octubre 17, 2026

FARO DE SANTA MARTA

 

El Faro del Morro

el centinela de Santa Marta


Quien ha llegado a Santa Marta, “la Perla de América”, conoce esa estampa que no se olvida: un peñón oscuro que se levanta del mar, y sobre él, firme como un vigía, el faro. Los samarios lo miramos desde siempre. Para nosotros es parte del paisaje, como la brisa de la tarde o la Sierra Nevada al fondo.

Una roca con carácter

El Morro es un islote rocoso de apenas 1.343 metros cuadrados, a unos 2,5 kilómetros de la playa, justo frente a la ciudad. Se alza más de 60 metros sobre el agua y desde esa altura ilumina una de las bahías más hermosas del Caribe. El faro, también llamado “el de Santa Marta”, lleva en el registro el número COL-028.

Más de siglo y medio de luz

Su historia comienza en el siglo XIX. El Congreso de Colombia, mediante la Ley sobre Fanales, autorizó levantar una torre sobre una base de hormigón en las ruinas de la batería alta de Santa Ana, dentro del viejo fuerte de El Morro. Es decir, el faro nació sobre las piedras de una antigua defensa. Se encendió por primera vez en 1869.

Desde entonces ha tenido varias vidas:

  • 4 de diciembre de 1971: se enciende el faro actual, con quemadores y cilindros de gas acetileno.
  • 22 de mayo de 1982: llega la electricidad y se deja atrás el gas. La linterna alcanzaba 12 millas náuticas.
  • 1998: el 29 de junio arranca la construcción de una nueva torre, que se termina en noviembre.
  • 14 de enero de 1999: el faro vuelve a encenderse, ahora con una lámpara rotatoria alimentada por paneles solares.
  • 2002: la linterna se desmonta por fallas mecánicas imposibles de reparar, y el faro sigue funcionando con destellos luminosos.
  • 19 de febrero de 2010: siguiendo la modernización de los faros colombianos impulsada por la Dirección General Marítima (DIMAR), se instala una linterna rotatoria TRB con alcance de 24 millas náuticas.

La torre actual tiene 22 metros de alto, planta hexagonal y cuatro pisos. Sumados a los casi 63 metros del morro, el conjunto llega a 85 metros sobre el mar.

La leyenda del sol y la luna

Mucho antes de que hubiera luz de faro, los indígenas subían al Morro a ver caer el sol. Para ellos era el icono de la bahía y le tenían una explicación hermosa a ese atardecer. Creían que el sol y la luna se amaban, y que cuando llegaba la noche nacían los frutos de ese amor: las estrellas y los luceros. Así, el faro que hoy alumbra a los barcos se levanta en un sitio que ya era sagrado y poético desde antes.

Patrimonio y pantalla grande

En 1995, el gobierno colombiano inscribió el faro de Santa Marta en el listado de propiedades del país, reconociéndolo como patrimonio. Y el cine también se fijó en él: el director Pacho Bottía rodó en la isla El Morro su largometraje El Faro.

Un símbolo samario

Para el pescador que sale de madrugada, el faro es la señal de que va bien orientado. Para el turista, es la postal del atardecer. Para el samario, es casa. Y mientras gire su luz sobre la bahía, Santa Marta, la ciudad más antigua de Colombia, seguirá teniendo quien la cuide desde lo alto.







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