DORIS DAVID:
LA FUNDANENSE QUE USÓ AL MUNDO COMO ESCENARIO
La suya es una historia de adversidades, coraje, lentejuelas y secretos. Desde aquella niña que cantaba en la emisora de Fundación hasta la mujer que ha llegado a los grandes cabarets y teatros internacionales, Doris David construyó una vida que parece salida de una novela. Esta es la historia de la fundanense que quiso ser vedette cuando casi nadie en Colombia sabía siquiera qué significaba esa palabra.
Hay historias que parecen escritas para el cine. Historias en las que el personaje principal nace en un lugar aparentemente pequeño, crece entre dificultades, descubre desde muy temprano que posee un talento extraordinario y, contra todos los pronósticos, termina llevando el nombre de su tierra a escenarios que parecían reservados para las grandes estrellas internacionales.
La historia de Dora Esther David Quintero, conocida artísticamente como Doris David, es una de ellas.
Doris David, nació en Fundación, el 4 de noviembre de 1951. Su vida ha sido una travesía intensa de arte, resiliencia, dolor, reinvención y un amor inquebrantable por los escenarios que la consagró como la primera y única vedette de Colombia. Pertenece a esa generación de artistas del Caribe colombiano que tuvieron que abrirse camino prácticamente a pulso. Antes de convertirse en una figura internacional, antes de los grandes escenarios, de los viajes, de las luces y del reconocimiento, estuvo la niña que creció en un hogar humilde y que descubrió muy temprano que el canto y el espectáculo podían convertirse en una puerta hacia un futuro diferente.
Su historia artística comenzó, según ha contado la propia Doris, cuando apenas tenía siete años. En la única emisora que existía entonces en Fundación participó en un concurso de canto en el que competía con adultos. Ella era la única niña del grupo, la "chiqui", como recuerda en una entrevista. Contra todo pronóstico, ganó.
Aquel triunfo infantil parece haber sido una primera señal de lo que vendría después.
En aquella Fundación de mediados del siglo XX, una población marcada por la actividad comercial, el ferrocarril, la agricultura y el intenso movimiento de personas que atravesaban el corazón del Magdalena, una niña descubría que tenía una voz y una personalidad capaces de llamar la atención. Mientras el pueblo construía su propia historia, Doris comenzaba, sin saberlo, a construir la suya.
Quién es Doris David
Su vida es un relato de superación que comenzó en las calles de Fundación, y que terminó en los escenarios más importantes del mundo.
Su historia no empezó entre terciopelos ni reflectores, sino en la aspereza de una infancia marcada por la pobreza, el trabajo temprano y una herida original que, según ha contado ella misma, la acompañó desde los cinco años: una violación que le cambió para siempre la manera de mirar el mundo.
En esta geografía de patios, casas sencillas y acento caribe, Doris creció con el impulso de quién no se resigna. Cantaba desde niña, y muy pronto entendió que el escenario podía ser una puerta de escape y también una trinchera. Su primer gran salto fue artístico, pero también vital: dejó atrás la comodidad de lo conocido para salir a buscar formación, tablas y oportunidad en otros países, hasta consolidar una carrera que la llevó por escenarios de América y Europa.
LA NIÑA DETRÁS DEL NOMBRE
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| Dos añitos Mostraba su vocación artistica Sombrero, bolso, minifalda y cadena |
La historia familiar de Doris, como ella misma la ha contado, es una mezcla profundamente caribeña: un padre de origen palestino y una madre campesina de raíces humildes.
Su padre, según su propio relato autobiográfico, fue un comerciante de telas que llegó a Colombia procedente de Palestina y que con el tiempo se relacionó con comerciantes del sector textil de la Costa Atlántica.
Su madre fue María Trinidad Quintero Vega, una mujer humilde, de origen campesino, analfabeta, que tuvo que sacar adelante a sus hijos en medio de grandes dificultades.
En aquella casa no había grandes comodidades. Había, eso sí, una madre. Y había una niña que cantaba.
La propia Doris ha recordado en distintas entrevistas que la pobreza fue una presencia constante durante su infancia. Una pobreza que no describe solamente como falta de dinero, sino como una condición que la obligó a madurar muy pronto.
En sus recuerdos aparece una mujer que no sabía leer ni escribir, pero que, según Doris, fue una madre profundamente amorosa.
La relación entre ambas sería una de las grandes historias de su vida. Una relación marcada por el amor, pero también por el dolor, las circunstancias difíciles y las tragedias que Doris llevaría consigo durante décadas. Es precisamente ahí donde comienza la parte más dura de su biografía.
Su padre, fue Elabeth Mohammed Abdurramán Enhawech, un inmigrante musulmán de origen palestino que, por un error de las autoridades de migración al llegar a Colombia, quedó registrado bajo el nombre de Abraham David. Fue muy reconocido en Fundación por su afamado almacén de telas en la década de los 50.
Su tío, Don José Del Carmen David, oriundo de palestina, establece en 1920 la primera Farmacia de Fundación, la cual estaba ubicada frente al hoy Palacio Municipal. Los hermanos David en 1921 hicieron parte de la famosa Sociedad Comercial de Fundación, constituida mediante escritura pública 101 de la notaría de Aracataca, con la que se buscaba desarrollar a Fundación como un centro comercial de la región.
Su madre fue María Trinidad Quintero Vega, una campesina de ascendencia indígena que, en medio de grandes dificultades económicas, sacó adelante a sus tres hijos.
UNA INFANCIA QUE NUNCA OLVIDÓ
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| Un añito |
La vida de Doris David está atravesada por un episodio traumático ocurrido durante su infancia y que ella misma ha contado en sus entrevistas y memorias.
Según su testimonio, cuando tenía cinco años fue víctima de abuso sexual.
El hecho, ocurrido en el contexto de la violencia de aquellos años, marcaría profundamente su existencia.
Doris ha relatado que su madre reaccionó violentamente contra el agresor. Su propia versión de los hechos ocupa un lugar central en sus memorias y se convirtió en uno de los motivos que la llevaron a escribir.
Es importante decir que estos episodios pertenecen fundamentalmente al testimonio autobiográfico de la propia artista y que no he encontrado documentación independiente suficiente para reconstruirlos como un expediente histórico verificable.
Pero hay algo que sí está fuera de discusión: el dolor de aquella infancia se convirtió en uno de los grandes motores de su vida.
A los siete años comenzó a escribir un diario.
La inspiración, según ella misma ha contado, llegó después de leer una biografía de Sor Juana Inés de la Cruz.
La idea de una mujer que escribía desde niña despertó algo en ella.
Doris comenzó entonces a escribir.
Primero fueron cuadernos.
Después fueron recuerdos.
Más tarde, décadas enteras de vida.
Y finalmente, dos tomos.
Incógnitas, oscuridad y rejas.
El título parece resumir la existencia de su autora.
Incógnitas. Oscuridad. Rejas.
Tres palabras para una vida que también estuvo llena de luces.
FUNDACIÓN, LA PRIMERA TARIMA
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| A sus 11 años en Fundación Lista para cantar en un evento por el que le pagaron |
Antes de las grandes luces, estuvo la radio.
Antes de los escenarios internacionales, estuvo Fundación.
Antes de las plumas y las lentejuelas, estuvo una niña que cantaba.
Doris recuerda que a los siete años ganó aquel concurso de cantantes adultos. Esa victoria fue una primera confirmación de algo que ella ya intuía.
Había nacido para el escenario.
En Fundación también comenzó a descubrir el gusto por el espectáculo. Según ha contado, desde pequeña cantaba y hacía maromas. No tenía miedo de presentarse ante el público, y cobraba por sus presentaciones.
Y eso es algo que, visto desde hoy, resulta sorprendente.
Porque para una niña de un municipio del Magdalena, en una época en la que las posibilidades de una carrera artística internacional eran mínimas, soñar con ser una artista profesional podía parecer una fantasía.
Pero Doris no parecía entender de límites.
O quizás los entendía demasiado bien.
Y precisamente por eso decidió romperlos.
LA VEDETTE QUE DESCUBRIÓ EN MARACAIBO
Doris tenía quince años cuando ocurrió uno de esos momentos que cambian una vida. Estaba en Maracaibo, Venezuela.
Entró al Teca-Teca, un night club donde se presentaba una artista cubana llamada Noraida Hernández, conocida como la Reina de la Charanga.
Doris la vio. Alta. Morena. Espectacular. Con una presencia escénica que dominaba el lugar. Y escuchó por primera vez una palabra que cambiaría su destino: Vedette.
Doris ha contado que aquella noche entendió lo que quería ser.
No quería simplemente cantar.
No quería solamente bailar.
No quería ser una artista más.
Quería convertirse en una vedette.
Y tenía un sueño todavía más ambicioso: ser la primera vedette de Colombia.
El problema era que Colombia no tenía una tradición consolidada de vedettes.
La palabra era desconocida para buena parte del público.
Y cuando algunos conocían el término, muchas veces lo confundían con otras formas de espectáculo, la confundían con prostitución.
Doris tendría que pasar buena parte de su vida explicando qué era una vedette.
Para ella, una vedette era una artista integral.
Una mujer capaz de cantar, bailar y actuar.
Una intérprete que domina el escenario.
Una figura central del espectáculo.
Y, sobre todo, una artista que podía ser sensual sin necesidad de convertir la desnudez en el centro de su propuesta.
La frase que ha repetido en distintas entrevistas resume su concepción del oficio:
«Es el arte de quitarse la ropa sin desnudarse».
Era una definición provocadora. Y también una declaración de principios.
A LOS 15 AÑOS YA QUERÍA SER ARTISTA
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| Portada para un disco A sus 15 años |
Hay una fotografía que tiene un valor especial para reconstruir esta historia.
Doris aparece a los 15 años, en 1967, vinculada al modelaje y a la portada de un disco.
La imagen permite imaginar a aquella adolescente que ya estaba comenzando a entrar en un mundo que, en Colombia, podía ser particularmente difícil para una joven que quisiera vivir del espectáculo.
Pero Doris no escogió el camino fácil.
Según su propio relato, trabajó como empleada doméstica.
Y lo recuerda sin vergüenza.
Al contrario. Lo cuenta como parte de su lucha. Trabajaba para poder estudiar y prepararse.
Para Doris, el talento por sí solo no bastaba.
Había que formarse. Había que aprender. Había que resistir. Y, sobre todo, había que sobrevivir.
DE LA POBREZA A LOS GRANDES ESCENARIOS
A los 17 años tomó una decisión fundamental:
irse del país. Tenía un sueño. Y Colombia, en ese momento, no parecía tener espacio para él.
En Panamá conoció a la cantante Alma Costello, quien, según su relato, la orientó sobre la preparación que necesitaba para convertirse en una artista integral.
Entonces comenzó una etapa de formación en México. Cuba. Europa. Estados Unidos.
Aprendió: Técnica vocal. Artes escénicas. Experiencia.Disciplina.
La niña de Fundación estaba convirtiéndose en Doris David. Y Doris David estaba construyendo su personaje.
Su carrera como vedette comenzó, según su testimonio, en Puerto Rico y Cuba, pero encontró en México una plataforma decisiva. Fue allí donde tuvo una de sus primeras grandes experiencias como vedette.
En 1974, con 22 años, participó en un festival de vedettes.
Allí conoció a una de las grandes figuras latinoamericanas del género: Iris Chacón, la célebre «Bomba Sexy de Puerto Rico».
Doris la recuerda como una de sus maestras.
En aquel festival obtuvo el tercer lugar.
El segundo fue para una joven argentina que, con el paso de los años, se convertiría en una enorme figura del espectáculo: Susana Giménez.
Y el primer lugar fue para Iris Chacón.
Para Doris, México se convirtió entonces en su gran plataforma. Desde allí comenzó a consolidar una carrera que la llevaría por buena parte del mundo.
TREINTA Y DOS PAÍSES Y UNA MISMA MUJER
Durante aproximadamente 35 años de trayectoria, Doris David llevó su espectáculo por 32 países. Su carrera incluyó presentaciones en América Latina, Europa y Estados Unidos.
Actuó en grandes cabarets. Trabajó como cantante. Como bailarina. Como actriz. Como modelo. Y, por encima de todo, como vedette.
Uno de los grandes momentos de su carrera fue su llegada al Lido de París, uno de los escenarios más emblemáticos de la tradición internacional del cabaret.
Para una artista nacida en Fundación, llegar a París tenía una dimensión que iba más allá del espectáculo. Era la prueba de que el sueño de aquella niña podía hacerse realidad.
Desde un pequeño municipio del Magdalena hasta uno de los grandes templos mundiales de la revista musical.
De la radio local a París. De la pobreza a los grandes escenarios.De la niña desconocida a la artista internacional.
En entrevistas posteriores, Doris también ha contado que tuvo la oportunidad de actuar para personalidades de alto nivel, entre ellas la reina Isabel II y el príncipe Felipe, además de presentarse para presidentes y otras figuras públicas.
EL PROBLEMA DE SER PROFETA EN SU TIERRA
Pero la historia de Doris David tiene una paradoja. Triunfó fuera de Colombia. Y tuvo dificultades precisamente cuando quiso regresar.
La artista cuenta que, al volver al país para presentarse como vedette, encontró una fuerte resistencia.
Según su testimonio, la periodista Amparo Peláez la insultó y la descalificó por su profesión. El episodio terminó en una confrontación.
Después vino el veto. Los medios no le abrieron las puertas. Los empresarios tampoco. Y Doris tomó una decisión que parece salida de una novela.
Si Colombia no quería a Doris David...
Entonces Doris David se convertiría en otra.
NACE «LA INCÓGNITA»
Pasaron los años. Y un día regresó.
Pero nadie sabía quién era. La artista apareció cubierta de pies a cabeza.
Túnica. Guantes. Capucha. Rostro oculto. Y una nueva identidad: La Incógnita.
La operación fue tan cuidadosa que, según su propio relato, incluso modificó su dentadura y adoptó acento mexicano.
Doris David había desaparecido. Había nacido La Incógnita.
Y ocurrió algo que ella recuerda con particular satisfacción.
Los mismos medios que, según cuenta, habían rechazado a Doris David comenzaron a buscar desesperadamente a la misteriosa cantante.
La Incógnita apareció en radio. En televisión. En periódicos. En escenarios.
Y nadie sabía quién estaba detrás de la máscara.
Durante años triunfó en distintos países.
En México cantaba rancheras. En Perú, cumbias. En Ecuador, boleros. En Colombia interpretaba diferentes géneros.
La máscara se convirtió en un personaje. Pero también en una lección. Doris había descubierto que podía conquistar al público sin mostrar su rostro. Y, paradójicamente, también podía demostrar que el talento estaba por encima de la apariencia.
La Incógnita fue una especie de venganza artística. Pero también fue una obra de inteligencia.
La mujer que había sido rechazada regresaba convertida en un misterio. Y el misterio funcionó.
LA VIDA DETRÁS DE LAS LENTEJUELAS
Sin embargo, toda vedette tiene dos vidas. La que ocurre sobre el escenario. Y la que comienza cuando se apagan las luces.
En el escenario estaba Doris David. La mujer de las plumas. Las lentejuelas. El maquillaje. La música. El movimiento. El personaje.
Fuera del escenario estaba Dora Esther. Una mujer que cargaba con una infancia difícil. Con la pobreza. Con enfermedades. Con pérdidas. Con episodios de depresión y sufrimiento emocional.
Con la memoria de una agresión que, según su testimonio, nunca pudo borrar. Y con una vida familiar que también conoció momentos dolorosos.
Uno de los episodios más duros que cuenta es la pérdida de una hija que llevaba en el vientre, después de una agresión durante un intento de robo.
También relata haber permanecido varios meses en prisión, acusada de un delito que afirma no haber cometido y de la que posteriormente fue declarada inocente.
Y aquí aparece otra de las características que atraviesan toda su biografía:
Doris parece tener una capacidad extraordinaria para convertir la adversidad en escenario.
Incluso durante su permanencia en prisión, cuenta que se dedicó a enseñar artes escénicas a otras internas.
Donde otros podían ver únicamente una reja, ella encontró un aula. Donde había oscuridad, buscó una lámpara. Donde había silencio, volvió a aparecer la voz.
EL AMOR Y LA FAMILIA
La historia de una artista no puede contarse solamente desde los escenarios.
También hay que hablar de la casa. De la familia. De quienes esperan cuando termina la función.
Doris David se casó con Markos Ghiorssi, un hondureño conocido como «La Voz Romántica de Honduras». Tuvo tres hijos (uno falleció a los 44 años).
En las entrevistas que concedió en la etapa de publicación de sus memorias habla de él con profundo afecto y lo presenta como un apoyo fundamental en su vida.
Es una imagen que contrasta con la de la vedette.
La mujer que en el escenario parecía pertenecerle al mundo tenía, en realidad, un hogar al cual regresar. Quizás esa sea una de las razones por las que, al hablar de su vida, Doris insiste tanto en la familia. Porque si algo aparece de manera constante en su relato es la idea de que, detrás de la artista, siempre estuvo la mujer.
Y detrás de la mujer, la niña. La niña de Fundación.
CUANDO LA VEDETTE SE CONVIRTIÓ EN ESCRITORA
La vida de Doris David no terminó cuando se apagaron los reflectores. Comenzó otra etapa. La escritora.
Durante décadas escribió. Guardó recuerdos. Anotó episodios. Regresó mentalmente a su infancia. A su madre. A sus viajes. A sus amores. A sus triunfos. A sus enemigos. A sus heridas.
Y finalmente decidió contarlo todo.
O, por lo menos, todo aquello que estaba dispuesta a revelar.
Así nació Incógnitas, oscuridad y rejas, una obra autobiográfica publicada en dos tomos.
El libro fue presentado como una narración de su vida real, desde la infancia hasta su carrera internacional y sus experiencias más difíciles.
El título tiene algo de teatral. Y quizás también algo de profético.
Porque Doris David pasó buena parte de su vida detrás de una máscara. Primero fue la máscara de la vedette. Después fue la máscara literal de La Incógnita. Y finalmente decidió quitarse todas las máscaras y escribir.
La mujer que durante años había ocultado su rostro terminó haciendo exactamente lo contrario: puso su vida al descubierto.
EL REGRESO AL TEATRO
Para Doris David, la palabra retiro nunca pareció existir.
En 2017, mientras presentaba sus memorias, abrió en Bogotá un espacio llamado Mascaradas Dionisíacas, concebido como teatro-bar y escenario para diferentes expresiones artísticas.
Allí volvió a aparecer otra faceta de la artista.
La maestra. La directora. La formadora.
La mujer que, según su propio testimonio, se preparó académicamente en artes escénicas y quería transmitir su experiencia a nuevos actores.
La vedette se convertía ahora en profesora. La artista en maestra. La protagonista en directora.
Y la mujer que había recorrido el mundo empezaba a transmitir sus conocimientos a quienes apenas comenzaban a subir al escenario.
Su esposo en España con sus hijos atendiendo un restaurante en una zona de acaudalados, y ella en su país enseñando...
Y FUNDACIÓN, SIEMPRE AL FONDO DE LA ESCENA
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| Primera Comunión en Fundación 9 años |
Hay algo hermoso en las historias de quienes se van. Porque quienes se marchan suelen llevarse consigo una parte del lugar donde nacieron.
Doris David se fue de Fundación. Pero Fundación nunca se fue de Doris.
Está en el principio de su historia. En aquel abuso, En aquella emisora. En aquel concurso. En aquella niña que cantó frente a adultos. Está en la pobreza que recuerda. Está en la familia. Está en la memoria. Está en el acento de su historia. Está incluso en la contradicción de su vida.
Porque Doris David representa una paradoja que Fundación puede entender muy bien:
Una mujer que tuvo que irse lejos para que el mundo descubriera el talento que había nacido aquí.
Durante años, quizás muchos fundanenses no supieron que aquella mujer que aparecía en fotografías con plumas, lentejuelas y escenarios internacionales había nacido en su propio municipio.
Mientras Doris conquistaba París, México o los grandes escenarios latinoamericanos, en Fundación la vida seguía su curso.
Las calles. El mercado. El calor. La estación. Los buses. Los comerciantes. Las conversaciones de esquina. Los domingos. Las fiestas y las corralejas. La vida cotidiana.
Y en algún lugar de esa memoria colectiva permanecía una niña que un día había ganado un concurso de canto y que deleitó con sus presentaciones.
LA NIÑA QUE GANÓ UN CONCURSO
Quizás, después de conocer toda la historia, conviene regresar al comienzo.
No a París. No al Lido. No a las lentejuelas. No a La Incógnita.
Volvamos a Fundación. Una niña de siete años. Una emisora. Un concurso de adultos. Una pequeña que se presenta ante todos. El micrófono. La voz. El público. Y el anuncio: ganó la niña.
Todo lo que vino después parece extraordinario.
La carrera internacional. Los 32 países. Los cabarets. La formación artística. El Lido de París. La Incógnita. Los libros. El teatro. Los reconocimientos.
Pero quizás la verdadera historia de Doris David cabe en aquella primera escena.
Porque ahí estaba todo.
El coraje. La vocación. La desobediencia a los límites. La necesidad de escapar de la pobreza. El deseo de ser alguien. La convicción de que el mundo podía ser más grande que el lugar donde había nacido.
Doris David salió de Fundación y se convirtió en una mujer de escenarios internacionales.
Pero la historia, vista desde aquí, puede contarse de otra manera. No fue simplemente una mujer que salió de Fundación para conquistar el mundo.
Fue una mujer que llevó a Fundación consigo.
Y cada vez que apareció sobre un escenario internacional, debajo de las plumas, de las lentejuelas, de las luces y del personaje, seguía estando aquella niña.
La niña que cantaba. La niña que soñaba. La niña que no tuvo miedo. La niña que, un día, en la única emisora de su pueblo, se atrevió a competir con los grandes. Y ganó.
Quizás por eso, cuando se habla de Doris David en Fundación, la historia no debería comenzar con la palabra vedette.
Debería comenzar con una niña. Porque antes de ser Doris David, antes de ser La Incógnita, antes de convertirse en actriz, cantante, bailarina, modelo y escritora, antes de cruzar fronteras y llegar hasta París, fue simplemente Dora Esther.
Una niña de Fundación.
Y fue aquí, en esta tierra del Magdalena, donde comenzó la primera función.
FAMILIA
Infancia marcada por el dolor: Violación, traumas e intento de suicidio.
La infancia de Doris estuvo atravesada por varios hechos dolorosos que ella misma decidió hacer públicos décadas después. A los cinco años sufrió una violación, un episodio que —según ha relatado— marcó el resto de su vida y que describe como el origen de su vocación como escritora. Este traumático episodio marcó profundamente su infancia, y le desencadenó un trastorno bipolar neurovegetativo. Su abusador fue un hombre de la banda de los “chusmeros”, un bandolero liberal de la violencia de los años 50.
Doris ha dicho que el abuso sufrido en la niñez fue el origen de muchos de sus traumas, de la claustrofobia, del miedo y de una larga batalla interior que convirtió en materia de escritura. En su versión de los hechos, la madre no solo cargó con la pobreza sino también con una reacción extrema frente a la agresión, un episodio que la propia Doris ha contado públicamente como parte del drama familiar que marcó su vida.
El violador fue asesinato por su madre, quien bajo la ira y el intenso dolor le quitó la vida mediante 18 puñaladas, y le cercenó sus partes íntimas para dársela a los perros de la casa. Doris presenció la muerte trágica de su agresor, estas imágenes nunca ha podido borrarlas de su memoria y fueron la raíz de su vida como escritora desde los 7 años de edad.
"Desde entonces me di a la tarea de escribir un libro sobre mi vida que hoy está en el mercado y ha sido un éxito. En esa obra narro 57 años de dolor, silencio, dolor y superación. Esa es una historia imborrable que se acaba, cuando muera". Manifiesta Doris.
La precariedad económica de su familia la llevó, entre otras penurias, a contraer una enfermedad de transmisión sexual a los once años por el uso de instalaciones sanitarias públicas en un sector de la ciudad, un episodio que superó tras un diagnóstico tardío.
Pese a ese entorno, desde muy niña mostró inclinación por el arte. A los siete años ganó un concurso de canto en la Emisora La Esquina Del Progreso, donde compitió y venció a participantes adultos.
El descubrimiento de la vedette (adolescencia)
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| Grado de Bachiller |
A los quince años, ya fuera de Fundación, una experiencia en un night club de Maracaibo, Venezuela, cambió el rumbo de su vida: allí presenció la actuación de la cubana Noraida, conocida como "la Reina de la Charanga", y escuchó por primera vez la palabra "vedette". Desde ese momento se propuso no solo seguir ese camino artístico, sino convertirse en la primera vedette de Colombia.
Formación y despegue internacional
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| En la Tv Colombiana a los 16 años Inravisión |
A los diecisiete años dejó el país en busca de ese sueño. En Panamá conoció a la cantante Alma Costello, quien la orientó sobre cómo formarse profesionalmente. Doris se preparó en México, Cuba, Europa y Estados Unidos, estudiando técnica vocal y artes escénicas. Su debut oficial como vedette ocurrió en 1974, en un festival en México, donde compartió cartel con figuras como Iris Chacón —a quien reconoce como su gran maestra— y la argentina Susana Giménez, ocupando el tercer lugar del certamen.
A partir de allí construyó una carrera de 35 años que la llevó a presentarse en 32 países, entre ellos México, Perú, Ecuador y varias naciones europeas. Se presentó en el mítico cabaret Lido de París y en salas de México y Estados Unidos, además de actuar ante la reina Isabel II de Inglaterra y el príncipe Felipe, y frente a jefes de Estado y empresarios internacionales.
El veto en Colombia y el nacimiento de "La Incógnita"
Cuando intentó consolidar su carrera en su propio país, Doris David encontró rechazo: fue objeto de comentarios despectivos por parte de periodistas y empresarios del entretenimiento, quienes cuestionaban su profesión. Ese episodio la llevó a alejarse de los escenarios nacionales durante años.
Veinte años después regresó a Colombia bajo un personaje enmascarado: "La Incógnita", una cantante de identidad oculta, con acento mexicano y rostro cubierto, que ella construyó incluso modificando su dentadura para no ser reconocida. Bajo ese disfraz triunfó cantando rancheras en México, cumbias en Perú, boleros en Ecuador y distintos géneros en Colombia, sin que el público —ni siquiera los medios que antes la habían rechazado— supiera que se trataba de la misma artista.
La crónica de Doris no se quedó en el daño. Lo verdaderamente potente es que decidió no quedarse a vivir en la desgracia. En vez de callar, escribió. En vez de esconderse del todo, se hizo máscara. En vez de aceptar el lugar que otros querían asignarle, convirtió la vergüenza ajena en una identidad escénica: “La Incógnita”. Ese gesto, medio artístico y medio político, fue su manera de responderle a un país que muchas veces confundió el arte de la vedette con la vulgaridad o el escándalo.
Doris David entendió el espectáculo como una disciplina completa. No era solo plumas y lentejuelas: era baile, voz, presencia, elegancia, dominio del cuerpo y del público. Según distintas entrevistas y reseñas, actuó en países como México, Perú, Ecuador, Estados Unidos y varios escenarios europeos, y llegó a presentarse en espacios de gran prestigio internacional. Ese recorrido la convirtió en una figura singular: una artista costeña que salió de Fundación y terminó defendiendo en otros idiomas y otros escenarios una profesión todavía poco comprendida en Colombia.
La máscara le sirvió para resistir, pero también para devolver la jugada. Cuando la prensa y los prejuicios le cerraron puertas, ella regresó transformada, cubierta, irreconocible, y ganó notoriedad sin revelar su nombre. En ese truco hubo desafío, ironía y una inteligencia popular muy caribe: la de saber que a veces el mejor modo de decir la verdad es montar primero el disfraz. Esa fase de su vida sigue siendo una de las más llamativas de su leyenda artística.
El encarcelamiento
En medio de su trayectoria, Doris David fue detenida y pasó nueve meses en prisión, acusada de un delito relacionado con una presunta red de trata de personas del que después fue declarada inocente. Durante su reclusión se desempeñó como profesora de artes escénicas para otras internas. Este episodio, junto con el resto de su historia personal, quedó documentado en su obra "Cárcel, mercado de conciencias cruzadas".
La escritora
Su vocación literaria se remonta también a la infancia: a los siete años, la lectura de una biografía de Sor Juana Inés de la Cruz despertó en ella el gusto por escribir, hábito que mantuvo en forma de diario durante buena parte de su vida. Décadas más tarde reunió ese material en una biografía publicada en dos tomos bajo el título "Incógnitas, oscuridad y rejas", lanzada en noviembre de 2016 bajo el sello Máscaras Centro Cultural Editora, con el respaldo de Sayco. El libro recorre de forma cronológica su historia personal y profesional, incluyendo su cercanía con figuras políticas y culturales del país.
Reconocimientos
Su trayectoria ha sido reconocida con distintos galardones. En 2018 fue incluida en un listado de las cincuenta personalidades colombianas más influyentes de la época, en un evento realizado en Bogotá, y recibió mención de honor y medalla de oro al mérito de manos de la Fundación Puerta de Oro de Colombia.
Una nueva etapa: el teatro propio
En 2017 abrió su propio espacio cultural en Bogotá, un teatro-bar de dos pisos con capacidad para 150 personas, bautizado "Mascaradas Dionisíacas", ubicado en el barrio Chapinero. El lugar fue concebido como un escenario abierto para artistas de distintas disciplinas: música, teatro y comedia en vivo. Allí, además, retomó sus propias presentaciones.
Vida personal
Doris David ha señalado que su estabilidad personal ha estado sostenida por su matrimonio de varias décadas con Markos Ghiorssi, un hondureño conocido artísticamente como "la Voz romántica de Honduras", y por sus tres hijos, uno de ellos fallecido.
Legado
La historia de Doris David —desde una infancia difícil en Fundación hasta los escenarios del Lido de París y una audiencia con la realeza británica— la convirtió en una figura singular del espectáculo colombiano: la única vedette que ha dado el país. Su trayectoria, marcada por la reinvención constante —de niña cantante a vedette, de artista vetada a "La Incógnita", y finalmente a escritora y empresaria cultural—, sigue siendo un referente de superación para su ciudad natal.
Una figura de Fundación
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| Con Edgar García Ochoa y Ruperto Andrade Macías |
La historia de Doris David puede contarse como la hija de Fundación que llevó consigo el acento, la terquedad y la fuerza del Caribe. Su vida contiene la historia de una fundanense que supo superar sus carencias, aprendiendo a defenderse temprano, convirtiendo sus heridas en impulso y la gallardía de jamás aceptar la versión de otros sobre su propia historia. En ella hay escándalo, trabajo, disciplina, talento y voluntad de hierro.
La historia de la primera y única vedette que ha tenido Colombia, es la de una mujer que hizo del escenario una forma de supervivencia. Doris David no fue únicamente un nombre brillante en marquesinas: es una artista que se negó a desaparecer detrás del abuso, la pobreza o el prejuicio. En su historia late una verdad del Caribe: a veces la dignidad no entra por la puerta principal, sino bailando, cantando y, si hace falta, con máscara.
Doris David es, al mismo tiempo, memoria, espectáculo y resistencia. Su vida resume el tránsito de una niña herida a una mujer que se inventó a sí misma frente al país, frente al escenario y frente a sus propios fantasmas. En Fundación, su nombre puede leerse como una lección de carácter: la de una mujer que no permitió que la oscuridad escribiera sola su biografía.
Cronología de una Vida de Película
1. Inicios y Raíces en Fundación, Magdalena (1951 - 1966)
1951 (4 de noviembre): Nace en Fundación (Magdalena). Es hija de Abraham David (cuyo nombre original en su tribu islámica Al Qudwa era Elabeth Mohammed Abdurramán Enhawech, comerciante de telas y autoproclamado primo del líder palestino Yasser Arafat) y de doña María Trinidad Quintero Vega, una humilde campesina de ancestros aborígenes.
Edad temprana (5 años): Sufre un traumático episodio de abuso que marca profundamente su infancia y desencadena un trastorno bipolar neurovegetativo, convirtiendo el dolor en la primera semilla de su vocación por la escritura.
7 años: Demuestra su talento vocal al ganar un concurso de canto dirigido a adultos en la única emisora de su natal Fundación, siendo la única concursante infantil. En este mismo periodo, inspirada por la lectura de la biografía de Sor Juana Inés de la Cruz, comienza a escribir sus memorias y diarios personales.
11 años: Atraviesa graves quebrantos de salud física debido a una infección contraída en un baño público que la lleva al borde del suicidio, situación superada gracias al cuidado tardío pero constante de su madre.
2. El Despertar Artístico y la Conquista Internacional (1967 - 1980)
15 años: Viaja a Venezuela y visita el night club Teca-Teca en Maracaibo, donde ve actuar a la cubana Noraida, “la Reina de la Charanga”. Es allí donde se enamora del concepto de las vedettes y decide que ese será su camino profesional. Ante la precaria situación económica de su hogar, trabaja como empleada doméstica para costear sus estudios y forjar su carácter.
17 a 22 años: Tras una estancia en Panamá donde recibe consejos de la cantante Alma Costello, se radica en México y Cuba, preparándose intensamente en artes escénicas, técnica vocal y expresión corporal con los mejores maestros de la época (incluyendo al célebre Pedro Vargas).
1974: Se presenta oficialmente en un festival de vedettes en México, ocupando el tercer puesto (el segundo fue para Susana Giménez y el primero para Iris Chacón, quien se convierte en su gran mentora). Comienza su recorrido internacional por 32 países, presentándose en recintos legendarios como el Lido de París, grandes cabarets de Estados Unidos y Europa, e incluso actuando ante personalidades de la realeza como la Reina Isabel de Inglaterra y el Príncipe Felipe de Edimburgo [
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3. El Veto en Colombia y el Fenómeno de “La Incógnita” (1981 - 2000s)
Retorno a Colombia y conflicto mediático: Al intentar consolidar su carrera en su tierra natal, se encuentra con una fuerte resistencia cultural. Tras ser agredida verbalmente e insultada por una reconocida periodista y por figuras de la televisión nacional que calificaban su arte de forma despectiva, reacciona airadamente defendiendo su dignidad, lo que provoca un severo veto mediático y el cierre de puertas por parte de los empresarios del entretenimiento en el país.
La creación de “La Incógnita”: Veinte años después del boicot, decide regresar a Colombia adoptando una identidad secreta inspirada en la cultura de la lucha libre mexicana. Cubierta de pies a cabeza con túnica, guantes, capucha y una máscara, y hablando con acento mexicano, recorre los medios de comunicación y escenarios nacionales e internacionales cantando boleros, cumbias y rancheras. Nadie sospechaba que detrás de ese misterioso personaje se encontraba la vedette vetada, logrando un éxito rotundo y burlándose creativamente de la prensa que antes la había rechazado.
Prisión injusta: Años más tarde, enfrenta una dura prueba al ser implicada y privada de la libertad injustamente durante meses en un proceso judicial derivado de una equivocación de la justicia (acusaciones de trata de personas). Durante su estancia en prisión, imparte clases de artes escénicas a las reclusas, demostrando una vez más su resiliencia. Posteriormente, la justicia confirma su total inocencia.
4. Faceta Literaria, Madurez y Consagración (2016 - Actualidad)
2016 (Noviembre): Lanza oficialmente al mercado su esperada biografía en dos tomos titulada "Incógnitas, Oscuridad y Rejas" (bajo el sello de Máscaras Centro Cultural Editora y respaldada por Sayco), una obra cronológica construida a lo largo de 57 años de vivencias, dolor, superación y memoria.
2017: Es protagonista de extensos reportajes culturales en revistas nacionales como Momentos, donde relata su constante renacer, su matrimonio de décadas con el músico Markos Ghiorssi (“la Voz romántica de Honduras”) y su faceta como escritora.
Inauguración cultural en Bogotá: Abre su propia casa cultural y teatro-bar denominado ‘Mascaradas Dionisíacas’, ubicado en el barrio Chapinero de Bogotá, un espacio de dos pisos concebido al estilo cabaret para la promoción del arte, la música y el teatro de variedades.
Reconocimientos: Recibe importantes distinciones a nivel nacional, como el grado al Mérito de la Excelencia y el Máximo Galardón otorgado por la Fundación Puerta de Oro de Colombia, reconociendo su invaluable legado como embajadora del arte escénico nacional.
ENTREVISTAS
VEDETTE COLOMBIANA ANUNCIA LANZAMIENTO DE LIBRO INCOGNITAS, OSCURIDAD Y REJAS "SERA UNA BOMBA"
jueves, 27 de octubre de 2016
La Primera Vedette Colombiana lanza“INCOGNITAS, OSCURIDAD Y REJAS” NARRATIVA DE LA VIDA REAL QUE LO DEJARA BOQUIABIERTO!
La Rapsoda colombiana develará su identidad
Bajo el sello Máscaras Centro Cultural Editora y con el respaldo de Sayco, la escritora y como ella misma se hace llamar Rapsoda colombiana anuncia el lanzamiento de su biografía “INCOGNITAS, OSCURIDAD Y REJAS” .Una historia, cruda, descarnada, sin tapujos, una historia de vida humana, que cuenta de manera cronológica la historia de Doris David, para muchos un nombre desconocido, pero para ella, la historia de la primer Vedette colombiana que tuvo que esconderse detrás de una máscara para triunfar en el mundo.
En Incógnitas, oscuridad y Rejas, la biógrafa se despoja de todos esos antifaces que alguna vez la convirtieron en una de las estrellas de los cabarets y clubes más importantes del mundo, hasta llegar a cantar para la Reina Isabel, y la convirtieron en amiga personal de líderes políticos, diplomáticos y empresarios, muchos de ellos mencionados en su obra literaria, que si podrían dar testimonio de quien era esta figura, que finalmente, decide salir del anonimato y develar toda su historia.
Detrás de las luces, las lentejuelas, los escenarios, la vida de lujo, el maquillaje y por su puesto de esa máscara que por años la dio a conocer en el mundo de las Vedettes como, La Incógnita, una estrella que le perteneció a otras generaciones; se esconde la conmovedora historia de una mujer que a los 5 años fue violada. A partir de ahí usted querrá digerir en cada línea ésta historia que lo llevará por todas las emociones, desde el llanto hasta el horror, la comedia y la tragedia de una mujer que hoy a los 60 y tantos años, curtida por la vida, le dio punto final a su biografía, para mostrarla al mundo.
Una historia que probablemente levantará ampolla y en la que muchos personajes de la vida nacional tendrán, gran protagonismo. Una biografía llena de matices, y personajes. Una historia de dolor, de amor y de superación que mostrará la verdadera cara de su protagonista, al final una mujer de carne y hueso que logró sobreponerse a la adversidad.
Como lo expresa ella misma en su biografía, Doris David Nació en Fundación Magdalena el 4 de Noviembre de 1.951. Fue hija del palestino musulmán Elabeth Mohammed Abdurramán Enhawech más conocido como Abraham David, a quien; por una equivocación sobre su nombre en migración al llegar a Colombia le pusieron ese nombre. Con el tiempo se dio a conocer como un comerciante entre los dueños de almacenes de telas de la costa atlántica colombiana. En su país perteneció a la tribu islámica Al Qudwa y aseguraba con pruebas precisas, ser un primo hermano del líder nacionalista y presidente de la organización para la liberación Palestina Mohammed Abdel Ar Ouf Arafat; más conocido como Yasser Arafat. Su madre, doña María Trinidad Quintero Vega fue una humilde campesina de ancestros aborígenes que pese a toda suerte de dificultades supo sacar adelante a sus tres hijos.
Una niñez llena de traumas a partir de su violación, una enfermedad que la llevo a varios intentos de suicidio, la superación y conquista de muchos escenarios de países como México, Perú, Ecuador, y otros tantos en Europa, el veto y destierro de su propio país por golpear a una reportera, su vida detrás de un antifaz, la cárcel a donde llegó por otra injusticia, la prueba de su inocencia y su regreso, son los elementos que nutren la narrativa de “INCOGNITAS, OSCURIDAD Y REJAS”.
Aquí un abrebocas de esta historia “Alegóricamente en esta crónica le mostraré al mundo mis tetas al libero sin aquellas pezoneras que en el escenario me servían para cubrir las puntas de mis mamas, cuando era una vedette, que además de ello y, como tal; me estuve exhibiendo por el mundo con honores ganándome el prestigio de haber sido… la única artista de un género en Colombia muy diferente a las demás y a pesar, de las fuertes críticas que supe recibir todo el tiempo por el diminuto vestuario nada acostumbrado en el mundo artístico de mi país superé, las barreras.
Cabe acotar que por la falta de conocimiento y porque no decirlo; por la carencia de cultura en cuanto a mi profesión, hasta de PUTA, me supieron calificar los mediáticos. ¡Que vainas tiene la vida!. Sin embargo; pese a los sin sabores de censura infame, me di el lujo de poner el nombre, de mi patria, en alto. Y supe actuar para personalidades destacadas y de alcurnia a nivel internacional. Por ejemplo; tuve el honor de trabajar para la reina Isabel de Inglaterra y el príncipe, Felipe de Edimburgo…”
La crónica de vida de Doris David saldrá en dos tomos: “INCOGNITAS, OSCURIDAD Y REJAS” que lanzamos al mercado, este 8 de Noviembre y “LA CARCEL MERCADO DE CONCIENCIAS CRUZADAS”, donde narra todo lo relacionado con su injusto encarcelamiento, que ya podrán adquirir prontamente. Es... una BOMBA.
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Doris David: EL CONSTANTE RENACER DE UNA VEDETTE
Revista MOMENTOS
Publicado: noviembre 30, 2017
Ha sido actriz, cantante, bailarina y modelo. Irreverente y sobre todo talentosa. Primero logró el éxito fuera de Colombia y recorrió 32 países con su espectáculo. Ahora estrena su faceta como escritora y abrió su nueva Casa Teatro en Bogotá.
POR DAVID ACOSTA
FOTOS WWW.JUANPABLOFRANCO.CO
Un sobrio escenario, arriba de tres escalones, acondicionado con luces, sonido y una austera escenografía, es el centro de atracción de una cómoda estancia en una casona de un tradicional barrio de Bogotá. La dueña de la casa es refinada, su postura es impecable y sus ojos verdes están enmarcados con una gruesa línea oscura. Desde niña se la pasaba cantando y haciendo maromas. Nunca sufrió de pánico escénico. Donde nació, Fundación (Magdalena), a los 7 años de edad ganó un concurso como cantante. Supo que había nacido para ser una reina de los escenarios.
Cuando tenía 15 años, por aquellas cosas del destino adolescente y las dudosas compañías, entró al Teca-Teca, un night club de Maracaibo, en Venezuela. Esa noche en el escenario se presentaba Noraida, “la Reina de la Charanga”. “Era una cubana espectacular, alta, morena, con la cintura diminuta y las caderas de ciento y pico. Ella era una vedette. Fue la primera vez que escuché esa palabra”. Siendo apenas una quinceañera, Doris David supo que quería ser como Noraida, una vedette, pero no solo tan famosa como ella, sino la primera de Colombia.
Ataviada con plumas, lentejuelas, tangas y brasieres de media copa, Doris David se presentó en 32 países durante 35 años. Estuvo en el mítico Lido de París, en grandes cabarets de México y Estados Unidos, ante la Reina Isabel de Inglaterra, frente a presidentes de naciones y multimillonarios.
Pero en el camerino, después de que se apagaban la música, las luces y los aplausos, ya sin su atuendo de vedette, Dora Esther David Quintero repasaba en su memoria –y aún lo hace, mientras se inundan sus ojos verdes– los fotogramas que entristecieron su vida y que no ha querido borrar, porque de ellos aprendió que, a pesar de las adversidades, siempre se puede salir adelante.
Pasó nueve meses en prisión acusada de un delito que no cometió; por cuenta de una golpiza cuando intentaban robarla perdió la hija de cuatro meses que llevaba en el vientre; la vetaron como artista en Colombia; la pobreza en la que vivía con su madre y sus hermanos la obligaba a utilizar un baño público en una zona de prostíbulos y tabernas y así contrajo dos enfermedades venéreas, sin haber tenido contacto sexual y a las que siendo apenas una niña de 11 años pudo sobrevivir, pero no así, al trastorno bipolar neurovegetativo que le provocó haber sido abusada a los 5 años de edad por uno de los que llamaban “chusmeros” en la violencia en los años 50.
A los 17 años decidió irse del país en busca de su sueño. Y Alma Costello, una cantante de grandes orquestas de la década de los 70, que conoció en Panamá, le dijo cómo debía formarse para lograrlo. “Me preparé con los mejores en México, en Cuba, en Europa, en Estados Unidos, estudié técnica vocal y artes escénicas. Mi primera presentación como vedette fue en un festival en México, en 1974. Tenía 22 años. Ahí conocí a Iris Chacón, “la Bomba Sexy de Puerto Rico”, que se convirtió en mi gran maestra. Era la número uno de América Latina”.
En ese festival de vedettes Doris David ocupó el tercer lugar, el segundo lo ganó la argentina Susana Giménez y el primer puesto, sin dudas, Iris Chacón. “México fue mi gran plataforma. Me fui metiendo en el ambiente y logré consolidar mi carrera como la única vedette colombiana”, rememora con orgullo.
Pero, ¿qué se requiere para ser una vedette?
Es una mujer que sabe bailar, cantar y actuar, que usa vestuario exótico y tiene el cuerpo bien formado, además de ser bonita, carismática, culta y elegante. Es una artista integral. Es la reina del escenario, la figura central de un espectáculo de cabaret, de una revista musical. París es la cuna de las vedettes. Pero en Colombia muchos aún desconocen qué es una vedette, la confunden con una diva, con una bailarina o con una estriptisera. Yo nunca hice un desnudo, nunca necesité de eso.
¿Por qué no pudo ser profeta en su tierra siendo vedette?
La primera vez que volví como vedette, para presentarme en televisión, me encontré con un muro. Una periodista me irrespetó, me insultó como persona y como artista, me trató de prostituta. Los medios de comunicación me vetaron y los empresarios del entretenimiento me cerraron las puertas. Tuve que regresar al exterior, a donde me aclamaban, me querían y me respetaban.
Veinte años después de este episodio, Doris David regresó a Colombia como cantante, pero, esta vez, camuflada como ‘La Incógnita’. Hablaba con acento mexicano –el mero mero– se presentaba cubierta de pies a cabeza, con capucha, guantes y una túnica. Fue la sensación. Y quienes la vetaron antes, ahora enloquecían por tener a aquella enmascarada en la radio, los periódicos, la televisión y los escenarios. Nadie reconoció quién era bajo el disfraz.
Con la máscara fui una cantante anarquista. Demostré que se puede triunfar con talento y sin necesidad de mostrar el cuerpo. Durante cinco años ‘La Incógnita’ fue exitosa en México cantando rancheras, en Perú con cumbias, en Ecuador con boleros y en Colombia con todos los géneros. Fue una lección de superación.
¿Y también superó las otras duras pruebas de su vida?
Todo ocurre por alguna razón. Las cosas malas que te suceden son las que te obligan a superarte, a demostrar que sí puedes. Estuve en la cárcel acusada de pertenecer a una red de trata de personas. Fue una equivocación de la justicia, todo se aclaró y salí libre de culpa. Pero nunca perdí mi esencia ni el orgullo. Me convertí en la profesora de artes escénicas de las reclusas y allí aprendí muchas cosas buenas. Si yo he podido superar los momentos más difíciles, entonces cualquiera puede hacerlo.
Cuando tenía 7 años de edad, en el colegio, Doris David sintió curiosidad por un libro abierto encima del escritorio de la profesora. Era una biografía de Sor Juana Inés de la Cruz. “Escritora desde niña –decía el texto–. Eso me cautivó y empecé a escribir mi propio diario”. Y no paró de enhebrar palabras sobre los episodios de su vida hasta los 65 años. Compiló su historia en un libro de dos tomos bajo el título Incógnitas, oscuridad y rejas y asumió una nueva faceta como escritora.
¿A través del libro logró una especie de catarsis?
Desde pequeña el dolor me arrastró a la inspiración. Se alimentó de mis vivencias de la infancia, de la tristeza, de la pobreza absoluta en la que viví. Pero también de las bendiciones y de los logros. El episodio de mi violación y luego presenciar la muerte de mi agresor son imágenes que nunca podré olvidar y son el inicio de mi historia. A partir de ahí narro en mi libro muchos momentos que le pueden servir a cualquiera como paradigmas de la vida.
¿Cómo se puede conservar así el espíritu y el cuerpo?
Detesto la amargura. Soy relajada, buena amiga, irreverente con respeto, detesto la mentira, la traición y el engaño. Soy feliz porque Dios me dio tres hijos y un maravilloso esposo, Markos Ghiorssi “la Voz romántica de Honduras”, que durante 47 años de matrimonio ha sido mi soporte moral, económico y espiritual. Dios me ha dado más de lo que yo pensé que podía merecer.
¿Y también es el momento de un nuevo regreso de la vedette al escenario?
En octubre abrí mi nuevo teatro-bar en Bogotá. Es un lugar en el que se podrán presentar todos los artistas que quieran exponer su obra, su música, sus stand up comedy. Es un espacio de dos pisos, estilo cabaret, con capacidad para 150 personas. Se llama ‘Mascaradas Dionisiacas’ y está ubicado en la calle 58 Bis No. 10-07, en Chapinero. Y por supuesto estrenaré un nuevo espectáculo lleno de sensualidad, elegancia y picante.
Cuando anuncia su retorno a la tarima, sus ojos verdes se encienden, una sonrisa seductora le invade el rostro, sus manos como un resorte se posan en la cintura y su cuerpo, que luce la figura casi intacta de hace 30 años, se contonea como solo sabe hacerlo una vedette.
“Mi libro es distribuido por Lee Lemoine Editores, de Colombia para el mundo, y está a la venta en las principales ciudades del país. Quiero continuar mi etapa como escritora con la narrativa de mi convivencia en prisión, con un libro titulado Cárcel, mercado de conciencias cruzadas”.
“Soy feliz porque Dios me dio tres hijos y un maravilloso esposo, Markos Ghiorssi, La Voz Romántica de Honduras, que durante 47 años de matrimonio ha sido mi soporte moral, económico y espiritual. Dios me ha dado más de lo que yo pensé que podía merecer”.
www.dorisdavid.com.co
Casa Teatro ‘Mascaradas Dionisiacas’ Calle 58 Bis No. 10-07, Chapinero, Bogotá.
Por: Estefanny Niebles Arango
Con un despertar a la realidad muy cruel y dolorosa de la vida, inició sus deseos de ser artista a sus prematuros 5 años la primera y única vedette que que hasta ahora tiene Colombia. Se trata de Dora Esther David Quintero o como su público la reconoce Doris David, que soñó desde muy niña salir adelante con su talento, pese a su origen humilde. Nacida en Fundación, Magdalena, logró resaltar y llegar al estrellato internacionalmente como modelo, actriz, cantante y vedette.
A pesar de que este rol no era tomado con seriedad ni visto con buenos ojos por el público en su época, Doris La incógnita no se dejó llevar por los malos comentarios y malas intenciones. Su formación ha sido tan completa que ha logrado el reconocimiento de su arte a nivel internacional. Ha ganado múltiples reconocimientos, entre estos destaca el de la Fundación Puerta de Oro de Colombia, otorgado el mes de marzo por el grado al Mérito de la Excelencia y el Máximo Galardón, que solo es otorgado a los mejores personajes de Colombia, y que recibirá el próximo 21 de noviembre.
La historia de Doris nos brindó una nueva perspectiva de este maravilloso arte. Esta mujer abrió su corazón recordando sus inicios, los tristes y también alegres momentos que la han formado como una persona íntegra, excepcional, de buen gusto y analítica. Es la historia de una luchadora que decidió no desfallecer para poder ser bautizada la primera vedette colombiana.
¿Cómo inicio su carrera artística?
Me inicié como cantante en la única emisora que existía en mi pueblo Fundación, Magdalena, a la edad de los 7 años. Era un concurso de cantantes adultos y yo era la única “chiqui” del grupo, al final fui la ganadora. Mi carrera de vedette la inicié en Puerto Rico y Cuba, pero la perfeccioné en México y Europa hasta llegar como estrella al Lido de París, el mejor cabaret del mundo. Es muy difícil llegar allí, ni Shakira lo ha logrado.
En tu libro “Incógnitas, oscuridad y rejas” relata duras etapas que vivió desde muy temprana edad, esos sucesos interfirieron o motivaron a ser la Doris polifacética que es hoy en día?
La violación que sufrí a los 5 años de edad y el asesinato de mi madre al violador, al que le quitó la vida con 18 puñaladas, luego bajo ira e intenso dolor le corto sus partes íntimas y lo picó en trozos para dárselo a nuestros perros, fue la raíz y background para empezar a escribir a los 7 años de edad. Desde entonces me di a la tarea de escribir este libro que hoy está en el mercado y ha sido un éxito. Fueron 57 años de dolor e inspiración de una obra con el contenido de mi lado intrínseco lleno de silencio, dolor y sufrimiento. Esa es una historia imborrable que se acaba, cuando muera.
También menciona las dificultades económicas en las que vivía cuando era niña, ¿Tu situación económica influyó/afectó tus deseos por ser artista?
Esa parte de mi mundo del teatro absurdo, pero vivido en vida propia y la pobreza que me acompañó me obligó a superarme para sacar a mi familia de la humillante pobreza, realizarme como persona y superarme. Bendito Dios hoy tengo más de lo que pensé podía merecer dado por nuestro Dios.
En su página haces el siguiente comentario: “En mis letras a nadie se la voy a pasar por alto, No disculparé a quienes lo pretendan, sabiendo que fueron, mis victimarios. ¡Ni por el carajo lo haría! Es por eso que aquí nadie se escapará de mis verdades.” De igual forma, en sus libros y letras de canciones nombra a estas personas que le lastimaron, ¿Ha utilizado sus vivencias y transformado ese dolor en arte y música como medio de sanación o simplemente aleja esa parte emocional y lo ves como una oportunidad comercial?
Nunca pienso en el bolsillo, es el peor error. Yo pienso con la cabeza y a conciencia aplico un comportamiento literal de acuerdo a las circunstancias, por ejemplo, a mi madre quien fue el significado de mi vida entera la menciono con gran respeto y admiración y máximo amor, pero debía publicar que por su inocencia e ignorancia y falta de malicia descuidó una enfermedad que casi me quita a la vida a 11 años de edad, cuando a través de un baño público, me pegaron una ETS (gonorrea) sin saber quién era el portador y a medida que el mal me afectaba, ella por falta de conocimiento, solo remedios me daba. A los 6 meses que agravé me llevo al médico y ya la enfermedad estaba avanzada. Es una historia que no podía callar. El mundo lo debe saber para evitar que los padres abandonen a sus hijos de esa manera.
Mi madre no sabía leer ni escribir, pero era la mejor madre del mundo y por ese amor desenfrenado asesinó por mí y a la vez cometió mucho errores que me ocasionaron traumas y complejos, hoy siendo una mujer sexagenaria aun no supero la claustrofobia, el miedo al encierro, a la oscuridad y la soledad. Eso debía mostrarlo al mundo para que nunca volviera a ocurrir.
Recibió mucho apoyo de varios países, la mayoría latinoamericanos y entre estos México que fue importante en su faceta como vedette, ¿Qué fue lo más difícil de lanzarse al estrellato?, ¿Mantener oculta su verdadera identidad frente al público durante mucho tiempo era debido a problemas/criticas?
Fui empleada doméstica y a mucho honor lo hice para salir adelante y pagarme los estudios. En medio de esa etapa de mi vida, pase por lo inimaginable. Trataron de inducirme a la prostitución, NO lo hice nunca porque los principios de casa me fueron fundados para estar en contra de ese camino. Trataron los de la tv meterme en el vicio y NO lo hice, por lo mismo. El famoso Jimmy Salcedo me trato de prostituta en pleno estudio de grabación le pegue. El famoso Álvaro Ruiz me falto el respeto porque nunca me acosté con él a cambio de la fama, lo insulte con lo peor de mi repertorio y por poco se libró de golpes y patadas. El señor dueño de la mejor disquera de Barranquilla en ese tiempo me saco a golpes a los 15 años del hotel donde me había hospedado para grabar un disco con su empresa, y me saco a media noche sin conocer yo la ciudad, pero me fui bajo honor y saber que mi cuerpo no valía un disco, una periodista muy famosa que aún lo sigue siendo me trato mal en su revista, ofendió mi dignidad. Pues me entre al noticiero donde trabajaba como periodista del noticiero y en pleno programa al aire le di en la jeta.
Ni su esposo era consciente de que dormía todas las noches con la famosa “Incógnita”, ¿Cómo se tomó su familia la noticia de lo que hacías?
Mi familia fue la más sorprendida con eso de “La Incógnita”, fue un sofisma bien calculado (risas). La cabeza es para pensar, no para la caspa y piojos.
-A nivel internacional ha conocido muchas personalidades importantes no solo del medio, sino también políticos, presidentes, escritores que te han recibido y apoyado. ¿Alguna vez presentaste problemas, amenazas por tener cercanía con estos?
Debido a que me vetó la prensa nacional, a los 20 años de edad regresé a Colombia hablando como mera mexicana, vestida de islámica con el rostro cubierto, me mandé a cambiar la dentadura quebrando y torciendo dos dientes para no ser reconocida y me hice llamar “La Incógnita”, la misteriosa mujer que cantaba y nadie relacionaba con la única vedette de Colombia. Demostré mi teoría que dice: “Aquel que se atreve, sabe que que puede”. Con ese personaje (La Incógnita) triunfé en varios países y era la sensación. Lo bueno del caso fue la burla que le hice a la prensa Colombiana. Esos mismos que me vetaron, al no reconocerme se enloquecían de dicha al tenerme como novedad en sus programas. La Fiscalía colombiana me llevó a una cárcel por una ignominia y felonía porque yo no tenía nada que ver en un supuesto delito. Me privaron de la libertad injustamente varios meses y el estado tendrá que indemnizar, mis perjuicios.
Todo esto y las personas, incluso jueces y fiscales, saldrán en mis libros, todos con nombres propios porque mi dignidad y buen nombre, es invaluable. A Doris David solo la domina la ira de Dios y hasta el momento, bendito sea, no me ha castigado.
¿Qué es ser una Vedette?, ¿Por qué cree que el ser vedette no es popular o muy bien visto aquí en Colombia?
Vedette es el nombre que se le da a la reina del escenario y por eso su preparación debe ser lo máximo en las tablas, marca por su vestuario de plumaje y su talento no por su desnudez. Vedette es el arte de quitarse la ropa sin desnudarse. En Colombia hay muchos ignorantes y confunden mi bella profesión con las mujerzuelas y ojo, es tan respetada mi carrera que por algo trabajé para la reina Isabel de Inglaterra y Felipe príncipe de Edimburgo. Además he sido invitada a muchas casas de gobierno a cantar para presidentes.
¿Ha pensado en ser profesora de este arte aquí en Colombia? , ¿Cuales son sus futuros proyectos?
Sí, soy licenciada en Artes Escénicas y preparo con técnica avanzada a los actores y maestros escénicos inconclusos. En este momento estoy con mi compañía teatral Mascaradas Dionisíacas montando un proyecto de varíate y estravaganza del vodevil cabaret para temporada en mi propio teatro bar en Bogotá. Aparte ya me he presentado en varios programas a nivel nacional para promocionar mis libros:INCÓGNITAS, OSCURIDAD Y REJAS PARTE 1 y 2.mas información sobe Doris David:














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