz, maíz, sorgo y otros cereales sin deterioro, garantizando el abastecimiento regional y estabilizando los precios.


Del INA al IDEMA

El INA (Instituto Nacional de Abastecimiento) nació en Colombia en el año 1944 mediante la Ley 5ª.
Esta entidad estatal fue creada con el propósito de regular el mercado de productos agropecuarios, estabilizar los precios y garantizar el abastecimiento de alimentos.
La institución tuvo varias transformaciones a lo largo de su historia:
  • 1954: Cambió su denominación a "Corporación de Defensa de Productos Agrícolas".
  • 1958: Retomó su nombre original de INA.
  • 1968: Adoptó el nombre de IDEMA (Instituto de Mercadeo Agropecuario) tras una reforma administrativa, el cual fue liquidado a principios de los años 2000. [3]

En 1968, como parte de una reforma administrativa, el Instituto Nacional de Abastecimiento cambió su nombre por Instituto de Mercadeo Agropecuario (IDEMA). Sus funciones se ampliaron: ya no solo almacenaba alimentos, sino que también compraba cosechas a precios de sustentación, importaba granos cuando era necesario y abastecía supermercados y expendios populares en todo el país. 

Para entonces, el IDEMA administraba una impresionante infraestructura nacional:

  • 18 plantas de silos;
  • 43 grandes bodegas;
  • una capacidad cercana a 350.000 toneladas de almacenamiento;
  • más de 300 puntos de distribución de alimentos. 

Fundación hacía parte de esa gran red logística.

El IDEMA fue liquidado el 31 de diciembre de 1997, y las instalaciones de Fundación fueron transferidas al Municipio. Luego de su liquidación sus instalaciones fueron utilizadas por un tiempo por Asoyuca, una asociación de productores de yuca amarga.


Los silos como símbolo urbano


  • Más allá de su importancia económica, los silos modificaron el paisaje urbano de las ciudades donde se levantaron.

    En muchas ciudades colombianas —como Tunja— hoy son considerados patrimonio industrial porque marcaron el inicio de la modernización agrícola y transformaron la forma de crecer de las ciudades. Incluso estudios académicos los describen como hitos del paisaje urbano colombiano de mediados del siglo XX. 

    En Fundación ocurrió algo similar.

    Durante décadas, los silos fueron uno de los referentes visuales del municipio. Desde distintos puntos podían observarse aquellas enormes estructuras metálicas que anunciaban la vocación comercial de la ciudad.

    La propia historia oficial del municipio los utiliza como referencia geográfica al señalar que el antiguo cementerio de Fundación estuvo ubicado al sur de los silos del IDEMA antes de su traslado en 1925. 


    El comienzo del declive

    La apertura económica de la década de 1990 transformó profundamente la política agrícola colombiana.

    El IDEMA perdió las funciones que durante años había ejercido sobre la compra y almacenamiento de productos agrícolas, en parte también por su ineficiencia y desgreño administrativo. Poco a poco las plantas dejaron de operar y muchas fueron cerradas, vendidas o abandonadas. 

    Los silos de Fundación también terminaron desapareciendo por una decisión poco visionaria de mandatarios locales, que en vez de transformadas en un sitio turístico los chatarrizaron, esto sucedió para desfortuna desde el 2005.

    Con ellos se fue una parte importante de la memoria industrial y del patrimonio urbanístico del municipio.

    Ver: Razones de la liquidación del IDEMA


    El regreso a su vocación original

    Hoy, sobre ese mismo terreno, se levanta el Mercado Santa Helena.

    La historia parece haber cerrado un círculo.

    Durante décadas, allí llegaban los campesinos para entregar sus cosechas al Estado.

    Ahora vuelven a llegar agricultores, comerciantes y compradores, ya no para almacenar granos en enormes silos de acero, sino para encontrarse en una plaza moderna donde continúa el mismo propósito: conectar el campo con la ciudad.

    Pocas obras públicas tienen un simbolismo tan profundo. El Mercado Santa Helena no ocupa un terreno cualquiera; se levanta sobre uno de los lugares que más contribuyó al desarrollo económico de Fundación durante el siglo XX. Cambió la arquitectura, desaparecieron los gigantes de acero, pero la vocación del lugar sigue siendo exactamente la misma: servir como puerta de entrada de la riqueza agrícola del Magdalena.


    El origen de los silos metálicos en Colombia

    • IDEMA en Fundación

      Los silos metálicos industriales —aquellas baterías de estructuras de lámina de acero liso y galvanizado— no fueron una invención local, sino una tecnología importada.
      • La década de 1950 como punto de partida: Documentos técnicos sobre el almacenamiento de granos en el país confirman que las primeras plantas de silos montadas por el INA comenzaron a aparecer alrededor de los años 50

        Un ejemplo concreto es la planta de silos del INA en el Espinal (Tolima), cuya instalación se registra precisamente en esa década. 

        En Fundación sus silos fueron levantados a finales de los 50, de tal suerte que estaban operativos en 1958.

      • La influencia técnica: Este tipo de infraestructura se difundió en los Estados Unidos durante la década de 1940 y fue adoptada por Colombia en la década siguiente, principalmente para profesionalizar la poscosecha. El Estado colombiano no fabricaba estos silos; importaba la tecnología y el montaje mecánico, mientras que la ingeniería local se encargaba fundamentalmente de las cimentaciones.

    Memorias del IDEMA

    Testimonios


    Estos testimonios son un verdadero tesoro de la memoria oral, son los recuerdos de quienes trabajaron, crecieron y vivieron alrededor de los gigantes de acero.


    Cuando todavía se llamaba INA

    Varios fundanenses recuerdan que los silos fueron construidos cuando la entidad aún se llamaba Instituto Nacional de Abastecimiento (INA), antes de convertirse en el Instituto de Mercadeo Agropecuario (IDEMA).

    Uno de ellos recuerda:

    "Mi padre trabajó allí desde cuando se llamaba INA, recién construidos los silos."

    Otro añade:

    "Me acuerdo cuando la construyeron; si mal no recuerdo fue a finales de los años cincuenta."


    Un símbolo del progreso

    Para muchos habitantes, el IDEMA representó una de las épocas de mayor desarrollo económico de Fundación.

    "Cuando Fundación era la esquina del progreso estaban el IDEMA, Inderena, el MOP Distrito 22, Cotracar, el Banco Ganadero, el Banco Agrario, el Banco Industrial Colombiano, la Feria ganadera, el Cine Lord, el Teatro Variedades... Era una época inolvidable."

    Otro comentario resume ese sentimiento:

    "El IDEMA era un símbolo del progreso de mi terruño. Compraba cosechas y las expendía a precios razonables. Recuerdo cuando todavía se llamaba INA."


    Un gigante que nunca descansaba

    Los recuerdos coinciden en la intensa actividad que tenía la planta.

    "Llegaban tractomulas y camiones Dodge 600 cargados de arroz, maíz, sorgo, azúcar, trigo, alpiste... de todo había en esos depósitos."

    Otro vecino recuerda:

    "Llegaban cientos de camiones con productos de toda la región para almacenarlos en los silos. Eran tiempos en que el campo producía y había trabajo."

    "Un camión que trabajó en Idema era del difunto Héctor Laborde"


    La tienda del IDEMA

    Muchos fundanenses no solo recuerdan los silos, sino también el expendio donde podían comprar alimentos a bajo precio.

    "Había una tienda en el IDEMA donde vendían arroz, aceite, panela y muchos productos muy baratos."

    "Con pocos pesos uno salía con un saco lleno de mercado y todavía quedaba plata para comprar carne salá, ya sea de vaca, cerdo o pescao"

    Otra persona recuerda:

    "Íbamos a comprar arroz, panela y aceite. Tocaba hacer fila, pero todo era mucho más barato."

    Varios precisan que posteriormente el expendio funcionó junto al Parque Los Varaos.


    El ascensor que todos querían conocer

    Uno de los elementos más recordados era el elevador industrial.

    Algunos coinciden en describirlo de la misma manera.

    "Lo más chévere era el ascensor, una jaula de hierro que subía hasta la plataforma."

    Otro recuerda:

    "La primera vez que me monté en un ascensor fue en el IDEMA. La hija del gerente estudiaba conmigo en Instituto Fundación (del Profe Santander Pérez), y un día pude subir hasta la parte más alta. Desde allá se veía todo Fundación."

    Desde la plataforma podía contemplarse prácticamente todo el municipio.


    La sirena que marcaba la vida del pueblo

    En la parte más alta de los silos existía una gran sirena.

    "Anunciaba la hora de entrada y salida de los trabajadores, pero también sonaba cuando había alguna emergencia en la ciudad."

    Era un sonido que prácticamente todo Fundación reconocía.


    El foquito rojo y la estrella de Navidad

    Los silos también eran un referente visual.

    Un habitante recuerda:

    "Tenía un foquito rojo en la cima que se veía desde muy lejos."

    Y otro añade un recuerdo muy especial:

    "En diciembre colocaban una gran estrella de Navidad en la parte más alta de los silos."


    El patio donde jugaba toda una generación

    Para muchos niños y jóvenes, el IDEMA fue también un lugar de recreación.

    "Pasamos mucho tiempo jugando fútbol en las canchas que había dentro del IDEMA."

    "Yo vivía en el barrio San Fernando y siempre salíamos a jugar fútbol en el patio del IDEMA."

    En esas bodegas pasamos mucho tiempo, jugando fútbol en las canchas que habían.... fueron tardes de sudor, alegría y sana diversión.

    Otro recuerda:

    "La mayor parte de mi adolescencia la pasé empacando arroz y azúcar en los años setenta."

    Y otro añade:

    "Cuando veníamos del mercado caminábamos por la sombra de los grandes robles que bordeaban el IDEMA."

    "Recuerdo que cuando tenía 12 años estudiaba en el instituto Bonett y entraba a estudiar a las 2 de la tarde. Por la mañana me dedicaba a llevar al Idema el desayuno y el almuerzo para Adalberto y a José Antonio, dos hermanos que los apodaban los chapa, buenos trabajadores, les pagaban todos los sábados. El Idema era una buena fuente de trabajo"

    Yo recuerdo perfectamente este espacio de tiempo en el Idema que era un símbolo de progreso de mi terruño. IDEMA compraba cosechas y las expendía a precios razonables. Época de Oro de mi pueblo inolvidable.


    Las palomas

    Muchos evocan la enorme cantidad de aves que habitaban alrededor de los silos.

    "Los jóvenes cogíamos muchas palomas."

    Otro recuerda:

    "Íbamos a cazar palomas y 'tierrelitas' detrás de los tanques."


    El famoso arroz del IDEMA

    No todos los recuerdos son favorables.

    Uno de los dichos más populares de Fundación nació precisamente allí.

    "Más malo que el arroz del IDEMA."

    Los habitantes explican el origen del dicho.

    "El arroz permanecía almacenado durante mucho tiempo y terminaba cogiendo el sabor del costal. Las señoras decían que sabía a saco."

    Otro resume:

    "El arroz era desagradable. Muy feo."

    Gutiérrez el laboratorista, se pillaba cuatro o cinco libras de arroz pady, y yo me lo llevaba en los portacomidas para que los vigilantes no lo notaran.

    La mayor parte de mi adolescencia la pasaba a allá todo el día empacando y sellando las bolsas de arroz y azúcar en los años 70.

     


    Los trabajadores que hicieron historia

    Los comentarios permiten reconstruir buena parte del personal que laboró allí.

    Entre los más recordados aparecen:

    Gerentes

    • Manuel Méndez
    • Carlos Blanco
    • Hernando Rubio

    Funcionarios

    • José Tomás Starita Acosta (Secretario Contador)
    • Héctor Laborde Charris (Mecánico General y presidente vitalicio del sindicato)
    • Guillermo Mestre Ponce (último técnico de mantenimiento y operador de los silos entre julio de 1989 a oct. de 1997)
    • Guillermo Agudelo (Mono Agudelo)
    • William Agudelo
    • César Lara
    • Samuel Riascos
    • Rafael Pacheco
    • Mario Manosalva
    • Lucho Márquez
    • Polo Badillo
    • Ismael Badillo Polo
    • Arturo Garcerán
    • Martin Medina Pállales
    • Saldarriaga
    • Lavarcet
    • Soto
    • Maldonado
    • Gutiérrez (laboratorista)
    • Rolón
    • Efraín Arévalo
    • José de León (celador)
    • Arcadio Pineda
    • Lila Vanegas
    • "Negro" Porto
    • "Mami" Montero
    • Carmen Acosta

    Los hijos también crecieron allí

    Varios testimonios recuerdan que el IDEMA no solo generaba empleo.

    También era una gran familia.

    "En diciembre la empresa nos daba muy buenos regalos a los hijos de los trabajadores."


    Los últimos años

    Guillermo Mestre Ponce recuerda el final de aquella historia.

    "Fui el último técnico de mantenimiento y operador de la planta de silos. Trabajé desde el 21 de julio de 1989 hasta octubre de 1997. Son tiempos que nunca se olvidan."




Un lugar que marcó a Fundación


Al reunir estos recuerdos aparece una conclusión evidente.

El IDEMA no fue únicamente una planta de almacenamiento de cereales. Fue fuente de empleo para cientos de familias, punto de encuentro para la comunidad, espacio de recreación para varias generaciones y uno de los símbolos más representativos de la época de mayor dinamismo económico de Fundación.

Hoy, donde antes se levantaban los gigantescos silos y sonaba la sirena que marcaba el inicio de la jornada laboral, funciona el Mercado Santa Helena. La actividad cambió, pero el lugar conserva la misma vocación: ser el punto de encuentro entre el campo, el comercio y los fundanenses.






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