diciembre 29, 2025

VENDEDORAS DE FRITOS

 


En los años 60 y comienzo de los 70, cuando el cine tuvo su mayor apogeo y con varios teatros en funcionamiento, el plan preferido de la época era comerse un frito antes de ver películas de Cantinflas, Pedro Infante, Santo el Enmascarado de Plata, cine mexicano puro y en Blanco y Negro, en la función vespertina, porque en la nocturna, ya los fritos estaban agotados o encargados.
No había lugar mejor que las mesas de fritos ubicadas en las afueras de este teatro, que se consolidó como el punto donde se consumían las mejores arepas, empanadas, patacones de guineo y de plátano, carimañolas, papa rellena, así como de carnes fritas: como el bofe, la chinchurria, la morcilla, la pajilla..., acompañados de peto, café y tinto, así como de los exquisito guarapos de Remigio, o las avenas del Sr. Rafa Villegas.

Callejón del Variedades

La más famosa de estas mujeres, que en su mesa de madera y mantel de plástico ofrecía sus servicios, es la recordada Yeya, quien también ofrecía sopa de mondongo.

Otro punto de referencia de este tipo de venta gastronómica es el mercado público donde un buen grupo de mujeres aguerridas alimentan las los fundanenses con sus fritos, entre ellas se recuerda a Rafaela Beleño, que vendía fritos en la esquina del depósito el Centavo Menos del desaparecido Carlos Fernández. Otra era la señora Mercedes, que vendía petos en el mercado.

En las ultimas décadas el parque Ariguaní se ha convertido en el punto de referencia de este tipo de actividades. 

Otro lugar tradicional es la cabecera del puente donde la familia De La Rosa degusta a sus clientes con sus famosas arepitas de dulce, así como Faride en la salida para Valledupar, en el puente del ferrocarril del barrio Altamira. Así como Inés en el barrio Simón Bolivar.

HILDA OJEDA
"La Prima o la Coma"
Mercado público


COMIDAS RÁPIDAS


TEOTISTE PARODI LÓPEZ
Preparaba los mejores fritos de Ariguaní
Falleció 29 sept. 2013.

Actualmente, y al ritmo en que aumenta la población, crece el dominio del espacio público de ventas de comidas rápidas, también llamadas chatarras, donde la salchipapa, el perro caliente, la pizza, son los reyes de la comilona callejera, al lado del frito en auge de estos tiempos, el gran Patacón Relleno, a base del célebre guineo verde, donde cada cual compra en su propio afán y con la indiferencia de los tiempos.
Porque los fritos consumidos bajo aquella dinámica social de integración urbana, desaparecieron como desapareció la imagen del cine visto en comunidad, y hoy acuden a nuestro recuerdo, las estampas de mujeres dignas y laboriosas, dichosas y dedicadas, mujeres leales y muy representativas del noble oficio de la fritanga que parqueaban mesa, fogón y bancas en las esquinas de los teatros, siempre de buen ánimo y conversadoras, de carácter alegre y festiva actitud, sencillas y de buen talante.
Por eso es digno de resaltar a aquellas vendedoras de fritos que nos dejaron un buen sabor y la sensación no sólo de un frito bien elaborado, sino el fruto de un trabajo honesto y esforzado de principio a fin, que nos vendían una enseñanza de vida laboriosa, una esperanza, una historia, una sonrisa en medio de la lucha diaria, una pausa y una ilusión en el camino, aún en los tiempos inciertos, de mujeres que emprendieron este oficio y se constituyeron en protagonistas del arte de la fritanga de aquellos tiempos.

Roque Filomena

Rafa Villegas
Vendedor de Avenas

Teotiste



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1 comentario:

  1. La señora yeya vivió al lado de casa en la primera calle de Paz del Río abuela de los Zamora

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