martes, 21 de febrero de 2017

LA CASA DE LUIS ENRIQUE MARTINEZ

En esta casa en El Copey vivió con su eterna enamorada por 20 años.

Casa que por más de 20 años habitaron Luis Enrique y su esposa Rosalbina.
Armando Zabaleta compuso ‘Las Bodas de Plata’, después de la gran fiesta que celebraron por sus 25 años de matrimonio el músico y compositor Luis Enrique Martínez ‘El Pollo Vallenato’ y su esposa Rosalbina Serrano. El escenario del festejo fue la casa de la pareja en el municipio de El Copey.

En las bodas de plata
de Luis Enrique y Rosalbina
Se hizo una fiesta muy linda
con musica vallenata

Sus amigos y sus amigas
tambien fueron a su casa
Sus amigos y sus amigas
todos fueron a su casa (Bis)

En esa fiesta bonita
sonaron todos los acordeones
Haciendoles honores
ha Enrique y a Rosita

Y luego el cura en la misa
los colmo de bendiciones

Y luego el cura en la misa
los colmo de bendiciones (Bis)

Este es un dia sagrado
pa' Luis Enrique pa' Rosalbina
Tienen que recordarlo
mientra existan en la vida

Porque lo que es apreciado
compadre
eso nunca se olvida

Porque lo que es apreciado compadre
eso nunca se olvida (Bis)

En esa boda de plata
le regalaron cosas muy lindas
De San Jacinto Bolivar
le trajo Adolfo una hamaca

Pa' que se meta en su casa
Enrique con Rosalbina

Pa' que se meta en su casa
Enrique con Rosalbina (Bis)

El paseo fue grabado por Jorge Oñate con los Hermanos López cuya trascendencia, además de la canción, la tiene la vivienda del juglar.

Por allí pasaron los más grandes intérpretes, acordeoneros, compositores y escritores durante los 20 años que Luis Enrique y Rosalbina habitaron el inmueble. El legado es inmenso, a ella llevó Adolfo Pacheco una hamaca como regalo para los anfitriones.

Rosalbina Serrano

Luis Enrique, hombre alegre y de fiestas, murió en 1995 en Santa Marta. Rosalbina, había dejado la casa arrendada durante varios años, hasta venderla a su amiga María Amanda Otálvaro, quien crió en ella a sus hijos.

La vivienda tiene cuatro habitaciones, sala, comedor, una cocina y baños, además de un extenso patio, que sirvió como escenario para que se dieran cita ahí Juancho Polo Valencia, Tobías Pumarejo, Abel Antonio Villa, Alejo Durán y toda una constelación de acordeoneros, compositores, verseadores e intérpretes, que compartían con Martínez.

Aunque Luis Enrique Martínez no nació en El Copey, sí dedicó muchos años de su vida a esta tierra, luego de que viviera en Fundación donde se dio a conocer como artista.


Fiestas interminables




El compositor y docente, Roque Gullo, recuerda que Luis Enrique armaba parrandas que parecían interminables. Una de las más recordadas fue la celebración de las bodas de plata con su esposa ‘Rosita’. “Duraban hasta 10 y 12 días el encuentro con sus amigos”, señaló.

“Al festejo asistieron Alejo Durán, Fredy Molina, Adolfo Pacheco, Ismael Rudas, Andrés Landero, Armando Zabaleta, Rafael Valencia y Lucio Gullo Fragoso, entre otros, eso hacía parte de la riqueza cultural que fue dejando Luis Enrique en El Copey”.

“Esta casa tiene un valor cultural inmenso, allí pernoctó mucha gente en las décadas de los 60 y 70, todos los juglares llegaban a la vivienda del maestro. En el mismo sector, frente a Luis Enrique vivió Juancho Polo Valencia y al lado de él Juan Madrid quien fue el guitarrista de toda la vida de El Pollo Vallenato”, indicó.

Un gitano radicado

Luis Enrique Martínez nació en el corregimiento El Hatico, en Fonseca, sur de La Guajira, el 24 de febrero de 1922; pero a los 13 años se radicó con su familia en Fundación, donde inició la senda viajera que lo caracterizó. A pesar de moverse por toda la geografía del viejo Magdalena Grande, fue en El Copey donde vivió dos décadas.

Su vida musical comenzó en 1947, para la época tenía 25 años; más que artista era entonces un hombre de campo, sus jornadas como aserrador le dieron pulso firme para dominar el acordeón.

Este juglar del Vallenato no obstante ser guajiro de nacimiento se maduró musicalmente en Fundación y aunque inicialmente tuvo una acentuada influencia de Pacho Rada, posteriormente sucumbió bajo el encanto de la música alegre que florecía en el Valle de Upar y enarbolando esta bandera folclórica llegó a ser uno de los más auténticos exponentes del género vallenato.

Se dice que ‘El Pollo Vallenato’ dividió en dos la historia de este género impregnándolo de adornos en sus notas y agilidad en la interpretación del instrumento. Él mismo reconoció como su maestro a Francisco ‘Pacho’ Rada, pero su capacidad le dio para sacar notas alegres en todas las tonalidades, era un músico completo porque además de tocar, sabía cantar y componer. 

En el año 1959 ganó el último concurso de acordeón que se celebró en Fundación auspiciado por don Camilo George Chatme, el libanes que fue el primero en realizar este tipo de festivales en Colombia. Como dato curioso de este concurso, Edgar George, hijo de Camilo, tiene un recuerdo vivido de esta ocasión. Edgar, quien fuera Alcalde de Barranquilla, recuerda, como si fuera ayer, que en esa oportunidad Luis Enrique tocó el acordeón con el pico de una botella y con una toalla tapándose los ojos ¡Toda una proeza de esta figura legendaria!

En 1973 fue Rey en el Festival de la Leyenda Vallenata.

Por Miguel Barrios


Leer también: Biografía de Luis Enrique, el Pollo Vallenato


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