junio 23, 2025

CAYEYE


MOTE DE GUINEO O CAYEYE


Por Edgar caballero Elías

Es de común conocimiento que este plato de comida tiene su origen en la Zona Bananera, Fundación, Aracataca, Ciénaga y Santa Marta, en la época que estuvo la Compañía Frutera de Sevilla originaria del “País del Norte”comercializadora de la fruta.

Cuando el guineo no cumplía con los requisitos para ser exportado era rechazado y lo botaban. La gente lo recogía y se ingeniaban las formas de comerlo ya fuera hervido (puré o mote), en sopa o frito en tajaditas.

En Ciénaga y otros pueblos vecinos de la zona bananera lo llamaban el “manjar verde”, y es bien conocido que a los niños antes que le saliera los dientes de leche ya habían probado, de alguna manera, el guineo verde en papilla o puré, ideal para la alimentación de ellos, importante por ser su primer contacto con los alimentos sólidos y pudieran masticar, además de su fácil asimilación para el estómago de los pequeños.

El cayeye era el guineo maduro, así se le conoció desde la variedad Gros Michel, un excelente producto de exportación hasta la década de los años 50. Su gruesa cáscara lo hacía resistente a los maltratos o golpes durante su transporte y sus racimos fácil transportados por barco.

Muchos recordarán que en años anteriores el guineo maduro se podía encontrar en los lotes de la finca que maduraban de los racimos caídos de sus matas doblegadas por los vientos huracanados que soplaban en la zona la fruta era tapada con hojas de guineo para protegerla de la humedad y picadura de insectos evitando su descomposición.

Lo llamaban “Guineo Tigrillo” por las pintas o manchas de coloración marrón que le salían parecidas a las manchas que le salen a los tigrillos. De ahí la expresión “vamos a comernos unos  tigrillitos” que era la palabra adecuada para expresar cuando estaban listos para su consumo.

Su variedad azucarada por naturaleza lo hacía más dulce a medida que maduraba resultando su sabor mucho más agradable y para muchos más apetitoso. Era un guineo muy apetecible y de gustoso aroma característico de la variedad Gros Michel. Su sabor, textura y color cuando estaban en su punto, listo para ser consumido, indicaba su madurez, “voy a comerme un cayeye”, decían entonces. 

Caso parecido con el mote de ñame, un tubérculo comestible que se usa en la alimentación, rico en nutrientes, que al cocinarse se convierte en una base suave y cremosa, mientras que el queso costeño aporta un sabor salado y característico equilibrando el sabor del plato que lo caracteriza mucho porque es un componente fundamental en su preparación. Al agregarle agua, cebolla, ajo, sal al gusto, queso duro (en cuadritos) y otros ingredientes, se origina esta sabrosa sopa cremosa y espesa, llamada “mote de queso”, un plato tradicional de la costa norte de Colombia. Y aunque tiene variaciones regionales, se considera originario de los departamentos de Sucre y Córdoba. 

Personas oriundas de aquella región y conocedores de su gastronomía consideran que el nombre original de este plato de comida, debe ser “mote de ñame” por ser un tabernáculo el principal ingrediente. 

Con relación a la palabra cayeye que es posible que sea una deformación fonética del vocablo “Cayey”, del lenguaje Taíno que se refiere a los pueblos indígenas arahuacos que habitaban en las Antillas o Islas del Caribe, un grupo étnico bien establecido en la sierra del mismo nombre de la Cordillera Central al Suroeste de Caguas, Puerto Rico. 

Hay una teoría que dice provenir del lenguaje indígena que se habló en las antillas. Se hablaba en las Bahamas, Puerto Rico, Cuba, Haití y significaba “un lugar de las aguas”. Otras han sugerido que significa “gente buena”.

El mote de guineo es hoy más que un plato de comida muy apreciado por la gastronomía costeña y otros lugares del país. Llegó a los restaurantes más exclusivos no esperados transformados en platos exquisitos, su sencillez y fácil preparación le ha permitido no solo degustar su buena comida sino conquistar también el paladar de sus comensales. Cocido y machacado con mantequilla con queso costeño rallado y preparado de variadas formas, han hecho del mote de guineo verde el eje central de ese alimento que hoy se sirve desde pequeños restaurantes familiares hasta los más reconocidos y destacados restaurantes como un plato Gourmet denominado “cayeye”, nombre que nace por iniciativa estimulante del artista samario Carlos Vives utilizando el término dándole “Status Social” al mote de guineo, plato típico de las clases populares que era consumido como “guineo apachangado con queso”. 

Hoy este plato de comida se puede disfrutar servido con chicharrones, arepas, huevos pericos o huevos fritos, etc. Sin perder su esencia original. Y así, desde entonces, el ingenio y la creatividad de campesinos, amas de casa y cocineros profesionales de grandes dotes y reconocido prestigio, le han sacado punta al guineo verde del que no solo sacan mote sino mazamorra, patacones, tajaditas, harinas y hasta de cuántas ocurrencias más.











junio 14, 2025

YO NACÍ EN FUNDACIÓN: COSTUMBRES DEL AYER





Por: Joaquín Villa Calvano 

Yo nací en Fundación, y me crié en el barrio Centro, a los alrededores del Parque 7 de Agosto, donde LA FAMILIA era el comienzo de todo. No había dramas porque las situaciones se cortaban de raíz... y borrón y cuenta nueva!.

Si te portabas mal te daban un chancletazo o varios, y si te ponías malcriado y contestón te daban en la boca y en caso de sangrar nuestras madres nos untaban de tomate y azúcar. Los niños NO discutían con sus padres, los padres eran la ley!

Los primos eran tus hermanos, y los compañeros del colegio tus primos. Los profesores eran modelo y no se les faltaba el respeto.

Mis Padres me enseñaron a saludar, a despedirme, a decir gracias y a pedir permiso. Y Jummmmm... a entender el lenguaje de los ojos! 👀.

Salíamos a jugar con los vecinos de la cuadra. Todos juntos, era toda una aventura!...

Nos subíamos a los árboles a coger mangos, mamones, nísperos peras, grocellas, almendras y guayabas. 

Las niñas jugaban a la comidita con las hojitas de los palos, también reinados, y bautizaban las muñecas.

Comíamos lo que nuestras madres cocinaban y PUNTO!: granos, pollo, carne, pescado, verduras, frutas, sopita y seco. 

Por las mañana, casi todos los días... esperábamos a NICO, el vendedor de guineos maduros, nos pegábamos a su ferry y él nos regalaba guineos. 

Por las tardes merendábamos un raspao, o un helado de cono al son de la campanita del mismo (cuando se acercaba el primer adulto al carrito, éste terminaba comprándole a TODOS los niños de la cuadra.

Nos gustaba hacer los mandados a la tienda del sr. Fermín, ya que siempre nos daba una "ÑAPA".

Y ni se diga de las panochas cuando pasaba el carretillero pregonando: pan, pan, pan 🎵🎵 Las paletas o bolis de agua, el peto, las alegrías, los bollos !!!

Jugamos a fútbol, béisbol, boliche, el yoyo, la pirinola, la botella, el trompo, el escondite, la peregrina, a brincar la cuerda, la lleva, que pase el rey, a recorrer el mundo, al escondido, a stop (destreza motora gruesa), a los jazzes (destreza motora fina)..., o muchas horas a la orilla de nuestro orgulloso Río Fundacion...

Podíamos caminar de arriba para abajo o nos montábamos en nuestras bicicletas Monareta o Chopper (el que tuviera), patinábamos e íbamos a jugar a casa de un vecino (y no entrábamos a los cuartos).

No teníamos miedo a nada (cuando se iba la luz nos sentábamos con la familia en las terrazas a oír cuentos y mirar al cielo estrellado hasta que los más pequeños nos dormíamos). 

Respetábamos a nuestros ancianos o personas mayores. Se nos enseñó el respeto por los demás y por la propiedad ajena.

No se hablaba si un adulto estaba conversando. 

Las contadas peleas eran a puños, y eso mientras nos nos separaban.

Los niños no teníamos armas, excepto revólveres de palo o de fulminantes para jugar a los vaqueros!

En Carnavales echábamos maizena y el miércoles de ceniza echábamos agua o tirábamos bolsitas de agua, y nunca hubo problema alguno... Como gozábamos!!!

Cuando se hacía de noche sabíamos que era hora de entrar, con un llamado de nuestra mamá o un chiflido de nuestro papá.

Nos encantó ir al Colegio, teníamos amor, cariño y respeto por los profesores!

De la boca de nuestros ancianos escuchábamos historias y consejos. Sabíamos que si le faltábamos el respeto a algún adulto nos darían un correazo, nalgada, cocotazo, jada de patilla, muchas veces con el rejo de Martín Moreno, la chancleta voladora, la regla, o una buena pela con la mano.

Cuando pasaba un avión, todos los niños salíamos a verlo y le gritábamos a voz en cuello : Adioooos! Adioooos! Jejejejeje

Y ni se diga de bañarse en un aguacero debajo de los chorros; eso era diversión pura!!!.

Íbamos a la casa de nuestros vecinos donde nos daban comida a todos! Nadie cogía nada sin permiso y no se hacía desorden porque siempre nos ponían a recogerlo.

Conocíamos a todos los de la cuadra y de pronto a los de tres o cuatro cuadras más allá, y TODOS, nos echaban ojo!.

 Esperábamos con ansias la época de Navidad {8-24-31}, era la época era la más hermosa de nuestra niñez.

Como me gustaría que pudieramos volver a esos tiempos...

Porque estamos perdiendo a nuestros hijos en una sociedad sin respeto a la autoridad, sin valores.












P. JESÚS EMEL ARÉVALO TORRADO

 

Párroco de Fundación entre 1973 y 1993

P. Arévalo


El Padre Jesús Emel Arévalo Torrado, nació en la Playa de Belén, Norte de Santander, el 5 de Mayo de 1921.

Murió en Abrego, Norte de Santander, el 27 de marzo del 2000.

Fue ordenado sacerdote el 23 de junio de 1946, en la Catedral de Santa Marta de manos de Mons. Bernardo Botero Álvarez.

Inició sus formación clerical en el seminario de Ocaña, y terminó sus estudios teológicos en Santa Marta.

El territorio de la Diócesis de Santa Marta, antes de 1962, estuvo integrada por lo que hoy es el Departamento del Magdalena, y por algunos municipios que hoy conforman la Diócesis de Ocaña. El 26 de octubre de 1962 mediante la bula Quoniam arcana del papa Juan XXIII, erigió la diócesis de Ocaña, obteniendo territorios de la diócesis de Santa Marta y del vicariato apostólico de Barrancabermeja (hoy diócesis de Barrancabermeja). Esta es la razón por la que al momento de la separación de estas dos diócesis varios de los sacerdotes de la provincia de Ocaña continuaron incardinados en la diócesis de Santa Marta, entre ellos, el P. Arévalo, el P. Ortiz, el P. Puentes...


En Pivijay

Con las hermanas Lauritas en Pivijay

El Padre Arévalo a sus 28 años fue nombrado párroco de la Iglesia San Fernando del municipio de Pivijay, desde donde también atendía a Salamina. En esta parroquia ejerció su ministerio en dos ocasiones: del 23 de julio de 1949 hasta 1953, y desde el 19 de marzo de 1960 hasta el 26 de marzo de 1973. 

En este municipio se le recuerda por su incansable labor pastoral por las intransitables vías rurales de ese municipio a lomo de caballo, también por haber llevado a las hermanas Lauritas a que abrieran una casa y un colegio, y por enfrentarse con su recio carácter nortesantandereano a las malas costumbres, por eso en una ocasión sufrió un atentado a bala estando en la casa cural, por fortuna en esos momentos estaba ubicado en otro lugar de la vivienda rezando el breviario, la causa de ese atentado fue su oposición a la apertura de un burdel en esa ciudad. 

En Fundación

De Pivijay salió para Fundación, cuando monseñor Javier Naranjo Villegas lo nombró párroco de la Iglesia San Rafael. En esta parroquia estuvo desde el 27 de marzo de 1973, hasta el 30 de junio de 1993, por veinte años ejerció su ministerio sacerdotal en esta ciudad.

El Fundación se le recuerda por su recio temperamento en sus homilías, llamando las cosas por su nombre, pero a la vez por su trato apacible en lo personal. Era usual verlo a diario visitando familias en sus hogares, compartiendo con ellos y brindándole los auxilios sacerdotales.

Por la escasez de clero atendía también varias poblaciones de los alrededores, como San Ángel, Algarrobo, Monterrubio, Doña María, Santa Rosa, Bellavista, entre otras. 

Era un hombre que le gustaba el campo, tuvo predios dedicados a la ganadería y al cacao. Le encantaba montar a caballo, era habitual verlo cabalgar por las calles de Fundación en las fiestas patrias y en la feria ganadera. 

Tenía un sentido compromiso por lo social, por esta razón hizo parte del Club de Leones y de la Defensa Civil.

Dado el crecimiento vertiginoso de Fundación, el padre Arévalo se dio a la tarea de promover la construcción de dos nuevos templos que luego fueron parroquias: la Parroquia María Auxiliadora y la del Señor de los Milagros. Estuvo en la bendición de la primera piedra de ambos templos; en 1986 María Auxiliadora, y en 1993 en la del Señor de los Milagros.

A lo largo de su tarea pastoral siempre contó con la ayuda de su prima Ana Dilia Arévalo Montagout, quien falleció un 8 de nov. de 2003 en Abrego.

Muerte

A raíz del vil asesinado de don Hernán Gómez Peláez (junio del 2002), el Padre Arévalo dada su estrecha amistad que tenía con este dirigente político y comercial, comenzó a experimentar grandes cambios en su salud, al punto que comenzó a perder la memoria, por esta razón le pidió a mons. Ugo Pucini Banfi que le permitiera volver a su tierra para pasar sus últimos años rodeado de su familia, y fue así como en junio del 2003, a sus 72 años, partió para Abrego. En esta ciudad en 1996 celebró sus 50 años de sacerdocio (una nutrida delegación de Fundación asistió). 

También presentó cáncer de piel, y con la perdida total de su memoria y una notoria ulcera de piel (escaras) producto de una larga estancia en cama,  falleció un 27 de marzo del 2000, a sus 79 años de edad. Sus restos se encuentran en el cementerio de esa ciudad.
 
Registros gráficos




ANA DILIA ARÉVALO MONTAGOURT






Bendiciendo a Sergio Ramírez

Con su amigo y copartidario, 
don Hernán Gómez









junio 07, 2025

MONS. BERNARDO BOTERO ÁLVAREZ

El Obispo que estimuló la construcción 
de la Iglesia San Rafael


Mons. Bernardo Botero, CM

Fue Obispo de Santa Marta entre los años 1944 y 1956, periodo en el que fue creado el municipio de Fundación (1945). Animó la construcción de la Iglesia San Rafael, la cual bendijo en 1947, y autorizó la llegada de las hermanas Terciarias Capuchinas a la Fundación en 1947.

Historia

Nació en Sonsón, Antioquia, el 10 de junio de 1891, hijo de Belisario Botero y María Teresa Álvarez, tuvo 14 hermanos, de modo que “mamá Teresa” decía que habían sido 5 muertos muy niños, otros 5 para el servicio de Dios y otros 5 para el servicio del prójimo (que fueron los 5 casados).

Es interesante anotar que de los cinco religiosos, cuatro fueron vicentinos: Mons. Bernardo, Dolores (Sor Helena), Cecilia (Sor Margarita) y Sor Cristina; y una salesiana: Sor Josefina. 

Además entre los cinco casados hubo en cuatro familias al menos un religioso así: de Ignacio era Sor Cecilia Botero Cuvides, religiosa Juanista; de Carolina: Teresa (Sor Carolina), Sor Cecilia y Sor Inés Echeverri Botero, vicentinas y la Hermana Leonor Echeverri Botero Carmelita Misionera; de Germán el Padre Macario Botero Jaramillo, sacerdote de la Arquidiócesis de Medellín; y de Gabriela Sor Oliva Botero Álvarez, vicentina. Agustín no tuvo hijos. 

Estamos hablando, entonces, de una de las familias con más miembros religiosos en la historia de Colombia y, naturalmente en la historia de Sonsón, lo que podríamos llamar una familia “levítica”.

Vicentino

Monseñor Bernardo ingresó a los 14 años a la Congregación de la Misión, o Vicentinos. Se formó en la Escuela Apostólica de Santa Rosa de Cabal en 1905. El 14 de agosto de 1910 vistió el hábito religioso, hizo su noviciado y estudios eclesiásticos.

Se ordenarse sacerdote el 23 de junio de 1918, en Cartago, Valle, de manos de Mons. Eladio Perlaza, primer obispo de Cali.

Su primera Misa solemne la celebró en Sonsón del 2 de julio siguiente y fue predicada por el Pbro. Roberto Jaramillo Arango, excelente orador sagrado.

Los dos primeros años de su ministerio los pasó en Santa Rosa de Cabal, luego fue nombrado prefecto de disciplina del Seminario de Tunja. En 1922 regresó a Santa Rosa de Cabal con el cargo de procurador y allí fundó la Congregación de Hijas de María, para difundir la devoción a Nuestra Señora. Durante sus primeros dos años de ministerio adquirió fama de buen predicador y de director de conciencias en el confesonario.

Más tarde fue nombrado Procurador del Seminario de Ibagué y de este cargo pasó a regentar el mismo Seminario hasta que los padres Vicentinos lo entregaron a la diócesis.

 En octubre de 1938 fue nombrado Rector del Seminario de Tunja que dirigían los Padres de la Misión. Un año más tarde fue elegido para representar en Paris a la comunidad Lazarista en un Consejo General de la comunidad. 

Obispo de Santa Marta

El Papa Pio XII lo nombró obispo de Santa Marta el 5 de julio de 1944 para suceder a Mons. Joaquín García Benítez. 

Recibió la ordenación episcopal el 24 de agosto en Bogotá, de manos de Mons. Carlos Serena, Nuncio Apostólico en Colombia. Fueron obispos coconsagrantes los Excmos. Crisanto Luque y Gerardo Martínez, obispos de Tunja y de Garzón respectivamente. 

En la ceremonia estuvieron presentes la madre del prelado, sus hermanos: las religiosas y los casados. Pocos días después visitó Sonsón para celebrar su Misa pontifical.

Tomó posesión de la Diócesis de Santa Marta el 29 de septiembre de 1944. 

Mons. Bernardo encontró que no había propiamente un seminario en la ciudad, el Seminario menor estaba en Ocaña, que para entonces pertenecía a la diócesis de Santa Marta, y los seminaristas del seminario Mayor vivían en el edificio de lo que hoy es el Asilo de Ancianos en el Barrio El Cundí. Por ello entre sus principales tareas estuvo la de reabrir el Seminario y continuar su construcción. Esta decisión tuvo tanto éxito que se llenó el centro de estudios, el cual encomendó a los padres de su comunidad Vicentina, también conocida como Paulistas o Lazaristas. El primer rector fue el P. Juan Felix Londoño y lo siguieron los padres Matías Job y José Manuel Segura.

Impulsó también la Acción Católica de forma definitiva y él mismo asistía a las reuniones provocando un gran florecimiento del apostolado laico.

En Santa Marta solo existía la parroquia que la Catedral, entonces, en 1947 creó una segunda, la de San Francisco, que en 1962 fue consumida por un incendio.

Las parroquias de la Catedral y la de San Juan Bautista de Ciénaga, que eran las principales de la diócesis, estaban en manos de los padres agustinos, quienes las entregaron al obispo y éste nombró sacerdotes diocesanos. Cinco parroquias de las riveras del Río Magdalena que eran atendidas por los padres Javerianos también fueron asumidas por curas diocesanos. 

Parroquia San Rafael de Fundación

En 1947 mons. Bernardo Botero consagró el nuevo y bello templo de la Parroquia San Rafael de Fundación, cuya construcción se desarrolló durante su episcopado y estuvo estimulada por él. Esta magna obra, que se convirtió en el sitio emblemático de los fundanenses, estuvo a cargo del P. Narciso Chiquillo Jiménez.

La Iglesia de estilo republicano inició su edificación con ocasión de la erección de Fundación como municipio en 1945.

Igualmente, este Obispo aprobó la llegada a Fundación de las Hermanas Terciarias Capuchinas, el 21 de diciembre de 1947, para que desarrollaran su misión evangelizadora en esta ciudad con la fundación del Colegio de La Sagrada Familia.

Otros logros

Mons. Tulio Botero Salazar, CM y
Mons. Bernardo Botero Álvarez, CM

Durante el tiempo que Mons. Álvarez estuvo en Santa Marta escribió 14 cartas pastorales, documentos llenos de doctrina, en los cuales insistía en los deberes elementales del cristiano tales como la confesión, la comunión, el matrimonio sacramental y las vocaciones sacerdotales.

Recorrió varias veces la diócesis y merece mencionarse la que hizo por los pueblos del río Magdalena en medio de grandes inclemencias por la pobreza e ignorancia de sus pobladores, con recorridos a caballo por falta de vías de comunicación. 

Revivió la parroquia de Tenerife, que había sido atendida por San Luis Beltrán. 

Durante su permanencia en Santa Marta se ordenaron cuarenta y cinco sacerdotes: cuarenta de sus propias manos, entre ellos algunos sacerdotes que fueron párrocos en Fundación, como el P. Jesús Emel Arévalo, y el P. Adriano Puentes. Otros cinco presbíteros fueron ordenados por su Obispo Auxiliar, Mons. Alfredo Rubio Díaz, quien ordenó al P. Pablo Helí Ortíz (quien fue párroco de Fundación).

En el pontificado de Monseñor Álvarez, la Diócesis de Santa Marta contó con los dos únicos obispos auxiliares que ha tenido esta sede: Mons. Pedro José Rivera Mejía (junio 25 de 1951 a febrero 20 de 1953, quien luego pasó a ser el obispo de Socorro y San Gil), y Mons. Alfredo Rubio Díaz (julio 7 de 1953 a mayo 29 de 1956, quien fuera luego obispo de Girardot). Estos obispos los había solicitado a la Santa Sede para que le ayudaran con el pastoreo de tan extensa diócesis.

También ordenó a los Obispos: Pedro José Rivera Mejía y Tulio Botero Salazar; fue coconsagrante de los Monseñores Arturo Duque Villegas, Bernardo Arango Henao, Baltazar Álvarez Restrepo y Alfredo Rubio Díaz.

Su diócesis comprendía el actual Departamento del Magdalena, y la actual Diócesis de Ocaña, donde amplió su Seminario Menor, la cual fue segregada en 1962 y elevada a diócesis.

Acompañaba a su clero en los ejercicios espirituales de cada año y hacía memorables instrucciones a los sacerdotes las cuales se conservan de su puño y letra.

En 1950 asistió en Roma a la proclamación del Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen como consta en una placa a la entrada de la Basílica de San Pedro donde figuran todos los obispos asistentes.

Arzobispo de Pamplona

El 29 de mayo de 1956 recibió la noticia de que era promovido a la sede de Pamplona como primer arzobispo y en ella duro solo tres años por su prematura muerte.

Con inmenso dolor salió de Santa Marta, pero Pamplona lo recibió con júbilo y también allí se entregó por sus 67 sacerdotes y los 450.000 fieles de las 52 parroquias. Visitó 14 de ellas. 

La provincia eclesiástica estaba conformada por las diócesis de Socorro y San Gil, la de Bucaramanga, Cúcuta acabada de crear y la Prelatura de Bertrania, hoy diócesis de Tibú.

En 1959 al sentirse delicado de salud viajó a comienzos de junio a Medellín para hacerse un tratamiento y, cuando ya estaba en mejores condiciones y emprendía el retorno a su sede arzobispal lo sorprendió la muerte el 28 de junio de 1959.

Sobre su tumba se escribió el siguiente epitafio:

BERNARDO BOTERO ÁLVAREZ
DE LA CONGREGACIÓN DE LA MISIÓN
ANTES OBISPO DE SANTA MARTA
FUE EL PRIMER ARZOBISPO DE NUEVA PAMPLONA
AUNQUE POR BREVE TIEMPO
INSIGNE POR LA PRÁCTICA DE LA BONDAD
EL MANSÍSIMO VARÓN
POSEYÓ LAS MENTES Y LOS CORAZONES DE TODOS:
REPENTINAMENTE PERO PREPARADO
FUE ARREBATADO DE ENTRE LOS VIVOS
EL 28 DE JUNIO DE 1959
A LA EDAD DE SESENTA Y OCHO AÑOS.
DESDE LA BIENAVENTURANZA ETERNA
VELE POR SUS OVEJAS EL PASTOR.






Ver también:










junio 02, 2025

CREACIÓN DEL MUNICIPIO DE FUNDACIÓN

 

FUNDACIÓN: 

80 AÑOS DE HISTORIA Y PROGRESO


El 4 de junio de 2025, el municipio de Fundación, anclado en la rica geografía del departamento del Magdalena, conmemora ocho décadas de su elevación a la categoría municipal. Una efeméride que nos invita a recorrer los pasos de su origen, sus líderes visionarios y la evolución de un territorio que floreció al compás del desarrollo ferroviario.

"La Envidia" y el motor ferroviario

La historia de Fundación, está enraizada en las postrimerías de la Guerra de los Mil Días, a finales de 1906 surge como un incipiente asentamiento humano conocido con el curioso nombre de "La Envidia". 

Este germen poblacional no fue fortuito; su nacimiento estuvo intrínsecamente ligado a la obra de ingeniería que transformaría la zona bananera: la construcción del Ferrocarril de Santa Marta.

La compañía ferroviaria, con la visión de conectar el puerto de Santa Marta con el Río Magdalena, extendió sus rieles pasando por Ciénaga y se adentrándose en las exuberantes y fértiles tierras de lo que posteriormente sería la próspera Zona Bananera. Fue precisamente en 1906 cuando su carrilera alcanzaron las orillas del río Fundación, abriendo las posibilidades para el desarrollo de una pujante comunidad. La llegada del tren a estas tierras no solo trajo consigo el progreso material, sino que provocó una hojarasca de emprendedores que hallaron en estas tierras una promesa de futuro. 

Entre los primeros pobladores del futuro municipio de Fundación se destacan nombres como: Manuel Antonio Ordóñez Reales, Juan González, los hermanos José y Manuel Zambrano, Carlos Valencia y Bernardo López Escalona, quienes con su esfuerzo y tenacidad forjaron los cimientos de lo que hoy conocemos.

En 1923 se cambia el peyorativo nombre de La Envidia por el de Fundación. Así se llamaba la finca donde se desarrollaba la población (San Francisco de Fundación), así se llamaba su afluente (Río Fundación), y sobre todo así se llamaba el destino férreo (Estación Fundación)

La Creación del Municipio: Un hito de 1945

Solo tres décadas de acelerado crecimiento poblacional y de consolidación como centro de actividad comercial y agrícola, bastaron para que Fundación alcanzara su autonomía administrativa. 

En efecto, un 4 de junio de 1945 fue elevado a la categoría de municipio. Este acontecimiento marcó un antes y un después en su desarrollo, permitiéndole forjar su propio destino y gestionar sus recursos de manera independiente.

Este hito significó un reconocimiento a su importancia geopolítica y comercial, desmembrándose de Aracataca a quien ya había superado en población, notoriedad e importancia económica. 

El Dr. Rafael Calixto de Lavalle Oliveros tuvo el honor de ser el primer alcalde de la entidad territorial, asumiendo la responsabilidad de guiar los primeros pasos de un municipio con un futuro prometedor.

Antecedentes

Don José Pérez Suárez
Vislumbró a Fundación
como Municipio

En 1935 se presentó el primer asomo separatista del corregimiento de Fundación. Un concejal de Fundación, Wilson Rovira, acogió la propuesta de Don José Pérez Suárez, un riohachero que residió en Aracataca desde 1928, quien lo invitó a impulsar el mejoramiento del trazado del camino que comunicaba a Fundación con Aracataca, que para entonces el tren era el medio más expedito pero con los limitantes que representaba los horarios del mismo. También lo invitó a promover la construcción de los puentes de esta vía, la terminación del mercado público de Fundación, y la construcción de una edificación que albergara las oficinas públicas en solar del municipio frente a lo que para entonces era denominada plaza “Olaya Herrera” (hoy parque 7 de Agosto). Se trataban de obras que reflejaran el progreso del corregimiento y “Lo pongan en capacidad de aspirar, con fundamento, a llegar a ser la cabecera de un nuevo Distrito” en palabras de don José Pérez.

En 1938, Fundación tenía dos diputados en la Asamblea Departamental: el doctor Manuel Villalobos Rojas, un médico de Mompox, y Don Pedro A. García Moreno, un cienaguero casado con doña Paulina Oñoro, de Baranoa, quienes se establecieron en Fundación para 1936. 

Desde 1938 y por varios períodos, García Moreno fue diputado a la Asamblea Departamental del Magdalena, y desde esta posición lideró el “Consejo Cívico Pro-Municipio de Fundación”, del que hicieron parte personas prestantes de la localidad.

Los resultados del censo realizado en 1938 arrojaron que la cabecera de Aracataca tenía 3.898 habitantes, y el corregimiento de Fundación la superaba con 4.261 habitantes, y ni hablar de ventaja en el número de establecimientos comerciales, y de población flotante que llegaba a diario a esta población para nutrirse de bienes y servicios.


Municipalidad


Pedro Castro Monsalvo

El 4 de junio de 1945, luego de las incansables gestiones emancipadoras, la Asamblea Departamental acogió el proyecto de ordenanza presentado por el Diputado Heriberto Ruíz Zambrano. El Gobernador de Magdalena, don Pedro Castro Monsalvo, sancionó ese día la Ordenanza No. 47 de la honorable Asamblea Departamental del Magdalena Grande, por medio de la cual se creó el Municipio de Fundación, segregándose del municipio de Aracataca.



Primer Alcalde


El 9 de 1945, los honorables diputados de la Asamblea Departamental y el Gobernador del Magdalena, se trasladaron en tren desde Santa Marta hasta Fundación para unirse a la fiesta del nuevo municipio. La Asamblea sesionó en Fundación en el antiguo teatro Variedades. En la sesión de la Asamblea Departamental se honró la memoria de Don Pedro García Moreno, insigne luchador por la municipalidad, 

 El Gobernador Pedro Castro Monsalvo, nombró al médico cienaguero Rafael Calixto de Lavalle Oliveros, como primer alcalde de Fundación.

Don Pedro Cuello, quien fuera el último Inspector de Policía nombrado por Aracataca, firmó un decreto de honores fechado 8 de junio de 1945, recibiendo a la Asamblea Departamental y al Señor Gobernador.

Don Pompeyo Fontalvo Porras, un coronel (r) de origen pivijayero, fue nombrado como primer tesorero municipal. En recuerdo a este festejo por la Municipalidad, Don Pompeyo le colocó a su tienda el nombre de “9 de junio”, el cual conservó el negocio hasta su cierre en el año 2007, el cual estaba ubicado en la esquina de la calle 5 con carrera 9.

El primer personero municipal interino fue don Guillermo Valencia Cuartas. 

Para festejar la municipalidad de Fundación, y la designación del Doctor Rafael De La Valle como Alcalde, tocaron por tres días seguidos la Banda de Juan Carrillo. Esta afamada agrupación tocaba en las procesiones religiosas y en las fiestas de la región, se desintegró en 1970 a causa de la muerte de su fundador.

El 21 de junio de 1945, el tribunal superior de Santa Marta nombró al doctor Camilo Torres Lengua (de Guamal), como primer Juez Único de Fundación.

Hicieron parte del comité cívico Pro-Municipalidad que trabajó incansablemente por la independencia administrativa: Don Rodrigo Correa, Manuel Ramos Miranda, Enrique Gómez Piñeres (primer gerente Banco Bogota), Guillermo Valencia Cuartas, Pedro Caballero, Antonio Zuluaga, Rafael Calixto de la Valle, Rafael Fernandez, Pedro Cuello y Licurvo Álvarez, entre otros

El Comité Pro-Parque 7 de agosto estaba integrado por: Doña Georgina Robayo, Berta Bedoya, Carmen Badillo.

Desarrollos Posteriores y el Legado de sus Líderes

Desde aquel 4 de junio de 1945, Fundación ha transitado un camino de constante evolución. La consolidación de su infraestructura, el crecimiento demográfico y el dinamismo de su economía, ligada históricamente al comercio, la ganadería, y a la agricultura, han forjado la identidad de sus habitantes.

A lo largo de ochenta años, generaciones de fundanenses han contribuido a edificar una comunidad vibrante y resiliente, superando desafíos y construyendo sobre el legado de aquellos que vislumbraron en "La Envidia" el germen de un gran municipio.

Hoy, al conmemorar su octogésimo aniversario, Fundación mira hacia el futuro con la fortaleza de su historia y la esperanza de seguir siendo un pilar fundamental en el desarrollo del Caribe colombiano.


Ver también:



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